Por: Daniel Pacheco

¿Qué hay detrás del arcoíris?

Son la nueva minoría. La víctimas más recientes de la imposición de valores extranjeros. Los nuevos colonizados por el arcoíris. “¿Dónde está nuestra franja de blanco– la que construyó el imperio más poderoso del mundo– en su nuevo multicolor?”, se preguntan los derrotados en Estados Unidos.

El 89% de quienes votaron por Mitt Romney, el candidato republicano, eran blancos, no hispanos. La aclaración es importante porque ser blanco no es solo cuestión del color de piel, es una tradición. “Se acabó la América tradicional”, declaró Bill O’Reilly, una de las figuras conservadoras más populares de la televisión estadounidense, “El establecimiento blanco es ahora una minoría”.

Peticiones de secesión de dos estados, Tejas y Louisiana, llegaron a la Casa Blanca luego de la elección. Están a punto de acumular las firmas suficientes para merecer una respuesta oficial del gobierno de Obama. Una respuesta que reafirmará sin duda el neo imperialismo pardo estadounidense: Somos un Estado incluyente, quiéranlo o no.

Mientras las voces “progresistas”– como se autoproclaman editorialistas de sur y norte– le siguen prendiendo voladores al reelecto presidente, entre el ruido nadie se percata de lo que perdieron. ¡Las excusas!

Si algo no funcionaba en este mundo, era culpa del hombre blanco. Las guerras, la hambruna, la crisis financiera, la estigmatización de los gays, la prohibición de las drogas, el imperialismo, la desigualdad de los sexos, la guerra nuclear: el hombre blanco.

La narrativa de “cambio” que acaba de recibir un apoyo mayoritario, está basada en gran parte en la petición de derechos para las minorías. Y ahora que resultó victoriosa está por llegar el momento de autorreflexión angustiosa, el “¿ahora qué?”, el gran vacío de una nueva hegemonía.

Exagero un poco, por supuesto. Obama ganó por un estrecho 2%, la cámara sigue bajo control de los republicanos, y en Washington se mantuvo el status quo de la polarización. Pero estas elecciones sí dejaron claro que el futuro temido por el establecimiento político tradicional ya llegó. Y además de un duro cuestionamiento para los derrotados, falta también una visión más clara de los victoriosos.

Pata: Al embajador de Estados Undios en Bogotá, Michael McKinley, no le han enviado de Washington los talking points sobre cómo responder a la legalización de la marihuana que sus ciudadanos aprobaron en dos estados.

Su respuesta, en Caracol Radio, pretendió hacernos pensar que lo que se había aprobado era una nueva legalización del uso médico. No, embajador, en Colorado y Washington se podrá comprar marihuana para uso recreativo, sin excusa médica. Como tampoco es excusa que las leyes aprobadas en su país sean a nivel estatal, y no federal. A los campesinos del Cauca poco les importan esos matices cuando llega la policía antinarcóticos que su país financia a quemarles las parcelas de yerba. Creo que nuestro país, que reclama cambios en su política de drogas, se merece una mejor explicación.

 

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