Publicidad
Eduardo Barajas Sandoval 12 Nov 2012 - 11:00 pm

El turno de Tawadros

Eduardo Barajas Sandoval

En ocasiones resulta inevitable que los jefes religiosos ejerzan su oficio con un ojo puesto en la política.

Por: Eduardo Barajas Sandoval
  • 1Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/el-turno-de-tawadros-columna-386603
    http://tinyurl.com/bcv3qj7
  • 0
insertar

La situación egipcia, en la coyuntura de la búsqueda de reemplazo al régimen de Josni Mubarak, que está todavía lejos de resolverse, obliga al nuevo Papa de la Iglesia Copta a ocuparse de mucho más que de los asuntos espirituales y de la gestión administrativa de su rebaño. Si no se convierte en vocero y atinado orientador político, sus fieles no solo sentirán el abandono, sino que correrán peligros que es preciso evitar.

Nadie ha podido decir que la transición egipcia, luego de treinta años de un mismo gobierno, haya llegado a algún destino claro y confiable. Y esto no debe extrañar a nadie. Muy ilusos son quienes aspiraban a que un país mayoritariamente musulmán, ubicado en el corazón del Medio Oriente, saliese del régimen autoritario que acaba de terminar y fuese corriendo a instaurar un sistema de gobierno como el de los países cristianos de Occidente, con sus dos siglos de experiencia bajo un modelo democrático salido de las ruinas de lo que fueron antes.

Con los Hermanos Musulmanes en el poder, solamente se puede esperar que Egipto salde cuentas con su pasado inmediato bajo la premisa de una combinación entre creencias religiosas y paradigmas políticos que de pronto están todavía por inventar. Y la opción de que se parezcan a las democracias europeas no tiene porqué ser de una vez tan evidente. La mezcla de Islam, Tercer Mundo y país clave del Mundo Arabe, con problemas sociales inmensos y una falta total de ciudadanía con experiencia democrática, hacen pensar que lo que está en ciernes allí es mucho mas profundo que un cambio de régimen.

Ese es el contexto en el que llega el Papa número 118 a la jefatura de la Iglesia Copta. Elegido en una ceremonia televisada que en nada se parece a los cónclaves u otros encierros en los que, en apariencia como de la nada, sale sonriente el nuevo jefe, el Papa de los Coptos fue escogido en un sorteo público, en una catedral abarrotada de gente. Un niño con los ojos vendados sacó su nombre de una caja de cristal, donde figuraba escrito en un papel, sellado con cera y dentro de una bola similar a las que contenían los nombres de los otros dos finalistas. Algo que en Egipto resulta exótico y sorprendente porque, salvo las últimas elecciones presidenciales, prácticamente todas las decisiones importantes de la vida nacional se han tomado por siglos de otra manera.

Aparte de los asuntos de su Iglesia, Tawadros II tiene el reto de manejar las relaciones de una de las comunidades cristianas más antiguas del mundo con el movimiento islamista que gobierna ahora el país. En la medida que los ataques a los cristianos aumentan, en una racha que comenzó por la época de la salida de Mubarak, la responsabilidad del Papa Copto adquiere unas proporciones enormes, porque el modelo político que se ve venir en el futuro próximo tiende a conseguir un sistema que gire alrededor de la consabida conjunción de lo religioso con lo político, favorable abiertamente al Islam.

La primera salida del nuevo jefe ha planteado con toda claridad su postura ante el poder político. La Iglesia se opondrá a la adopción de una constitución confesional islámica, ha dicho. Y lo sostiene no solo por principio, sino porque los coptos estaban ya en el país mucho antes de la llegada de los musulmanes. Su segunda propuesta es totalmente constructiva, por cuanto reclama la participación de los coptos en el diseño del nuevo Egipto. Algo que es su derecho, lo mismo que de los musulmanes. Si atienden su llamado, el Egipto del futuro será promisorio. 

inserte esta nota en su página
  • 0
  • 0
  • Enviar
  • Imprimir

Última hora

0
Opiniones

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio