Gobernabilidad

En este momento la popularidad de Santos está cayendo y muchos votantes no se sienten representados en algunas de los temas que componen la agenda del gobierno, entre ellas, buscar la paz. Esos votantes lo eligieron para terminar la tarea, profundizando la guerra militar y verbal contra las Farc, no para cambiar de estrategia. La imagen desfavorable de Santos según una encuesta de Datexco es de 47.31%. Su imagen favorable es del 43.77 %.

Seguir con la guerra es lo que hizo Uribe durante ocho años. Quienes piensan igual que Uribe sienten como si el actual Presidente los hubiese engañado. Querían seguir por el camino de la derrota militar, pues veían que se podía triunfar. Quieren derrotar y hacer rendir a las Farc, lo cual tomaría mucho tiempo, pero no es del todo imposible. Para muchos colombianos, esa es la mejor opción, no quieren negociar la paz. Uribe, al apreciar en sus recorridos por el país tiene algún apoyo, ve que quienes padecen la violencia le dan la razón y en eso basará su campaña al Congreso. Aunque también se ha desgastado, mantiene una base popular no despreciable y siendo el único colombiano que no puede aspirar a ser presidente, le gana en las encuestas a Santos, quien si puede.
Santos tomó el camino más complicado, que es buscar la paz: El sabe que ese propósito le puede costar la reelección y aun así tomó el riesgo. Muchos dicen que sabe apostar a lo complicado. El Presidente no necesitaba esa apuesta si aspira a ser reelegido.

Buscar la paz es no nada fácil, lo más fácil es hacer la guerra, pues no solamente tiene a la guerrilla de contraparte sino que hoy, tiene a la mayoría de colombianos en contra de esa opción. Si el Presidente ya está jugado, debería explicarle a los colombianos, muy activamente por qué escogió ese camino.
Hoy, los ciudadanos están desinformados entre los trinos de Uribe y los discursos de Márquez. Frente a la pregunta “¿Usted cree que el actual proceso de paz va o no a lograr la paz?, No: 67,34%. Sí: 20,25%.”

Uribe no solamente hizo la guerra: El proceso de paz arrancó con Uribe, cuando le concedió beneficios a los paramilitares, quienes están del otro lado del conflicto. Además, hizo un intento largo en Cuba con el ELN y varios con las Farc. Ahora, le llegó el turno a las Farc y están ejerciendo su opción políticamente, lo cual desgasta el proceso, mientras Uribe niega sus intentos de paz por razones políticas y electorales.

El tema de seguridad está amarrado al del proceso de paz y ahí hay un problema serio de percepción entre los ciudadanos. A pesar de los enormes logros, algunos colombianos le atribuyen todos los problemas a la guerrilla, cuando el asunto es más complejo: las Bacrim y la delincuencia común afectan más a la mayoría de personas, que las acciones de las Farc.

Santos bajó en popularidad, a un precio muy elevado. Tanto así, que el General Naranjo, un negociador en La Habana, le gana en las encuestas.

El Presidente cambió la estrategia que traía su antecesor, lo cual requiere de visión y carácter. Optó por el camino más complicado y sigue intentándolo: reformas estructurales y proceso de paz. El gobierno le está llegando a la gente, pero el mensaje no.

Existe la posibilidad que el proceso de paz fracase y le cueste la reelección. Si firma la paz, la situación puede ser bien diferente. En caso de que no lo logre, dirá que lo intentó jugándose su segundo mandato, lo cual es cierto. Y en cualquier caso, tendrá su conciencia tranquila porque como cabeza del gobierno, impulsó su visión a pesar de los riesgos que esto conlleva.

Para plasmar esa visión, sacar adelante el proceso de paz y ganar las elecciones, el Presidente debe jugársela a fondo, como en campaña, exigir lo mismo a todos los integrantes de su gobierno y enfocar y simplificar su mensaje.

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