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Juan Pablo Ruiz Soto 8 Ene 2013 - 11:00 pm

Gobernabilidad, carreteras y desarrollo

Juan Pablo Ruiz Soto

En enero del año pasado escribí una columna sobre la lentitud en las obras de infraestructura y la reacción de un amigo alemán que, después de cinco años de no haber visitado el país, seguía viendo obras iniciadas entonces sin terminar. La calle 26 y las carreras Décima y Séptima en Bogotá fueron sus primeras impresiones desfavorables en el 2012. Este año regresó al país y vio algunos avances pero notó que todo sigue en obra. Le es difícil entender por qué los colombianos aceptamos ese maltrato sin protestar y exigir obras en tiempo y calidad aceptable.

Por: Juan Pablo Ruiz Soto
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Tan absurda como las demoras es la evidente falta de coordinación entre las entidades públicas implicadas. Un ejemplo caricaturesco es el caso del lindo puente de la carrera Once en Bogotá, que desemboca contra el muro que protege una propiedad del Ejército de Colombia. Está sin uso, porque la carrera Once sigue interrumpida en la calle 100, dado que no ha sido posible que Alcaldía y el Ejército Nacional se pongan de acuerdo para dar vía libre a la construcción.

Durante la visita del alemán volvimos a transitar la carretera que une a Bogotá con Tunja. En Tocancipá encontramos un trancón mayor que el padecido el año anterior. Llevan más de diez años ampliando la vía, los peajes son costosos y la carretera está bloqueada. No han negociado los predios para dar vía a este importante proyecto. No hay capacidad para resolver estos problemas y la legislación es inadecuada. Nosotros, sin protestar, seguimos pagando peajes y soportando trancones interminables.

El alemán volvió a Cali y encontró que la vía Bogotá-Girardot sigue siendo una colcha de retazos donde por tramos hay autopista y por tramos nos vemos obligados a volver de manera peligrosa a un único carril. No hay avances en el túnel de La Línea y un trancón casi le impide llegar a Cali.

Fuimos a los Llanos Orientales por la vía que desde la represa El Sisga lleva por Guateque al Llano, carretera destapada o huecos cada 100 metros a lo largo de la vía. De regreso tomamos la vía alterna al Llano, la que de Aguazul lleva a Sogamoso. ¡Qué desastre! El pavimento está roto y la obra inconclusa, hay puentes construidos hace muchos años que no están en uso. Dos tractomulas que transportaban combustible bloquearon la carretera cerca de Pajarito y quedamos en el trancón en plena zona petrolera. El viaducto prometido no existe. ¿Qué pasó con la regalías? ¿Por qué no han logrado terminar ese carretera? No sé...

Ciegos frente a este tipo de evidencias, en el foro de la revista Semana sobre las perspectivas de la economía colombiana para el 2013, algunos expositores dijeron que la consulta previa con las comunidades indígenas y afrocolombianas y las licencias ambientales están frenando el desarrollo. ¡Tonterías! ¡Falsedades! Hay que respetar los intereses de las minorías y hacer una buena gestión ambiental. Éstas son dos condiciones para el desarrollo nacional. Respecto de la infraestructura, son la legislación referida a la adquisición de predios, las formas de contratación, la corrupción y la incapacidad gubernamental las razones que impiden que superemos el trancón del subdesarrollo. Algo tenemos que hacer o vamos a colapsar en medio de la abundancia de recursos públicos.

  • Juan Pablo Ruiz Soto | Elespectador.com

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