Por: Gonzalo Silva Rivas

Gremios alicaídos

Tal parece que los gremios de la producción en Colombia perdieron la beligerancia y el brío que los caracterizó hace algunos años cuando ejercían reconocido protagonismo mediático, asumían como decisivos interlocutores ante el Estado y desempeñaban papel influyente en la vida nacional.

Presidentes suyos quitaban el sueño del Ejecutivo con audaces pronunciamientos; figuraban en los sonajeros políticos durante las crisis de gabinete, y atravesaban la puerta giratoria que existe entre el Gobierno y los entes empresariales.

La vocería de los sectores económicos ha tenido buen recibo en el país y ha sido escuchada con atención por los gobernantes, bien por su larga tradición –la SAC fue fundada en 1871-, como por su aporte a las discusiones sobre el encauzamiento de la economía, el fortalecimiento institucional y la búsqueda de soluciones a las crisis públicas. Su misión ha trascendido la mera defensa de los intereses particulares que representan y la consolidación de alianzas estratégicas inter-gremiales para asociar acciones.

Las organizaciones empresariales son un eslabón importante para la creación de consensos mediante el intercambio de opiniones y la formulación de propuestas. El ex presidente chileno, Ricardo Lagos, sentenciaba que en el mundo actual la relación entre entidades privadas y públicas es obligante para la búsqueda de metas comunes.

En el caso del sector turístico, tanto el ministro de Comercio, Sergio Díaz-Granados, como el viceministro del ramo, Óscar Rueda García, tuvieron como antesala previa a sus actuales cargos la presidencia de Anato -entidad gremial de las agencias de viajes-, donde desplegaron caracterizado liderazgo y adelantaron gestiones que en mucho llenaron el vacío existente en la cenicienta industria de entonces hasta trazar el camino que hoy se ha recorrido con positivos resultados.

Anato y Cotelco forman parte del Consejo de Administración del Fondo de Promoción Turística, pero es evidente que en los últimos años su participación en los grandes temas del sector ha sido discreta. Poco se sabe de sus compromisos sobre asuntos tangibles en el tema turístico, y su presencia mediática es precaria, eximiendo la Vitrina de Anato. En materia de promoción internacional se han dormido sobre laureles ajenos. Son gremios alicaídos que carecen de la ebullición de otros tiempos y no suscitan debate. Su marasmo resalta y habla bien del gobierno, cuyo liderato colma todos los espacios en el manejo y orientación de la industria.

gsilvarivas@gmail.com

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