Por: Mauricio Albarracín

Ganaron todas las familias

El próximo domingo es el Día de la Madre… Y no tengo corazón para llamar a mi hermana a darle el feliz Día de la Madre y decirle que voté este referendo cuando ella es una madre soltera”. Así inició la intervención del representante conservador Oscar Fernando Bravo, del departamento de Nariño. Agregó, además, que era un padre adoptivo y conocía bien lo difícil y riguroso que era un proceso de adopción.  Lo más sorprendente fue que la bancada del partido conservador asumió la defensa de las madres solteras frente a un referendo que las discriminaba y las humillaba sin ninguna razón.

Colombia es un país levantado con el esfuerzo de las madres solteras, “mujeres que… traen solas el bocado de sus hijos, los defienden y les crean horizontes”, como diría la antropóloga santandereana Virginia Gutiérrez de Pineda. El referendo discriminatorio se hundió por la fuerza de los argumentos, y el argumento más poderoso fue la discriminación contra las familias colombianas que hoy son más diversas que nunca. No prevaleció la aplastante ley del más fuerte que inspira la tiranía de las mayorías.

En esa diversidad familiar, las mujeres que crían solas a sus hijos son un número representativo de familias en Colombia. Mujeres solas que deciden tener hijos. Mujeres que son abandonadas por hombres irresponsables. Mujeres que a causa de la violencia perdieron a sus compañeros. Estas mujeres son la demostración en carne viva de que la familia colombiana nunca ha sido como la familia “óptima” que hoy se busca imponer por fuerza de la religión. Nuestras familias han estado atravesadas por la pobreza, la violencia, el abandono, pero frente a todas las calamidades siempre ha estado la dignidad. Las familias colombianas, y en particular las mujeres cabeza de familia, se levantan todos los días a dar un paso adelante, nunca hacia atrás.

Sin lugar a dudas, la familia de papá, mamá e hijos es una familia digna, pero de eso no se sigue que sea la única familia digna. Si una persona se divorcia, sigue siendo digna. Si una persona no se casa, sigue siendo digna. Si una persona se une con alguien de su mismo sexo, ambas son dignas. La dignidad de los seres humanos no proviene de su estado civil ni de su orientación sexual. Es por ello que todas las familias son igualmente dignas y se forman con el mismo amor y solidaridad que motiva a todos los seres humanos; “la familia es el lugar dónde están los afectos”, decía el magistrado Ciro Angarita.

Los promotores del referendo ofendieron la dignidad de las familias colombianas y nos querían llevar a un pasado imaginario que nunca existió y difícilmente existirá. Intentaron juzgar a nuestras familias prohibiendo la adopción a las personas solteras, viudas, divorciadas y a las parejas del mismo sexo, porque decían que no éramos idóneos para criar hijos. La Cámara de Representantes archivó este proyecto porque iba en contra de la realidad social, cultural e institucional de las familias. Este referendo nos regresaba a un pasado reciente y doloroso donde los moralistas de entonces acusaban a las familias que se formaban fuera de los cánones religiosos de aquellas épocas.  

El archivo de este referendo fue el triunfo de las familias colombianas. Aunque muchos hombres apoyaron con sus argumentos, las grandes defensoras del argumento de la diversidad familiar fueron un grupo de mujeres que cambiaron el rumbo de del debate: Angélica Lozano y Claudia López, quienes pusieron la cara en cada cámara y fueron nuestra voz en el Congreso; Marcela Sánchez de Colombia Diversa y Claudia Mejía de Sisma Mujer, quienes consolidaron una alianza entre el movimiento LGBTI y el movimiento de mujeres para mostrar la discriminación contra las madres solteras. Catalina Botero y Clara Elena Reales, quienes dieron los mejores argumentos constitucionales. Además, Clara Elena habló desde una triple condición muy poderosa: mamá adoptante, constitucionalista y cristiana. Catalina Acevedo, Carolina Mejía, Pilar López, Juana Uribe, Viviana Villalobos, Alicia Arango, las madres solteras y adoptantes que participaron en los debates y abrieron la intimidad de su hogar para que los congresistas entendieran. Julia Samper, Deborah Villegas, María José Calderón y Panchita Delgado quienes contaron cómo les cambió la vida la adopción por un papá o mamá soltera. Las mamás solteras y adoptantes que nos apoyaron en silencio. A las ciudadanas, las periodistas, las congresistas y todas las mujeres que hablaron contra el referendo discriminatorio. A todas y todos quienes trabajaron sin descanso para detener este linchamiento y defender la Constitución, mi agradecimiento sin límites.

* Investigador Dejusticia @malbarracin malbarracin@dejusticia.org 

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