Por: Luis Carlos Vélez

¿Hipnotizados en Estados Unidos?

Mientras el mundo centra su atención en la crisis en Egipto y el escándalo de espionaje y tensión diplomática internacional generado por las revelaciones de Edward Snowden, Estados Unidos, país que es protagonista de las dos historias, está totalmente hipnotizado con el caso del asesinato de Trayvon Martin, un afroamericano muerto a manos de un descendiente de hispanos en la Florida.

Son tantas las horas y las páginas que las cadenas de noticias de televisión y diarios dedican a este caso, que es prácticamente imposible informarse de los temas realmente importantes para los estadounidenses en este momento coyuntural.

Indiscutiblemente se trata de un caso atractivo, lleno de morbo y con componentes raciales. El incidente ocurrió el 26 de febrero de 2012 en Sanford Florida. Trayvon Martin, afrodescendiente de 17 años, fue asesinado por George Zimmerman, un hombre de 28 años con ascendencia hispana. El caso está en curso y se trata de establecer si se trató de un acto premeditado o de una acción en defensa propia.

Según lo presentado por la defensa de Zimmerman, el hombre realizaba una especie de patrulla comunitaria cuando notó la presencia de un sospechoso encapuchado y llamó a la policía. Al sentirse amenazado por el joven, se presentó el tiroteo que le quitó la vida. Por su parte, el ente acusador sostiene que Martin fue muerto sin motivos y que fue objeto de una acción innecesaria y prejuiciosa por parte de un hispano con ínfulas de policía frustrado.

La presentación de los argumentos de las partes ha copado la atención mediática en el país. En televisión, radio y prensa escrita se dedican horas y columnas para analizar, criticar o defender lo sucedido y durante el fin de semana se promocionó hasta el cansancio la transmisión en vivo del veredicto final. Algo que promete drama y momentos de tensión.

Entre tanto, poco es lo que se habla sobre la ofensiva diplomática internacional del gobierno Obama en América Latina para evitar que Edward Snowden termine en Venezuela, Bolivia, Ecuador o Nicaragua. O de la composición del nuevo gobierno transicional en Egipto que no sólo serviría de hoja de ruta para un posible restablecimiento de la democracia en el país, sino que también podría terminar como plataforma de odios irreconciliables contra Occidente, que en la mente de muchos en el mundo árabe, sólo se relaciona con Estados Unidos.

¿De quién es la culpa? ¿Del público, de los medios, del gobierno? (Dicho sea de paso: ¿Dónde está Obama por estos días?) ¿Es Estados Unidos una nación hipnotizada a propósito o escapista de su verdadera realidad? Lo interesante es que no solamente les pasa a los gringos. Este caso también es un ejemplo de nuestra propia realidad. Algo de lo que todos somos culpables.

* Director Noticias Caracol

Buscar columnista

Últimas Columnas de Luis Carlos Vélez