Por: Luis Fernando Montoya

¿Hasta cuándo, Júnior?

“La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer”: Bertolt Brecht.

 

El conjunto barranquillero, fundado en el año de 1924, uno de los equipos históricos del fútbol colombiano, no ha podido levantar cabeza en este torneo. Ni con el cambio de técnico, luego de que saliera Alberto Gamero y regresara por séptima oportunidad el técnico uruguayo Julio Avelino Comesaña, ha podido superar el bajo rendimiento futbolístico ni afianzar una identidad de juego, por lo tanto sus resultados no han sido los mejores y lo ubican en la parte del fondo de la tabla de posiciones de la Liga Águila.

En la adversidad es donde se ve la fortaleza mental de los equipos y de las personas para buscar alternativas de solución y retomar el camino planteado desde el comienzo.

Es hora entonces de que en el interior del Júnior se haga un trabajo serio de introspección, acompañado por un grupo de profesionales ajenos a la institución barranquillera, para analizar qué sucede, para ayudar a superar este mal momento deportivo, junto con la experiencia del técnico y el aporte de los jugadores, y así iniciar rápidamente un camino ascendente.

El profesor Comesaña le irá dando poco a poco solidez a su idea futbolística para que los jugadores la apliquen en el terreno de juego, pero los futbolistas deben poner en práctica todo su profesionalismo en la cancha y fuera de ella, teniendo una actitud de cambio positivo, y entregar cada uno lo mejor de sí, apoyando y respaldando al técnico en el campo y manteniendo relaciones cordiales con todo su entorno.

Su gran afición, alegre, debe seguir apoyando y asistiendo al estadio Metropolitano para volver a ver a su amado Júnior en los primeros lugares del torneo en su primera fase. Y los directivos deben ser fuertes con este nuevo proyecto y a la vez ir pensando en traer refuerzos que le den la talla a un club tan grande como el conjunto barranquillero.

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