Por: Iván Mejía Álvarez

Ganar y punto

Algún día aprenderemos a ganar sin melodrama, sin sufrir, sin padecer ataques de angustia.

En medio del diluvio, con los arroyos barranquilleros al máximo, con la electricidad bajita, con una organización caótica donde no se sabía quién entraba y quién salía, por dónde se llegaba y por dónde se evacuaba, lo único realmente importante fueron los puntos y ese hecho, ganar, tener el boleto en la mano, debería ser lo único que mereciera la atención.

Al equipo se le mojaron las ideas y el talento creativo estuvo huérfano porque Macnelly Torres jugó regularcito y porque nadie le dio compañía a James Rodríguez cuando intentó poner la pelota y jugar al fútbol. Teófilo sencillamente no existió. Aguilar tuvo un flojo partido.

No es curiosidad, es apenas la realidad: los jugadores con menos ritmo competitivo fueron ellos, los mismos que tienen la titularidad embolatada o acaban de cambiar de club. James, al que el necio de Ranieri tiene en la banca, demostró que es un crack desperdiciado por el miedoso técnico italiano en el Mónaco.

Se tenían dudas del estado físico de Radamel y este reiteró que es un león batiéndose en todos los lances, forcejeando y mostrando el fútbol agresivo y goleador que lo acompaña. Algún día también aprenderemos a no dudar de Falcao; no se lo merece, es muy buen jugador y cuando se enfunda la amarilla se juega siempre a tope, pone un extra.

Pékerman intentó aprovechar el hombre de más en la cancha y por eso se la jugó con un solo volante de marca al meter a Cuadrado, quien también tenía la misión de ayudarle a Zúñiga, a quien Montero le dio un baile impresionante. Sobre el papel era válido. En la práctica fue un pésimo movimiento, pues Ecuador aprovechó que no había recuperación y se vino con todo, pese a tener 10 en el campo, y jugó mejor que Colombia. Tampoco fue buena la corrección de Pékerman, pues al ingresar Mejía no hubo quien llevara la pelota. El partido pedía una solución “mixta”, jugador y destructor, como Aldo Leao o Guarín.

Se ganó y eso es lo único importante, lo realmente válido de una noche extraña, caótica, con diluvio y voltaje bajito en el fútbol de la selección. Ya habrá tiempo de jugar mejor y ojalá sea ante Uruguay, porque todavía queda ese esfuerzo final y no se puede lucir tan incoherente como el final contra Ecuador.

Finalmente, si la expulsión de Achillier hubiera sido contra un colombiano, ¿usted compartiría la decisión? Y si la comparte, ¿no le parece que también merecía roja Sánchez? Gracias, Heber Lopes, por los favores recibidos.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Iván Mejía Álvarez