Por: Yohir Akerman

Entre el pecado y la corrupción

Aplausos de pie a la Corte Constitucional por exhortar al Ministerio de Educación para que, en el término de un año, todas las instituciones educativas públicas o privadas de Colombia actualicen sus manuales de convivencia frente a la diversidad sexual de los estudiantes. Aplausos.

Sobretodo porque el fallo es una cachetada al Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez, quien envió un impresentable concepto de 55 páginas a la magistrada Gloria Stella Ortiz en el marco de esa tutela, que radicó la valiente Alba Reyes, para exigir la protección de los derechos fundamentales violados por el Gimnasio Castillo Campestre en contra de su hijo.

Me explico. El 4 de agosto del 2014, el joven Sergio Urrego, de dieciséis años, decidió quitarse la vida después de haber sufrido discriminación constante por parte de las directivas del colegio donde estudiaba.

El joven Urrego disfrutaba leer poesía y escuchar a The Beatles. Varios meses después de su muerte, se conoció que su Icfes había sido el mejor de su colegio y estaba entre los primeros diez puestos en el país. (Ver http://www.noticiascaracol.com/colombia/sergio-urrego-quien-acabo-su-vida-por-matoneo-logro-destacado-puntaje-de-icfes)

Su delito: ser homosexual.

Por eso las directivas del Gimnasio Castillo Campestre lo sometieron a humillaciones que lo deprimieron, tales como la orden que le dio la sicóloga del colegio, Ibonn Andrea Cheque Acosta, de distanciarse de su pareja, advirtiéndole que la foto del beso que había en su celular con esta persona era una manifestación obscena, grotesca y vulgar según el manual de convivencia del colegio. (Ver: Las Vejaciones contra Sergio Urrego)

Su castigo: la muerte.

Absurdo, pero no para la Procuraduría. Por eso el doctor Ordóñez le solicitó a la Corte Constitucional que mantuviera intacta la posibilidad que tienen actualmente los manuales de convivencia de los colegios para prohibir manifestaciones excesivas de afecto entre los estudiantes, entre ellas los abrazos y los besos a nombre del decoro y el pudor. Acertadamente la Corte lo rechazó.

El documento del Ministerio Publicó pidió, textualmente, que los colegios: “puedan promover una visión filosófica, moral o religiosa concreta, como es aquella que encuentra complementariedad en el hombre y en la mujer, estimulando a los estudiantes a adoptar dicha tendencia e inclusive aconsejando a quienes experimentan una inclinación homosexual”. (Ver http://www.elespectador.com/noticias/judicial/manuales-de-convivencia-pueden-restringir-manifestacion-articulo-580471)

Terrible.

Hay que partir de una premisa con esto y es que la discriminación mata. Pero el procurador Ordóñez, en sus 55 páginas entregadas a la Corte Constitucional, buscaba defenderla y, peor aún, justificar los actos de los acusados por discriminación en contra de Urrego. Lamentable pero no sorprendente.

Como tampoco lo fue el archivo de las investigaciones que adelantaba la Procuraduría contra doce concejales de Bogotá, implicados en el ‘carrusel’ de la contratación.

Los procuradores delegados a cargo de este caso concluyeron que no encontraron nada sobre los doctores Omar Mejía y Jorge Salamanca, entre otros, pese a que el ex secretario de Salud Héctor Zambrano los acusó, con nombre propio y sumas exactas, de haber recibido dinero en los contratos de las ambulancias. (Ver http://www.eltiempo.com/bogota/entrevista-con-el-exsecretario-de-salud-hector-zambrano/14303875)

Estas declaraciones de Zambrano ni siquiera figuran en el material probatorio de las investigaciones del Ministerio Público y, peor aún, uno de ellos, el concejal Salamanca, ya se había declarado culpable de recibir 500 millones de pesos de los contratistas del carrusel. (ver http://noticiasunolaredindependiente.com/2015/08/15/noticias/procurador-absolvio-a-un-concejal-que-se-declaro-culpable/)

Es decir la Procuraduría absolvió a un funcionario que había aceptado sus delitos, como el sacerdote que perdona al corrupto que ha confesado sus pecados. El gran problema es que la Procuraduría no es la Iglesia, sino una entidad de regulación y control. Y aunque no se sabe si lo hicieron por descuido, piedad, o negligencia, lo que es claro es que el Procurador Ordóñez tiene que dejar de ser implacable con el pecado y laxo con la corrupción.

 

@yohirakerman
 

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