Por: Cecilia Orozco Tascón

¿Qué hará, entonces, magistrado Pretelt?

EL DOMINGO PASADO, 26 DE ABRIL, llegó un aviso al teléfono móvil que uso.

Eran las 21:43 horas, es decir, las 9:43 minutos de la noche, momento en que todavía la emisión de Noticias Uno estaba al aire. Se trataba de un mensaje que provenía del celular de Jorge Pretelt. Este sólo me remitía a una dirección: https://twitter.com/jorgepretelt/status/592516952180072448. La abrí y encontré, en su cuenta de Twitter, un trino escrito en letras de tamaño mayor, forma que en las redes sociales indica que quien escribe lo hace en tono de grito. Esta era la frase: “Como de costumbre Cecilia Orozco de NOTICIAS 1 calumnia y calumnia. Pero ante quien (sic) la denuncio?”. Al día siguiente, lunes, hablando para la W dijo, entre muchas acusaciones e insultos, que nunca veía “ese noticiero”. Obviamente mentía, como casi siempre, y dejó constancia, en mi teléfono, de ello. Sin embargo, y pese a su animadversión, comprendo el resentimiento del señor Pretelt con los medios y periodistas que no tragan entero ni creen sus historias, urdidas en el desespero de su defensa para desviar la atención pública de su propia conducta. Comprendo también que quien funge como togado de alta corte, para vergüenza de Colombia, esté dispuesto a darle una cómoda entrevista de “dos horas” a su periódico local, El Meridiano, y que, entre tanto, le cierre la puerta en la cara, temeroso, a Noticias Uno. Lo que no alcanzo a dilucidar es por qué se ocupó de enviarme, de manera privada, el mensaje que acababa de publicar en la red y de cuyo contenido necesariamente me iba a enterar. ¿Tal vez intenta decirme que, si pudiera, afectaría la independencia, la libertad de información y de opinión de Noticias Uno y de quien ocupa este espacio? Como sostiene que no tiene canales institucionales para lograrlo, le pregunto: ¿qué hará entonces?

Entre paréntesis I. A propósito de los repentinos recuerdos del señor Pretelt sobre la elección de fiscal general en 2005, cuando él fue incluido en la terna de candidatos por su amigo y vecino de tierras Álvaro Uribe, encontré parte de una joya periodística en el archivo de la W de aquellos años. Se trata de una entrevista a la escritora Patricia Lara sobre una columna suya en que narraba el absoluto dominio paramilitar que vio en Córdoba, cuando visitó ese departamento para reunir material para un libro. Allí no sólo contaba que tuvo que hablar con Carlos Castaño sino que aludía a “un magistrado” que hizo parte de esa terna. Según la lectura parcial que Félix de Bedout hizo, Patricia escribió: “En un lugar de la carretera había hombres (de Castaño) de sus anillos de seguridad, uniformados de Auc y armados de metralletas. A su lado estaban un periodista y un magistrado que después hizo parte de la terna de candidatos a fiscal general”. Patricia remató con una frase: “Él (Pretelt) no veía el elefante como al elefante no lo veía nadie en Córdoba”. Hoy el señor Pretelt alega que lo calumnian.

Entre paréntesis II. No sé si el grupo MIRA le pagó a ese magistrado o si éste le pidió dinero. Sí conozco dos hechos: 1. La cercanía de Pretelt con temas de partidos es grande: fue miembro y presidente del Consejo Electoral; tuvo —o tiene— directivos y delegados de la Registraduría en varias zonas de la Costa; ostenta un diploma de estudios y tesis sobre financiación de campañas políticas; ha sido profesor de derecho electoral y hasta escribió el libro Régimen electoral. Así que no es tan ajeno, como pretende, a la materia. 2. El movimiento MIRA presentó, hace poco, una demanda ante la Corte Constitucional para tratar de tumbar la norma que subía del 2% al 3% el umbral de participación de los partidos en las elecciones para poder tener representación en el Congreso. Por ella perdió sus curules en el Senado. La demanda no tuvo éxito pero el MIRA intentó, muchos meses, que la Corte la estudiara.

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