Publicidad
Valentina Coccia 1 Dic 2016 - 9:53 pm

Fidel Castro: joven lector

Valentina Coccia

Cuando Fidel Castro aprendió a amar la lectura todavía vivía allá en Birán, en la curiosa casita gallega que su padre había hecho construir a la orilla del Camino Real, por donde en ese tiempo pasaban las carretas que se dirigían a la capital.

Por: Valentina Coccia
insertar

La casa estaba construida en madera, y estaba sentada sobre pilotes. En el piso de abajo, como en los antiguos caseríos de la provincia de Galicia, dormían y se alimentaban los animales. También allí se ordeñaban las vacas, y se guardaba un corralito para los cerdos, y otro para las gallinas, pavos, patos e incluso algunos gansos. Don Ángel Castro había sido muy pobre allá en Galicia, pero en Cuba, poco a poco, logró ser dueño de su finca, y no solo, sino que también a los alrededores logró edificar una pequeña población.

Cuando le preguntaban al Comandante cómo había sido su infancia contestaba que allá en Birán había visto y aprendido todo sobre cosas justas y cosas injustas. El pequeño creció rodeado de la gente más humilde. Dentro de sus recuentos, Fidel recuerda a los compañeros de juego de cuadra: niños que andaban descalzos para arriba y para bajo y a los que a la hora del almuerzo, su madre Lina les mandaba una lata de comida. Con ellos iba a pie, nadaba en el río o cazaba pájaros, compartiendo todos las experiencias de la infancia. Fidel también recordaba a los desempleados que iban a hacer cola a los cañaverales, sin que nadie les llevara agua, comida, y sin que nadie les diera siquiera albergue. El alma del rebelde, de Fidel el revolucionario, se formó con las injusticias vistas en Birán, pero empezó a crecer cuando conoció la posibilidad de trasformar esa realidad: ese conocimiento le llegó a través de la lectura.

La Guerra Civil y la prensa: La comunidad española que había rodeado la hacienda de su padre era una comunidad pobre y casi del todo analfabeta. Fidel recordaba siempre a un asturiano que era el tenedor de libros en Birán, y que tenía una gran cultura: quedó sorprendido de que ese asturiano bajito hablara y supiera traducir más de siete idiomas. El futuro Comandante también guardaba relaciones con Antonio García, otro español, un cocinero cojo que vivía cerca de la casa de correos. Cuando empezó la Guerra Civil en 1936, García, republicano acérrimo y anticlerical rabioso, le pedía al pequeño Fidel, que por ese tiempo ya asistía a la escuela en Santiago de Cuba, que le leyera el diario. Es así que desde niño Fidel ya estaba entrándose de todo lo que pasaba por fuera de Cuba, más allá del mar abierto y de los paisajes que rodeaban la población de Birán, pero sobretodo ya aprendía sobre las pasiones que generaba la política, sobre las aberraciones de la ultraderecha y sobre la discusión que generaba la lectura de noticias como esas.

Conociendo a José Martí: Cuando fue adolescente, en medio de las aburridas clases de historia que impartían los jesuitas, Fidel se dejó cautivar por el personaje de José Martí. Leyó todos sus textos, y aún en sus últimos años conservó una imagen suya en su despacho, que quedaba sobre una de las grandes avenidas de La Habana. El joven Fidel admiraba a Martí por su espíritu rebelde. Muy joven, Martí ya había adivinado el fenómeno del imperialismo y si bien no era socialista, tenía simpatía por los más desafortunados y había armado un partido para liberar a Cuba. El espíritu de Martí se acomodó en la mente del joven como un gato: ocupando un espacio diminuto, casi invisible, pero siempre al acecho.

Jesús y el milagro de la Boda de Caná: La lectura de la Biblia era determinante en el programa escolar de la escuela de La Salle, y desde pequeño, Fidel, si bien afirmaba nunca haber sido religioso, también sintió admiración por la figura de Cristo. Jesús multiplicó los peces y los panes, sació el hambre de la población repartiendo dicha y gozo entre sus allegados. Además, en el Sermón de la Montaña, cuando la figura de Cristo brilla diciendo “bienaventurados los pobres que de ellos será el reino de los cielos” el futuro Comandante lo aprecia por su simpatía por los humildes.

Don Quijote de la Mancha: Según cuentan algunos de sus biógrafos, en su despacho, ya adentrándose en el otoño de su vida, Fidel conservaba una pequeña estatua de Don Quijote de la Mancha subido en el lomo de Rocinante. Los jesuitas solo impartían literatura española en las escuelas a las que Fidel asistió, y personalmente pienso que el Comandante se le pareció más a este personaje literario que a cualquier otro que pudiera vivir en su gran biblioteca. El caballero manchego vivía en un mundo de fantasías rodeado de los personajes que lo acompañaban en su silla de lectura. Un buen día, Don Quijote enloqueció: los libros ejercieron sobre él propiedades mágicas y le suscitaron el deseo de multiplicar los mundos que vivían en esos talismanes. Con espíritu valiente se abrió a los campos de la Mancha, y cabalgando llegó directo a la mente de Fidel Castro, que a través de sus lecturas cimentó el alma, la vida y el espíritu del mayor revolucionario de nuestra era.

@valentinacocci4   valentinacoccia.elespectador@gmail.com 

inserte esta nota en su página
  • 0
  • Enviar
  • Imprimir
7
Opiniones

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

kenny2016

Vie, 12/02/2016 - 21:48
.Fidel el científico, me gusta llamarlo, así como Borges el científico, o Gabo el científico. El mundo los dejo vivir para poder ver realizadas las maravillas que salían de sus mentes alimentadas de prosa fundamentada en historía pura, hasta sus detractores le conceden créditos por lo que hizo por la medicina, el deporte, la seguridad, sin embargo, claro está, estoy de acuerdo, no le alcanzo la vida para terminar tantos proyectos que de su brillante mente salieron, ágil cual ninguno al micrófono (https://www.youtube.com/watch?v=SSRVtlTwFs8).,…
Opinión por:

Wontok man

Vie, 12/02/2016 - 18:40
Ignoro desde aui Canadadonde vivo, quien sea Valentina, pero este Articulo es EXCELENTE, refrescante, informativo,vivido como su bella sonrisa, deberia haber mas columnistas como esta en Colombia, congratulaciones !
Opinión por:

