Por: Ernesto Macías Tovar

Gobierno belicoso

"Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella", dijo el cantautor y escritor argentino Facundo Cabral.

Y en política es muy común desviar la atención de sus propios males hacia los contradictores.

El presidente Santos, quien gobierna para las encuestas, ha usado varias estrategias con ese fin. Una de ellas, es la de hacerle creer al país que ni él ni su gobierno pelean; y que son víctimas de sus críticos. Un ejemplo es el mantra que se inventó al comienzo de su mandato, el cual rezaba: “no peleo con Uribe”; pero hacía lo contrario. Mientras Santos repetía su mantra, sus ministros y altos burócratas de la Presidencia atacaban a su antecesor entregando información falseada a los Medios, con supuestos escándalos de corrupción que poco a poco se desvanecieron por ausencia de pruebas. Y, una de las razones por las que este gobierno no avanzó es porque a sus funcionarios se les fue el tiempo mirando el retrovisor.

Y a pesar de tener a ciertos medios centralistas comprados con publicidad oficial, los cuales actúan de caja de resonancia de las estrategias oficiales, no ha logrado persuadir a la opinión con la tesis de que este gobierno no pelea. Porque el propio Presidente dispara solapadamente a toda hora: dijo: “Me verán después dictando clase como expresidente, y no molestando a los presidentes de turno"; y afirmó: “Cualquier persona tiene que estar enferma mentalmente si no quiere la paz”; y con sorna: “Uribe es cosa del pasado”. Posteriormente, se despachó en contra de su mentor cuando en tono agresivo desembuchó las frases: “Yo no vengo como un rufián de esquina”; “con la puñalada debajo del poncho”, etc.

Últimamente había cambiado la estrategia. Primero, usó como francotirador al “bufón del régimen”, Lucho Garzón, pero fracasó. Después colocó a dos personajes de menor calibre quienes disparan contra todo aquel que asome con alguna crítica: Gabriel Silva a quien le montó trinchera en El Tiempo, desde donde cada ocho días suelta ráfagas en contra de su exjefe el expresidente Uribe; y el ministro del Interior que embiste a todo lo que se mueva, hasta su propia sombra. Pero ayer, tituló El Espectador: ‘Santos arremete contra sus críticos’; y efectivamente el Presidente declaró la guerra a quienes critican la creciente inseguridad. Pero, repite que no pelea con nadie.

Sin duda, este es un gobierno belicoso. Y Santos ha montado una especie de “guardia pretoriana” con sus parientes empotrados en importantes Medios, quienes atacan a contradictores y tratan de hacer ver las críticas como una pelea personal para ocultar lo de fondo; es decir, los problemas del país. Y a la gavilla entraron los hermanos Samper, hoy amanuenses de Santos, y algunos congresistas extasiados con mermelada.

El presidente Santos parece haberse contagiado de sus contertulios en Cuba: dijo que él no está polemizando con ningún expresidente; y los cabecillas de las Farc: dicen que no secuestran ni son narcotraficantes. “La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano”, afirmó el filósofo alemán Friedrich Nietzsche.

@emaciastovar

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