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César Rodríguez Garavito 13 Mayo 2013 - 11:00 pm

Hecho en Bangladesh

César Rodríguez Garavito

Si cree que la muerte reciente de más de 1.000 cosedoras de ropa en Bangladesh es un asunto ajeno, mire la etiqueta de su pantalón.

Por: César Rodríguez Garavito
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Si dice “Hecho en Bangladesh”, quizás venga de una de las fábricas del edificio que se vino abajo, porque la producción debía continuar, a pesar de las voces de alerta sobre las grietas en sus estructuras. O de una factoría cercana, donde se calcinaron 117 trabajadoras en noviembre porque no había extintores ni salidas de emergencia. O de lugares similares en los otros grandes talleres del mundo, como China, Vietnam y Centroamérica.

Allí se hace buena parte de la ropa que llevamos, sin importar si se compra en un remate callejero, en el Éxito cercano, o en un centro comercial de lujo. Así lo han venido a descubrir los consumidores de Gap, Benetton, El Corte Inglés y otras marcas, cuyas etiquetas resplandecían entre las cenizas de Bangladesh.

Pero la conexión es difícil de hacer. Porque la magia de la globalización —la que crea cada vez más estilos y colores a precios cada vez más bajos— consiste en interponer un océano entre quien produce y quien consume: entre la cosedora bangladesí y la compradora de Zara en Unicentro, entre la mujer indígena de una maquiladora centroamericana y el cliente de Benetton en Roma. Ojos que no ven, corazón que no siente.

Las que sí ven, pero no sienten, son las marcas que exigen a las fábricas tiempos de entrega tan frenéticos y precios tan bajos, que son imposibles de alcanzar sin violar derechos laborales. En una de las maquiladoras guatemaltecas que estudié hace unos años, los propietarios coreanos encerraban con candado a las trabajadoras en turnos interminables, hasta que concluyeran el pedido de una marca de lujo de Nueva York. En Bangladesh, las mujeres atrapadas entre los escombros ganaban 70.000 pesos mensuales, el salario mínimo que atrajo a marcas como Disney y H&M al país.

La magia no funcionaría si las marcas tuvieran que responder por lo que pasa en los talleres que subcontratan. Por eso llevan 20 años rehusando su responsabilidad, desde que Nike dijo que el niño indonesio de 12 años que aparecía en una foto cosiendo un balón de fútbol de esa marca era problema de la fábrica. De ahí que Gap, Benetton, y otras empresas siguen negándose a firmar un acuerdo promovido por el gobierno alemán para invertir una minúscula parte de las ganancias en mejorar la seguridad de los talleres y los salarios de las trabajadoras. También por eso Disney anunció hace poco que se retira de Bangladesh; se va con sus muñecos a otra parte, en lugar de asumir su responsabilidad por lo sucedido y ayudar a evitar la siguiente tragedia.

Me dirán que esa es la solución: que se vayan las multinacionales. Pero resulta que esos trabajos son para muchas mujeres una alternativa mejor que el empleo informal o la servidumbre doméstica a la que están sometidas con frecuencia. Como lo vi en Centroamérica, y como pasó en siglos anteriores en Estados Unidos y Europa, un puesto en una fábrica de ropa puede ser el tiquete de entrada al mercado laboral y la independencia económica.

Pero también puede ser el tiquete a una forma peor de servidumbre, explotación y discriminación. A menos que lo de Bangladesh —el peor desastre de la historia, en la más vieja de las industrias— lleve por fin a una regulación global en la que todos pongan su parte: los gobiernos, normas laborales que se cumplan; las marcas, responsabilidad por lo que pase en las fábricas; y los consumidores, acciones coherentes con la conciencia de lo que llevan sobre la piel.

*Miembro fundador de Dejusticia. @CesaRodriGaravi

  • César Rodríguez Garavito | Elespectador.com

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AVISPONPIOLO

Mar, 05/14/2013 - 19:28
Estos desastres son consecuencia de una tendencia conocida como "Fast Fashion":"Moda Rapida", en el cual una prenda de vestir dura una puesta. Todo en esta sociedad es rapido: comidas rapidas "Fast Food", todo es desechable, hasta el ser humano...
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AVISPONPIOLO

Mar, 05/14/2013 - 19:28
Estos desastres son consecuencia de una tendencia conocida como "Fast Fashion":"Moda Rapida", en el cual una prenda de vestir dura una puesta. Todo en esta sociedad es rapido: comidas rapidas "Fast Food", todo es desechable, hasta el ser humano...
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Vonf

Mar, 05/14/2013 - 14:25
Pero la zoociedad colombiana exige mostrar el cocodrilo o sino, no te acepta como ciudadano.
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Ar mareo

Mar, 05/14/2013 - 12:56
Mantener a la gente en la pobreza es politica de estado para garantizar la viabilidad del sector agropecuario e industrial. 70% en la informalidad garantizan q siempre habra quien prefiera cojer cafe y pegar botones a aguantar hambre.
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zambud

Mar, 05/14/2013 - 11:40
El problema es que ese es el modelo económico que quiere imponerse, la lámpara de Aladino de la globalización está en boga, y todos los gobiernos incluido el de Colombia, quiere eso para sus trabajadores, queremos ser ensambaldores, maquiladores, etc, una nueva forma de esclavización aunada por todas y todos, estamos volviendo mierda al mundo y si vamos más allá ese tipo de actividad es el escenario de laborización de las mujeres en el mundo, véase aquí los floricultivos y como los tienen
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luispuyana

Mar, 05/14/2013 - 09:57
Señor Rodriguez lo voy a poner cien planas de tarea que digan: EL NEOLIBERALISMO NO PUEDE SOBREVIVIR SIN SALARIOS BARATOS, RECETA DE LAS MÁXIMAS GANANCIAS, puede que algunos foristas no calen esa perversa idea de irnos contra las marcas CUANDO DEBEMOS TODOS UNIDOS LUCHAR ES CONTRA EL NEOLIBERALISMO, una peste que llena desempleo a todo el Planeta, hacinan en 'fabricas' sin salud y sin prestaciones sociales a un montón de asalariados y laborando hasta 16 horas sin paga de horas nocturna, ni festivos ni horas extras PAGANDO SALARIOS DE HAMBRE Y EXPLOTANDO DE LA MANERA MÁS MISERABLES A LOS TRABAJADORES DEL MUNDO.
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luispuyana

Mar, 05/14/2013 - 09:52
NO SON LAS MARCAS, SON EL CAPITAL FINANCIERO INVERSIONISTA, el que aquí uribe y santos nos empujan todos los días. LUEGO LAS DIFERENCIAS SI SON SUSTANCIALES, ES QUE ESTAMOS EN LA ERA NEOLIBERAL QUE SIGNIFICA ACABAR CON LOS DERECHOS FUNDAMENTALES cancelando miserables salarios para aumentar las ganancias.
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opinator

Mar, 05/14/2013 - 09:14
Porqué las propuestas de solución deben seguir el esquema tradicional?. Que pasa si nosotros los consumidores no consumimos los productos de las marcas con manufactura offshore, con salarios de miseria y trabajo esclavista?. La etapa y vocación de desarrollo de los países es diferente y la industria y grandes marcas se aprovechan de ello pero porqé no utilizar la globalización para nivelar por lo alto en condiciones laborales y bienestar?. Utopico no?
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pienso luego no soy feliz

Mar, 05/14/2013 - 08:39
Muy buena columna. Aunque yo le agregaría algo más: la culpa también es de muchos Estados en el mundo que dejan entrar sin ningún tipo de control a todas esas multinacionales dedicadas a la moda y que, como varias fundaciones lo han comprobado, tienen directa relación con la violación de los derechos laborales de mujeres, niños y hombres que trabajan fabricando productos para ellas.
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comentandoj

Mar, 05/14/2013 - 06:52
Estupenda columna, que apuntala lo escrito por miles de comentaristas en el mundo, sobre las formas cada vez más aberrantes de explotación de los trabajadores, las mujeres y los niños del Tercer Mundo. En Colombia se han inventado los tales "satélites", que también subcontratan a otros subsatélites, compuestos por amas de casa, con sus hijas, sobrinas, nietas, etc., con una maquinita, trabajan para marcas nacionales y extranjeras. Estas personas no tienen seguridad social, prestaciones sociales de ninguna clase, ni contratos de trabajo, ni nada que las protejan. Esta es iuna clase de la "inversión extranjera", que dizque le hace bien al país....
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El Hilo de Ariadna

Mar, 05/14/2013 - 04:24
Buenos días: muy buena su columna de hoy. Hay que denunciar y denunciar la explotación humana y no olvidarnos que en Colombia aún existe y que se sigue explotando a los niños, robándoles de ese modo su derecho a una vida digna. Precisamente la semana pasada escribí un breve artículo al respecto. Puede verlo en el siguiente vínculo: blogs.elespectador.com/elhilodeariadna//2013/05/06/las-grandes-marcas-de-ropa-y-su-oscura-relacion-con-la-esclavitud/ Un cordial saludo, Berta Lucía Estrada
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doloresthomas

Mar, 05/14/2013 - 01:26
Es esa, exactamente, la "confianza inversionista" que algunos proponen como proyecto de país. El desmonte de la Universidad a favor del SENA, la "flexibilización" laboral (eufemismo para reducir los salarios y extinguir cualquier beneficio), la creación de zonas francas - son todas medidas que apuntan en la dirección Bangladesí (se agradece el gentilicio correcto), a título de progreso para Colombia. Lo triste es que son precisamente nuestros propios operarios de planta semi-esclavizados los que, aupados por los medios, defienden con ardor el proyecto que los encadena.
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magarbol

Mar, 05/14/2013 - 07:38
Si y son los que como borregos van y venden el voto por un tamal, van sagradamente los sabados a la iglesia cristiana a lavar sus culpas y entregar lo producido al pastor, y hábleles mal de Uribe y vera como se vuelven como fieras por defender al mesias.
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