Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Glaciares tropicales, en extinción

El Ideam está finalizando la preparación de un importante documento llamado Glaciares de Colombia. En él se hace un análisis de lo que está ocurriendo con los glaciares en el mundo y en particular con nuestros glaciares ecuatoriales.

El planeta atraviesa una etapa interglaciar, un período cálido, asociado a una era geológica; lo relevante del estudio es cómo los seres humanos estamos potenciando el calentamiento con lo que estamos haciendo en el planeta. Glaciares ecuatoriales tropicales solo hay en África, Nueva Guinea y Suramérica. En Colombia había en 2010, según el Ideam, 45 km2, que representan el 0,16% de la masa glaciar que hay en Suramérica y que por su ubicación son un excelente laboratorio para evaluar lo que está ocurriendo en términos del calentamiento global. Según el documento, en Colombia entre el año 1980 y 2010 se ha perdido el 57% del área glaciar.

Desde 1977 se viene presentando un fenómeno continuo de calentamiento y reducción de los glaciares en todo el mundo. En los Alpes suizos, entre 1985 y 1999, se perdió el 18% del área glaciar. En el Himalaya, en los últimos 40 años ha habido una reducción de la masa glaciar de 21% en superficie y 30% en volumen. Como montañistas, el efecto lo hemos sentido, por la ocurrencia de grandes avalanchas como consecuencia de la desestablización de los glaciares cuando su parte inferior se derrite y las masas de hielo de la parte superior se desprenden. Esto lo vimos y vivimos en 2010 en el Everest, donde atravesar la cascada de hielo en su cara sur es un riesgo cada día mayor, por la frecuencia de las avalanchas. En el Kilimanjaro, en África, según el estudio, en el siglo XX la montaña perdió el 80% de su glaciar y nosotros, con visitas distanciadas solo por nueve años, registramos un cambio dramático en la cobertura glaciar. Ahora se puede ascender hasta su cima sin tocar el hielo y solo en una parte reducida del camino se bordea una masa glaciar; menos de 20% de su cono final está cubierto de hielo; en 2003, cerca del 50% de su cono tenía hielo.

En el caso de los glaciares colombianos, el documento presenta una lista de los picos que perdieron su glaciar durante el siglo pasado. Esta lista incluye todos los picos con menos de 4.800 metros (Chiles, Puracé, Cumbal y Cisne, entre otros). En 1974, cuando ascendimos por primera vez el Nevado del Tolima, era necesario usar crampones desde los 4.750 metros; hoy sólo se requieren después de los 5.000. En la Sierra Nevada del Cocuy, al hacer el paso de la Laguna de la Plaza a la Laguna Grande, bordeando el Pan de Azúcar, en 1980 se tenía que atravesar una gran masa glaciar; hoy ese glaciar no existe y solo hay manchas aisladas de hielo en el camino.

Los colombianos podemos hacer algunas cosas para prolongar la existencia de nuestros glaciares. Localmente, recuperar la vegetación nativa del páramo y el bosque de niebla en los alrededores de los glaciares tiene efectos sobre temperatura, humedad y nubosidad a nivel local. Adicionalmente, todos los colombianos en nuestra vida cotidiana podemos tomar acciones que disminuyan el calentamiento global y así contribuir con la conservación de los glaciares a nivel planetario.

 

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