Por: Ignacio Mantilla

Escuela de Minas de Medellín: 130 años de “Trabajo y Rectitud”

A la celebración por el cumpleaños de la sesquicentenaria Universidad Nacional de Colombia, que como ya se ha dicho, fue fundada el 22 de septiembre de 1867, se le suma también la conmemoración del cumpleaños 130 de una de sus actuales y más emblemáticas facultades: la Facultad de Minas de Medellín.

Fundada como Escuela Nacional de Minas, inició sus labores el 11 de abril de 1887 como una institución independiente de educación superior. Con el paso de los años, la Escuela de Minas se constituyó en uno de los más importantes centros de educación del país y, sin lugar a dudas, la mejor y más importante escuela de formación de ingenieros de Antioquia.

Su surgimiento se relaciona con el gran interés que se despertó en la región antioqueña a mediados del siglo XIX por la explotación de minas de oro y plata, y que visionarios como los hermanos Tulio y Pedro Nel Ospina, este último presidente de la República entre 1922 y 1926, impulsaron para llevar el progreso económico e industrial a la región y al país.

Gracias a la Escuela, Antioquia fue pionera en la formación técnico-científica para la explotación de recursos mineros. En 1890 se consolidó un apoyo por parte de las autoridades locales que le permitió a la Escuela incrementar su planta de profesores y consolidar su actividad académica. Sin embargo el gobierno de la Regeneración en 1895 ordenó el cierre de la Escuela, esta vez, por rencillas políticas entre los conservadores disidentes, Tulio y Pedro Nel Ospina, con el presidente Rafael Núñez. Como consecuencia, la Escuela fue anexada por los siguientes cinco años a la Universidad de Antioquia.

Las universidades tuvieron que cerrar al inicio de la más cruenta guerra civil de transición de siglo, la Guerra de los Mil Días (1899–1902), y solo después de este conflicto, el 4 de abril de 1904, la Escuela de Minas se abrió nuevamente como una institución nacional e independiente de la Universidad de Antioquia. Pero su tránsito de institución independiente a dependiente anexa no paró allí. Nuevamente, cuando Tulio Ospina llegó a la Rectoría de la Universidad de Antioquía en 1906, la Escuela fue vinculada a la Universidad y solo hasta 1911, cuando él deja la Rectoría, la Escuela se separa para conformarse otra vez como claustro independiente. Esta última separación le mermó a la Universidad de Antioquia media biblioteca, algunos laboratorios y una decena de profesores.

En todo caso, la influencia de la Escuela de Minas fue fundamental en la construcción de carreteras en los últimos años del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Fue en buena medida gracias a ella que nuestro país avanzó en su infraestructura de manera importante en aquella época que no estuvo libre de conflictos internos. Y el desarrollo industrial en Antioquia después de la Segunda Guerra Mundial logró un impulso definitivo, soportado principalmente en la Escuela y sus egresados.

La Escuela siempre se destacó como pionera en la enseñanza de diversos campos muy importantes para el avance industrial del país. Fue allí, en la Escuela de Minas, en donde se impartieron los primeros cursos de estadística que terminaron impulsando la creación de la oficina de estadísticas para el gobierno del departamento, primera de su clase en el país. También allí se ofrecieron los primeros cursos de Administración de Negocios en el país. La Escuela amplió su oferta académica, a partir de 1911, ofreciendo la Ingeniería Civil con un fuerte componente de lo que hoy llamaríamos emprendimiento, algo extremadamente novedosos para la época.

Durante 28 años la Escuela prosperó como una de las instituciones más importantes del país, con profesores y egresados influyentes en muchas ramas de la economía nacional y siempre innovadora en cuestiones técnicas y científicas. En 1939 la Escuela experimentó su último cambio, esta vez se constituyó en una de las dos escuelas iniciales que conformaron la Sede Medellín de la Universidad Nacional de Colombia; la otra fue la Escuela de Agricultura Tropical. Desde esa época se denominó Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia y su nuevo estatus y filiación no ha entorpecido su empuje, influencia y fortaleza en la academia y en el desarrollo de Antioquia y del país.

Fue en la Facultad de Minas donde se creó el primer doctorado en ingeniería del país en 1991 y también fue allí en donde Sonny Jiménez de Tejada se graduó en 1946 como la primera mujer ingeniera de Colombia. El lema oficial de la Facultad, desde sus orígenes, que hoy sigue caracterizando su labor es: “Trabajo y Rectitud”.

La actual Facultad de Minas ofrece 12 programas de pregrado y 40 de posgrado, entre los que hay 8 doctorados. En la última ceremonia de graduación, realizada hace unos días, recibieron su título profesional 355 nuevos ingenieros y otros 223 profesionales se graduaron de los programas de posgrado. De sus más de 7000 estudiantes actuales, cerca del 15 % son de posgrado. Hoy la investigación es una tarea permanente de sus profesores que conforman 62 grupos de investigación.

Algunas de las edificaciones que administra la Facultad son patrimonio nacional. En particular, uno de sus edificios más emblemáticos, ubicado en el Campus Robledo, fue construido bajo la dirección del ingeniero calculista Luis de Greiff (uno de los más importantes matemáticos de la primera mitad del siglo XX) y la obra arquitectónica fue desarrollada por el maestro Pedro Nel Gómez; contiene valiosísimos murales de este famoso y reconocido ingeniero, arquitecto y artista.

Con el orgullo del importante pasado de la Facultad de Minas de Medellín y, por supuesto, de su gran presente y futuro, la Universidad Nacional de Colombia, patrimonio de todos los colombianos, festeja los primeros 130 años de esta Facultad, parte esencial de la Institución.

* Rector, Universidad Nacional de Colombia.

@MantillaIgnacio

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