Por: Juan Carlos Gómez

Las Hayas por venir

Según lo citó este diario el pasado jueves, la canciller Holguín al criticar el fallo del despojo afirmó: “En la Corte faltó el derecho y que hubieran sido grandes juristas los que estuvieran detrás de esto”.

La derrota judicial en La Haya obliga a que el gobierno colombiano se dedique a elaborar un inventario riguroso de todas las cortes supranacionales a las que nuestro país se encuentra sometido, para saber al menos algo acerca de la calidad y probidad de los jueces extranjeros que eventualmente nos volverán a despojar.

Al respecto, una vez más hay que advertir el caso del Tribunal de Justicia Andino, una de las instituciones de la desvencijada Comunidad Andina de Naciones (CAN). A ese Tribunal puede acudir quien no esté de acuerdo con la decisión de una autoridad administrativa o judicial en Colombia, con lo cual se ha convertido en una peligrosa instancia para desconocer nuestra propia jurisdicción.

Por esta vía, a principios del presente año se dejó sin efecto una decisión del Consejo de Estado de Colombia. Hay que replantear seriamente la conveniencia y oportunidad de resignar tanta soberanía en un organismo como el mencionado Tribunal.

Si por cuenta del fallo sobre el archipiélago los colombianos se volvieron expertos en derecho, la opinión pública debería volcarse, también “con sentimiento patriótico”, contra lo que sucede en la justicia. La mayoría de los despachos en Colombia llevan más de 40 días sin atender al público.

A pocas cuadras del Palacio de Nariño unos sublevados impiden el ingreso a los juzgados del Circuito. Es la descarada violación de la Constitución. ¿Por qué, cuando se modifique el artículo 101, no se aprovecha de una vez para aclarar el artículo 229 y reconocer que no es cierto que se le garantiza a toda persona el acceso a la administración de justicia?

La nivelación salarial es apenas una disculpa. La Rama Judicial colapsó por la ineficiente asignación de los recursos, por su atraso tecnológico, porque el ejercicio de la judicatura no tiene la dignidad que le corresponde en una sociedad civilizada y porque en verdad la mayoría de las personas desprecia el derecho. Más Hayas por venir.

Buscar columnista