Publicidad
Javier Moreno 3 Mayo 2013 - 11:00 pm

La elocuencia del pasado

Javier Moreno

Incluso a pocos metros de la pirámide de Kukulkán, aplastado por su imponencia, cuesta creer que este lugar exista. Resulta apenas justo que algunos imaginen extraterrestres descargando construcciones inmensas en el medio de la selva.

Por: Javier Moreno
  • 29Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/elocuencia-del-pasado-columna-419967
    http://tinyurl.com/bulf495
  • 0

Chichén Itzá, más que de piedra, está hecho de historias. Durante la visita oigo a los guías de los diferentes toures ofrecer interpretaciones dispares sobre las construcciones y las sociedades que las erigieron y habitaron. Cada interpretación es una fábula que se adecúa a la perspectiva de mundo del narrador. Algunos enfatizan el descuido ecológico de los mayas y justifican así el colapso de su imperio. Según esta perspectiva, el abandono de Chichén Itzá es una advertencia sobre los riesgos de la explotación desmedida de la tierra. Ellos también pensaban que estaban por encima del tiempo, que lo controlaban. Lo mismo nos pasará a nosotros.

Otros se concentran en rebatir las lecturas apocalípticas del recién superado reinicio de la larga cuenta promovidas por canales culturales de televisión por cable. Este discurso es contestatario y burlesco. Los pobres extranjeros crédulos no entienden la sutileza de los cálculos y adaptan sus rudimentarias mitologías lineales a cosmogonías cíclicas. Inicialmente parece que promueven una posición escéptica ante el alarmismo esotérico pero pronto se vuelcan en explicaciones pseudo-científicas sobre flujos de poderosas energías que los mayas controlaban gracias a su contacto directo con el multiverso.

A mi lado, un hombre le explica a su hijo la doctrina de la transmigración de las almas. Tal vez alguna vez fuiste maya, le dice. El niño parece confundido. Al fondo un hombre lee en voz alta apartes del Popol Vuh y describe bolas de caucho de tres kilos de peso que atraviesan aros de piedra verticales a cuatro metros de altura gracias a un golpe grácil y preciso de cadera. Aquel que marca es sacrificado. Alguien atrás menciona la película de Mel Gybson. Un nativo lo reprende: esa película no dice la verdad. En el bus, antes de llegar, el guía nos felicita por haberlo contratado: sin él no entenderíamos nada porque las piedras no hablan.

Pero las piedras hablan. Tal vez no explican ni interpretan ni pontifican, pero hablan. Lo que pasa es que no hay moralejas fáciles en su rumor silencioso. Diez minutos hacia el sur de la gran pirámide están las ruinas de un observatorio astronómico. Pocos llegan hasta ahí. Media cúpula rojiza sobrevive. Alguna vez los sacerdotes subieron esas escaleras para registrar el paso de las estrellas y predecir sus trayectorias. Lo escribieron todo pero de nada sirvió. Conocieron el futuro y el futuro los olvidó. Lejos de los guías y sus peroratas memorizadas, Chichén Itzá rezuma nostalgia por un pasado perdido, literalmente incinerado, que intentamos conectar sin éxito a nuestro presente para conjurar su gloriosa eternidad truncada.

http://finiterank.com/notas

  • 0
  • 6
  • Enviar
  • Imprimir

Última hora

  • Laboratorios urbanos de coca

Lo más compartido

  • Medellín y Santiago de Chile, las mejores ciudades para vivir en Latinoamérica
  • El 'Ice Bucket Challenge' sólo ha generado en Colombia $50 mil
  • Opinión Ago 20 - 10:00 pm

    Vaginal

6
Opiniones

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

Gaturria

Sab, 05/04/2013 - 21:20
Hermosa columna, como siempre!
Opinión por:

Roudier

Sab, 05/04/2013 - 10:10
Javier, que alegría me da saber que por unos días has salido de esa nevera llamada Canadá. Que has estado de nuevo en contacto con esos verdes tropicales o subtropicales, volver a sentir la alegría y la exuberancia de toda la vegetación y la diversidad. Sobre el maíz, alguna vez finalizando un curso de la carrera de Agronomía, entendimos de que, sin maíz no hay país. El cultivo más cosmopolita que hay.
Opinión por:

Javier Moreno

Sab, 05/04/2013 - 13:47
Sin maíz no hay país, sí señor. Canadá nos recibió primaveral y tibia. :)
Opinión por:

Boyancio

Sab, 05/04/2013 - 02:59
Una cultura tan violenta, tan amiga del derramamiento de cruda sangre, no podía seguir en la jugada por muchos siglos. Por eso, creo, que nuestra cultura de muerte nos ha de llevar por otros rumbos y rambos desconocidos hasta ahora. ¡ Uribe, ave amigo, la muerte está contigo! Un saludo desde la distancia en boca de ataúd. Ya me lo compraron...¡es más bonito! De carreto chibolero.
Opinión por:

Gaturria

Sab, 05/04/2013 - 21:23
Oiga don Boyancio: no se nos vaya tan pronto, aún deben quedarle muchas anécdotas por contarnos desde Galonsintapa y a usted muchos años le quedan todavía, seguro que sí!
Opinión por:

Javier Moreno

Sab, 05/04/2013 - 05:30
Ojo, Boyancio: los mayas, dentro de su medio cultural, no eran particularmente violentos. Podría decirse incluso que eran una cultura de "intelectuales". No eran guerreros. La fortaleza principal que les permitió crecer y prosperar fue el dominio de los cultivos de maíz, gracias a su cuidadoso conteo del tiempo (para aprovechar las temporadas tanto como fuera posible). Los sacrificios rituales mayas eran honoríficos. Quien recibía la muerte estaba siendo premiado, no castigado.
Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio