Publicidad
Jaime Arocha 25 Nov 2013 - 11:00 pm

Feminicidio en Buenaventura, otro crimen de lesa humanidad

Jaime Arocha

Cuando agotan el yacimiento, los dueños de las retroexcavadoras les dan permiso a las barqueras para que entren al entable minero. Con cachos y almocafres , ellas escarban el fondo del pozo que abrió la pala mecánica, hasta encontrar nuevas cintas de oro.

Por: Jaime Arocha
  • 111Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/feminicidio-buenaventura-otro-crimen-de-lesa-humanidad-columna-460482
    http://tinyurl.com/kx5enpt
  • 0

Menean las arenas con sus bateas de madera para sacar los granitos a los cuales el retrero les da derecho, mientras que la pala mecánica sigue horadando el piso y poniéndolas en peligro. Su operario está pendiente para cuando aumente el hormigueo alrededor de un punto de riqueza inesperada, y llegue la hora de hace dos tiros al aire para dispersar a las mineras. Si persiste la aglomeración, las obliga a salir bombeándoles agua. Es posible que una de ellas haya protestado por semejante maltrato y como respuesta haya recibido la muerte. Las señales de tortura son para que otras sepan lo que les espera si abren la boca.

En Buenaventura, además de las mineras, hay secretarias, concheras, maestras y dirigentes de barrio que conforman la estadística macabra de víctimas de los asesinatos, torturas, violaciones y desapariciones de mujeres. Crece desde hace 10 años y aún no se detiene por una impunidad cómplice del debilitamiento de la organización familiar y de los nexos comunitarios. Voces de protesta como las de la Red contra las violencias hacia las mujeres —Mariposas de Alas Nuevas— han sido tan aisladas, que WOLA, la Oficina de Washington sobre Latinoamérica, ya propone foros con congresistas norteamericanos sobre el feminicidio en Buenaventura. Por su parte el Grupo de Académicos e Intelectuales en Defensa del Pacífico Colombiano (Gaidepac) optó por mandarle una carta al fiscal general de la Nación haciendo énfasis no sólo en el incumplimiento de las convenciones internacionales que desde 1981 el Estado colombiano ha suscrito contra la discriminación de la mujer y su maltrato físico, sino en la urgencia de hacer la debida tipificación dentro del sistema penal colombiano, además de declararlo crimen de lesa humanidad porque tiene lugar en un territorio étnico, cuya vigilancia debe de seguir siendo objeto de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Uno aspira a que durante el Mes de la No Violencia contra las Mujeres el Gobierno avance en la incorporación definitiva de Nigeria Rentería como plenipotenciaria de la delegación de paz del Gobierno en La Habana, en reemplazo del hoy embajador Luis Carlos Villegas. Del mismo modo, que esta lideresa negra incluya en los diálogos de paz los feminicidios de Buenaventura y otras regiones. Las actuales denuncias son claras en cuanto a la presencia guerrillera y a la complicidad del Estado con el reparto territorial que Urabeños y Rastrojos llevan a cabo en ese puerto. De ahí que Ramiro Bejarano haya escrito: “Señores ministros del Interior y de Defensa, son ustedes los responsables de que se ponga fin a esa orgía sangrienta de la ciudad de la Mala Ventura”. El posconflicto será impensable sin cambios radicales como los que pide el grupo de académicos ya mencionado: eliminar la cultura de la violencia y desnaturalizar la violencia sexista.

  • Jaime Arocha | Elespectador.com

  • 1
  • Enviar
  • Imprimir

Última hora

  • Lanzan vino con sabor a Los Simpson
  • Obama dice a presidentes centroamericanos que devolverá a niños migrantes

Lo más compartido

1
Opinión

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

rhinoceros

Mar, 11/26/2013 - 08:46
Gracias profesor por denunciar esas atrocidades en un país con gobernantes (as) brutos (as), ciegos (as), sordomudos (as).
Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio