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Iván Mejía Álvarez 29 Jun 2013 - 11:00 pm

La Final

Iván Mejía Álvarez

Es la final esperada y la que los organizadores de la Copa Confederaciones montaron desde un principio. El Brasil-España de hoy pone en escena un juego parejo y donde los pequeños detalles serán fundamentales para el desenlace.

Por: Iván Mejía Álvarez
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Brasil llega con  ventajas que a esta altura no son triviales y pueden resultar fundamentales. Un día más de descanso, menos desgaste físico por no haber jugado las cuartos y semifinales en la temperatura y la humedad sofocante de Fortaleza y no haber tenido que disputar un alargue extenuante. 

En lo táctico, los dos llegan con dudas. La España inmensa del primer partido ante Uruguay se ha ido diluyendo al punto que Italia la amarró y le jugó perfecto durante el 70% del partido de semis. Esperando, cortando y  saliendo con velocidad en los espacios abiertos por los flancos. El concepto de la posesión más posición de España ha perdido vigencia en la medida que no hay tanque físico para aplicarlo porque al no recuperar con una altísima presión la pelota en campo  adversario, España se ve alargada y vulnerable.

A Brasil también se le vieron las costuras tácticas ante Uruguay. Terminó ganando con el remate de Paulinho pero los charrúas desactivaron los enlaces en el medio, anularon a Neymar y lo aislaron de manera que Brasil no tuvo fluidez en el juego, le costó demasiado llegar colectivamente y por largos pasajes se viò mejor Uruguay en la cancha. 

Del Bosque tiene que barajar de nuevo el concepto del “nueve falso” o el auténtico ariete. Cesc ya esta recuperado y podría ser la baza para tener mejor prolongación en el juego. A España le esta haciendo mucha falta que aparezca el autentico Xavi, tan venido a menos en los últimos meses tanto en el Barcelona como en la selección.

Scolari no encuentra todavía la fórmula en el medio. Hulk esta distante del que jugaba en el Oporto y su paso por el fútbol ruso le ha quitado brillo y juego,  Fred es simplemente un gran rematador y el único que elabora  y crea opciones es el irregular Neymar, capaz de destrabar un partido con una genialidad, pero también de pasar largos ratos enclaustrado en la punta.

Brasil-España es cerrado y parejito y por eso cualquier error será desequilibrante. Tiene más tanque Brasil pero más fútbol España, hasta donde la carrocería le aguante en un equipo disminuido físicamente.  

Y ,por supuesto, juega el factor localía y en eso Brasil golea no solo porque es el de casa sino porque el público brasilero ha demostrado una inquina gratuita y vulgar contra España.

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