Sebastián Felipe

Vie, 12/02/2016 - 10:06
1 y 2. Debió titular «Fidel Castro: Joven Lector», con mayúscula en las otras dos palabras significativas, por tratarse del título de una columna que, como obra de creación o del intelecto, es un nombre propio que la individualiza y rige mayúsculas (cónfer mi opinión completa al respecto en el foro de la columna «La palabra mafia», de Óscar Alarcón, en El Espectador de 10-5-2016: http://www.elespectador.com/opinion/palabra-mafia). // 3. Reitero lo opinado en el foro de la columna «Fidel en persona», de Patricia Lara Salive, publicada en esta misma edición (no entrecomillo mi opinión): Murió Fidel, un déspota mediocre y asesino, seguidor de genocidas como Stalin, que empobreció a todos los cubanos, salvo a sus compinches y amigotes, encarceló y/o fusiló a los cubanos que lo criticaron y se le opusieron, no permitió disensos ni partidos políticos ni ideas u opiniones distintas a las que impuso por las armas, solamente permitió la prensa oficial, no aceptó supervisión internacional a su régimen ni a las cifras o los datos familiares, sociales, económicos y de cualquier otra naturaleza, que amañaba, y fue hipócrita y oportunista al participar en la fundación y presidir el Movimiento de Países No Alineados, conque realmente fue un lacayo del terrible comunismo soviético que lo apoyó incondicionalmente desde Nikita Krúschev hasta que Mijaíl Gorbáchov le suspendió el apoyo económico y militar anual y lo abandonó a su suerte, con lo que empezó su declive. Fidel permitió que Cuba fuera ruta y escala del narcotráfico y se benefició de él, y cuando lo pillaron les echó la culpa a los militares Arnaldo Ochoa Sánchez (general de alto mando) y Antonio de la Guardia y Font (coronel), a quienes enjuició sumariamente y fusiló con algunos secuaces para «limpiar» su nombre; auspició y protegió a promotores y comandantes de guerrillas comunistas, a desestabilizadores y procuradores de conatos de guerras civiles y a comunistas golpistas de estado, y participó con tropas y pertrechos en guerras internacionales procomunistas, sin criticar ni inmutarse por sus atrocidades; y acogió a delincuentes internacionales que secuestraban aviones (con pasajeros) y cometían otros crímenes. Fidel restringió la libertad y la movilidad de los cubanos, que no pueden desplazarse por su país sin permiso de las autoridades y jamás salir al exterior, salvo que fueran de su círculo cercano o deportistas, artistas y profesionales adláteres. Prohibió, so pena de cárcel, los negocios entre los cubanos, que no pueden siquiera realizar permutas mínimas entre ellos ni pequeñas compraventas (¿con qué dinero si más del 99% son pobres?), ni menos que alguien realice alguna labor para otra persona, salvo caso de enfermedad del beneficiado y que sea gratis o por imposición de las autoridades. Fidel fue condescendiente con lameculos como Pablo Neruda (que escribió la vergonzosa Oda a Stalin y asistió a su sepelio) y Gabriel García Márquez y toda la izquierda comunista. Fidel Generalizó la educación y la salud en Cuba, pero la educación es dirigida, no libre, sometida al régimen totalitario, donde los profesionales no pueden ejercer sus profesiones por falta de oportunidades, y los médicos y demás personal de salud ganan en promedio unos cincuenta dólares mensuales, que les sirven apenas para subsistir y seguir siendo pobres como todos los demás cubanos. Fidel desestimuló el libre desarrollo de la personalidad de los cubanos, los sometió a todos hasta el semiesclavismo y los tuvo al margen de la civilización y la tecnología y la cultura que no fueran comunistas. Estuve en La Habana a finales de abril de 2007, hablé quedo con muchos cubanos, incluido el director de migración, que me informaron en privado de su sometimiento y semiesclavitud y pobreza y temor al régimen. Fidel fue el peor tirano de América, un buen muerto, como todo tirano y asesino y carcelero de la libertad y semiesclavista e impositor de la pobreza y limitador de la cultura y... Lástima que haya durado tantos años sometiendo y envileciendo a los cubanos. // 4. Y marros más.
Opinión por:

Sebastián Felipe

Vie, 12/02/2016 - 10:18
Corrijo: «…con mayúsculas…» (primer renglón de mi opinión).
Opinión por:

contestona

Vie, 12/02/2016 - 08:59
y como por que no se le cuenta al joven lector, como este heroe aprendio a asesinar; como aprendio a dejar todo un pais en la ruina; como logro este terrible dictador que despues de muerto todos los tontos le rindan homenaje111
Opinión por:

Wontok man

Vie, 12/02/2016 - 18:41
Calle HUEVA CONTESTONA, eduquese eleve su nivel intelectual primero : Ignoro desde aqui Canada donde vivo, quien sea Valentina, pero este Articulo es EXCELENTE, refrescante, informativo,vivido como su bella sonrisa, deberia haber mas columnistas como esta en Colombia, congratulaciones !
Opinión por:

analista56

Vie, 12/02/2016 - 07:01
No, pues; que ídolo!; estoy impresionado con la importancia de este pro-hombre, ejemplo para la humanidad. Castro fue un criminal de la peor laya, gestor de todos los grupos alzados en armas del continente y de africa, matón natural y opresor por convicciòn. Ahora pululan sus admiradores. Debe ser porque no hay muerto malo, pero este individuo, como su hermano, está al mismo nivel de hitler, mao, musolini, ceaucescu, hussein, y toda la caterva de asesinos dictadores rusos, asiaticos, africanos, etc etc.
Publicidad
Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$423.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio