Por: Jorge Gómez Pinilla

Hablemos de cosas sucias

Esta es una de esas columnas difíciles de escribir porque trata sobre cosas sucias, pero constituye un deber con la Historia contarlas, para que quede huella imborrable de la ignominia.

De un tiempo para acá se ha desatado por las redes sociales una demoledora campaña de propaganda negra orientada a confundir a la población, que centra su accionar en utilizar a figuras públicas de inmenso reconocimiento, a las que se les ve manifestándose a favor del NO en el plebiscito.

Primero fue el caso de Juanes, y detrás de este se han venido con una lluvia de basura que no respeta prestigio ni valía. Juan Gossaín ya ha sido utilizado dos veces, y en esta segunda ocasión fue con una diatriba en la que arremete contra Santos diciéndole cosas como “No es desconocido que usted perteneció a los grupos alzados en armas, como el ‘Comandante Santiago’. ¿Es usted sí o no Señor Presidente el comandante e ideólogo de las FARC?”.

A Pirry lo acaban de usar sosteniendo entre sus dedos un letrero a favor del NO, por lo que le tocó salir a explicar con un video lo que decía el letrero original antes del montaje.

Y en días recientes circuló por Whatsapp entre empresarios de Santander un documento que luego se viralizó en redes sociales, atribuido a la historiadora Diana Uribe, donde la supuesta autora pretende desmontar “seis sofismas basados en premisas falsas”, y del que cito la cuarta: “Es que a las FARC no las hemos podido derrotar: Falso. Estaban derrotadas y escondidas en madrigueras como ratas y reducidas a su mínima expresión gracias a la seguridad democrática. Resucitaron y se fortalecieron con una política de mano tendida y apaciguamiento en este gobierno”.

Ya Diana Uribe desmintió la autoría de ese libelo, pero no sobra aclarar: las FARC no estaban derrotadas sino golpeadas, y fue precisamente por los golpes que recibió de Uribe y de Santos (o ¿quién les mató a su comandante Alfonso Cano?) que se sentaron a negociar. Pero ese no es el tema que nos ocupa, sino comprobar escandalizados que los ‘creativos’ del uribismo en su desvergüenza se metieron hasta con la persona que más conoce de conflictos armados en otras latitudes, y que asumió como propia la causa de contribuir a afianzar la reconciliación nacional con videos como este, titulado “Dejemos de matarnos: el espíritu del acuerdo de paz”.

Y faltaba ‘la tapa’, como dicen las señoras, con el montaje que le hicieron a Nairo Quintana después de que, tras alcanzar el liderato en la Vuelta a España, publicó una foto con su esposa y bebé en brazos portando un letrero que dice “Colombia, SÍ a la paz”, el cual cambiaron por uno donde se lee “Digo NO al plebiscito y a la falsa paz”.

Las fuerzas oscuras del uribismo están apuntando a la yugular de la paz, sembrando confusión. Todos los días sabemos de casos que muestran a figuras notorias expresando mediante montajes su apoyo al NO o su rechazo visceral al gobierno Santos, y no se ha sabido de nadie del Centro Democrático ni de la Procuraduría General de la Nación que hayan condenado dicha campaña de propaganda sucia, por una sencilla razón: porque son sus directos beneficiarios.

Detrás de la fabricación de tantas toneladas de basura debe haber legiones de personas contratadas para trabajar desde las alcantarillas de la red, y su accionar recuerda los oscuros vínculos que se conocieron entre la campaña de Óscar Iván Zuluaga a la presidencia y el hacker Andrés Sepúlveda, cuyas confesiones condujeron a la orden de arresto para el ‘asesor espiritual’ del Centro Democrático, Luis Alfonso Hoyos, la cual acaba de ser ratificada por la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá pero no se pudo hacer efectiva porque el sujeto siguió la misma recomendación que en su momento recibiera Andrés Felipe Arias: huyó a Miami.

Hoy en la campaña por el plebiscito la trama se repite de manera casi calcada, y de ello da cuenta un trino del escritor Héctor Abad Faciolince: “¿Han notado que hay un nuevo ejército de trollers contratados por el No? Todos tienen entre 3 y 30 seguidores. Moscas que zumban”. (Ver trino). Que zumban entre la ‘mierda virtual’ que ellos mismos producen, si se me permite el atrevimiento.

Hablando de cosas sucias, en días recientes se conoció un video donde aparecen los expresidentes Álvaro Uribe adelante y Andrés Pastrana detrás suyo haciendo la ‘presentación en suciedad’ de su alianza a favor del NO. Valga decir que ahí la memoria traiciona a Pastrana, pues hace cuatro años decía de su ahora socio político cosas como esta: “Mis asesores están siendo llamados al nuevo gobierno, los de Uribe están siendo llamados a indagatoria” (Ver declaración). O como esta: “A mí explíqueme cómo Uribe se sentó con el narcotráfico, con el cartel de Medellín y con los paramilitares, y no le da la oportunidad a Santos de hacer un proceso con la guerrilla”. O como esta: “la llegada de José Obdulio Gaviria al Senado es un premio al narcotráfico”.

Si el que ha dicho esas cosas hoy se hace detrasito de su vilipendiado, tiene que ser porque es un hombre sin escrúpulos. ¿Y para qué se ubica como segundón a cubrirle la espalda a Uribe? Para escucharle al final del video hablar de su “preocupación por el peligro de Colombia al entregarle la Patria a las Farc, reflexionemos.” Y es cuando uno reflexiona, y la memoria traiciona de nuevo al hijo díscolo de Misael entregándoles a las FARC durante cuatro años una extensión de Patria dos veces superior al departamento de Santander. Y para colmo del absurdo: ¿cómo olvidar que Uribe llegó a la presidencia montado sobre el fracaso del proceso de paz del Caguán, liderado por Pastrana?

¿Será que estamos locos, Lucas? ¿O qué será lo que buscamos…? ¿Acaso alguna cosa sucia, como por ejemplo impedir que Santos SÍ consiga la paz que nosotros NO pudimos?

DE REMATE: El eslogan de los partidarios de la ratificación del ‘Acuerdo final para terminar el conflicto y construir una paz estable y duradera’ debería ser ¡OBVIO SÍ!
 

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