Por: Uriel Ortiz Soto

La gran encrucijada agropecuaria

Llegó hora para que el Gobierno se concentre en la Colombia Rural, pero, no con paños de aguas tibias, como siempre acostumbra hacerlo. Es solucionando definitivamente los graves problemas que lo aquejan, mediante el tan anunciado programa: Desarrollo Rural Integrado.

Los subsidios que viene otorgando temporalmente para apaciguar los ánimos, seguirán teniendo efectos negativos. El Estado no puede continuar con sus políticas paternalistas, pensando que todo lo soluciona sobornado la conciencia de quienes promueven las reyertas, pero, sin aportarles soluciones definitivas

El paro nacional agropecuario, que se está anunciando para el 19 de agosto, no deja de ser preocupante, máxime, si se tiene en cuenta que sería una forma de presión de los negociadores de las Farc, en la Habana- Cuba, para exigir el señalamiento de las Zonas de Reserva Campesina, y los tantos condicionamientos que están haciendo como prioridad, para firmar la Paz, que ha decir verdad, con lo ocurrido en los últimos días, se encuentra herida de muerte. 

Con los paros recientes, nos estamos dando cuenta, que el campesino del siglo XXl, quiere pasar cuenta de cobro al Estado, por el abandono en que lo ha tenido a través de toda su historia. Como consecuencia, se ha venido generando en él, su propio liderazgo y lenguaje natural de protesta, acumulado a través de varias décadas de engaños, y mentiras. 

En épocas pasadas, al campesino, se le podía manejar, con discursos veintejulieros, promesas fantasiosas, palmaditas en el hombro, saludos de compadres, subsidios o cuotas temporales y los mercados para acallar la refriega.  

Tenemos que entender que el campesino de hoy, dado los avances de las comunicaciones, vive mejor informado que los citadinos. Son dueños de sus propios ideales  y proyectan su propio futuro. No admite ser manoseado por políticos, ni cachacos del alto gobierno, que van de pueblo en pueblo prometiendo lo que no les pueden cumplir, a no ser que deshonestamente convenzan a sus líderes, se sienten a negociar con ellos, el futuro de sus familias y regiones, por unas cuantas canonjías, que por lo general no satisfacen sus más elementales necesidades y el objetivo de la protesta. 

Sin ser alarmista, pero muy objetivos con la realidad, el Sector Agropecuario, está que arde,  en las condiciones de resistencia y exigencia en que se están adelantando los diálogos, sus líderes dan a entender que se cocina un paro Nacional Agropecuario, que muy seguramente será de nefastas consecuencias para el País, el cerebro de toda esta protesta y lo que se prevé en el inmediato futuro, está en el Catatumbo, que va a completar mes y medio, sin que se avizore solución alguna.   

Continuamos insistiendo, que para poner fin a toda esta problemática, se requiere que el Gobierno a través del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, con sus Organismos adscritos, promueva con verdadero sentido de responsabilidad, en todas las áreas rurales, los programas que necesitan los Campesinos, para poder subsistir y que pueden resumirse en seis fases:   

1º- Identificar y definir mediante un marco jurídico, quienes son realmente campesinos en Colombia, cómo se adquiere el verdadero status de Campesino: vemos con notable preocupación que cuando el Gobierno a través de sus Políticas Conpes, traza programas de beneficio rural, ocurre la desbandada de citadinos hacia el campo, las Cámaras de Comercio se atiborran de empresas de papel, con el único objetivo, mediante argucias y componendas, apoderarse de ellos, tal cual ocurrió con Agro Ingreso Seguro, “AIS”. 

2º- Revisar las políticas paternalistas del Estado: el Gobierno debe revisarlas, de lo social, se ha pasado a un Estado Paternalista: los desplazados, reinsertados, familias guardabosques, madres cabeza de familia, entre muchos otros programas, no están cumpliendo con sus objetivos, razón por la cual, en las áreas urbanas hay millones de familias campesinas que viven de los subsidios del Gobierno. Lo más grave, es que se han constituido verdaderas empresas, en contubernio con funcionarios, que cobran la intermediación, por vincularlas a estos beneficios 

3º- Regreso del Campesino al Campo: regresarlos a sus parcelas de donde fueron desplazados por los grupos que operan al margen de la Ley, y por el abandono del mismo Estado, pero dotándolos de las garantías necesarias para el desarrollo normal de sus faenas.

4º- El Estado debe acercarse más al Campesino: es indispensable que se elimine tanta intermediación entre el Gobierno; el Pequeño y mediano productor: no se justifica que existan una cantidad de: fundaciones, asociaciones, cooperativas y corporaciones, con gerentes que devengan sueldos de hasta veinte y treinta millones del pesos, con un séquito de burócratas innecesarios, que se quedan con buena parte de los aportes que da el Estado para proyectos agropecuarios.

5º- Agroindustrialización de la Producción Agropecuaria: En los tiempos del TLC, y la apertura de mercados, se hace indispensable, dar valor agregado a los productos del campo, pero lo más importante, promoviendo la agricultura limpia y orgánica.   

6º- El Estado debe garantizar la comercialización de la producción campesina: es un cuello de botella, donde muchas veces, es el mismo Gobierno el causante de la no comercialización de los productos. Esto solo se logra si se reestructuran y fortalecen las Cadenas Productivas y las Alianzas estratégicas, continuo, insistiendo que tal cual están operando, no son más que nidos de burócratas arrogantes e incapaces, que viajan por todo el País, haciendo alarde de ser los redentores para solucionar la problemática Campesina, pero, de esta labor no entienden un carajo. Si se les pregunta, cuales son los coeficientes sociales de desarrollo de determinada región rural, factor fundamental para aplicar un diagnóstico equilibrado, no saben dar la respuesta adecuada.    

No olvidemos, que la Paz vendrá del Campo.

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