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Eduardo Barajas Sandoval 1 Abr 2013 - 11:00 pm

La guerra no ha terminado

Eduardo Barajas Sandoval

A pesar de que el mundo haya entendido otra cosa, el armisticio de 1953, que habría dado por terminada la Guerra de Corea, simplemente dejó las cosas en veremos desde el punto de vista político y militar.

Por: Eduardo Barajas Sandoval
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Por eso ahora cualquiera de las partes puede decidir que proseguirá las acciones bélicas iniciadas en 1950. Solo que lo haría con las armas de nuestra época y luego de una carga de rencores de más de medio siglo.

El nuevo gobierno de la dinastía Kim, con un jefe corto en edad, en experiencia y en prudencia, ha decidido que Corea del Norte anuncie la reanudación del estado de guerra interrumpido hace seis décadas, para llevarse ahora sí por delante tanto a la Corea del Sur como a los Estados Unidos, a los que considera patrocinadores de la contraparte. Al menos eso es lo que parece pensar, tal vez bajo los efectos alucinantes de los espectaculares desfiles que organizan a la perfección sus fuerzas armadas.

El problema principal que tiene el gobernante hereditario de Pyongyang tal vez sea el de una carencia enorme de sentido de las proporciones. Pero parece tener inconvenientes adicionales, como el de una aparente ignorancia del contexto internacional en el que su país aparece, para efectos de atacar a la otra Corea y a los Estados Unidos, como un vociferante aislado para el que no habría pasado el tiempo por haberse quedado rumiando durante sesenta años los mismos problemas sin resolver.

Corea del Sur de alguna manera ha aprendido a vivir con los altibajos propios de los gobernantes de un país que reúne a la otra media nación y aparentemente no ha encontrado el camino para conseguir la felicidad tan anhelada por Kim Il Sung, el llamado Presidente Eterno, cuyo hijo primero y ahora el nieto han heredado el mando de un régimen que parece alimentar rencores permanentes con el resto del mundo. Y es en ejercicio de esa política del rencor que a lo largo de los años contados desde el armisticio se han sucedido amenazas y gestos de guerra representados en programas armamentistas, declaraciones y ejercicios militares a los que ya todos se han acostumbrado, aunque quede siempre la duda del momento en el que de verdad las cosas pasen a los hechos.

Pero no hay que olvidar, por otra parte, que la reacción desmedida de Corea del Norte no es otra cosa que la de un país que se siente acorralado ante acciones como las que frecuentemente desarrollan los Estados Unidos y Corea del Sur, en este caso las maniobras militares más recientes, a lo largo del Paralelo 38, que al parecer involucran bombarderos y otros equipos capaces de portar armas nucleares, movimientos que son interpretados por Pyongyang como el preámbulo de una invasión de gran escala, ante la cual, dice, tiene que reaccionar.

El hecho es que con Corea del Norte de nada sirven las amenazas, que más bien la empujan al desespero y la obligan a acelerar en su carrera desenfrenada en busca de la seguridad que le puede ofrecer su poder nuclear; el mismo en el que basan otros su confianza. Y no importa que no pueda llegar hasta los Estados Unidos y tampoco importa que a la hora de la verdad la lleguen a aplastar. Pero es un hecho que, asediada, puede poner en peligro la paz mundial, porque puede sí llegar a Corea del Sur y al Japón, a los que considera enemigos naturales, y que en realidad estarían expuestos a cualquier desafuero de un presidente imprudente que se crió pensando como fiera perseguida y considera su principal deber el de la defensa nacional, que se consigue, según sus asesores, con la mejor arma posible que es la de la anticipación. Sin descontar la posibilidad de que los norcoreanos terminen por vender su producto bélico nuclear a fuerzas que coincidan en la animosidad hacia las potencias que les resultan incómodas.

Quienes recuerden el oprobio de la división de Alemania como resultado de la Segunda Guerra Mundial, con su muro que rompía físicamente la capital histórica del país, podrán comprender mejor la desventura de la situación coreana, donde las diferencias entre los dos estados son todavía más grandes y menos fáciles de reconciliar. Razón de más para que, en lugar de insistir en el aislamiento que lleve al régimen de los Kim a perecer, se busquen acuerdos que estabilicen la temperatura en la región, con medidas que ayuden a paliar los problemas que en lugar de abrir un frente peligroso de confrontación que si bien puede llegar a enriquecer otra vez a los contratistas de la guerra, puede también causar daños innecesarios a la humanidad. La Guerra de Corea no ha terminado, pero es mejor tratar de desactivarla del todo que darle la oportunidad de revivir.

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Ar mareo

Mar, 04/02/2013 - 17:41
En lo unico q disiento de su columna es su sugerencia q corea del norte se ha armado como una reaccion al sentirse acorralada por USA. Nada mas errado. La realidad muestra q lo unico q busca es perpetuar la dinastia en el poder y mantener un control sobre su poblacion y para ello necesita un enemigo externo. Igual argumento uso Hugo Chavez y con igual motivacion compro armas por doquier, pues si algo va encontra de las dinastias y los regimenes autoritarios son las ideas "revolucionarias" de libertad individual.
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CARV

Mar, 04/02/2013 - 11:08
La verdad monda y lironda es que la Guerra Fría -tanto interpretada como una confrontación de potencias, como interpretada como una confrontación de ideologías- nunca terminó ni parece terminar. Aparentemente, fue y sigue siendo mucho más aguda e insoluble la guerra entre ideologías y sistemas económicos y sociales que la mutua desconfianza entre potencias y bloques económicos. La Guerra (en su momento hablaban de 'conflicto') de Corea fue una muy aguda y dolorosa combinación de las dos clases de 'guerra fría', situación que ha seguido siendo perfectamente evidente, no obstante que los cañones han permanecido silenciosos por 60 años. Eso lo saben perfectamente todos los observadores y -claro- particularmente los directamente involucrados en ese rollo. Por lo tanto, el asunto va para largo.
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solesporventanilla

Mar, 04/02/2013 - 09:24
Tenaz.
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