Por: Mauricio Albarracín

Homofobia sin fronteras

Un día lo llama un viejo amigo y le dice que se encuentren en una esquina cerca de su casa. Al llegar al lugar acordado, un grupo de las fuerzas de seguridad lo secuestra y lo lleva a una cárcel clandestina. En ese lugar es electrocutado, golpeado y humillado. Durante las golpizas, le dicen que es un animal, que no es humano y que va a morir allí. Parte de las torturas tienen como finalidad revelar los nombres de otros gays que él conozca. Cuando lo liberan, lo entregan a su familia y le dicen: "Su hijo es un maricón. Hagan lo que tienen que hacer con él". Para su familia, la homosexualidad es una deshonra y podrían matarlo por ello.

Imagínese que nació en un país muy lejano y que su casa queda en Grozny donde vive en secreto su sexualidad. Como si la pesadilla no fuera suficiente, el país es gobernado por un reyezuelo adorador de la guerra y del fundamentalismo religioso. Este gobernante -que realmente no gobierna nada porque Putin es quien manda- dice que en Chechenia no persiguen a los homosexuales porque allá esa gente no existe. Las autoridades dicen que los homosexuales hacen parte de un grupo “no tradicional” según sus costumbres. Algunos líderes locales sugieren que los homosexuales deben ser cazados y asesinados. La mezcla entre autoritarismo militar y los prejuicios homofóbicos han resucitado viejas formas de violencia que pensábamos estaban extintas.

"Campos de concentración para homosexuales", titula la BBC. Después de que le leí la noticia a una amigo, me respondió: “¿Esa noticia es de ahora?”. Seguramente pensó que estaba leyendo sobre los campos de exterminio nazi. Lamentablemente, es una noticia de la semana pasada. En pleno siglo XXI, la homofobia nos muestra su peor cara en Chechenia. Al parecer, 100 homosexuales han sido cazados como animales por las autoridades y tres de ellos fueron asesinados. Según las denuncias existentes, estas personas fueron llevadas a cuatro centros clandestinos de detención y no se conoce con certeza lo que les ocurrió.

Moscú no da credibilidad a la investigación realizada por la periodista Elena Milashina, del periódico Novaya Gazeta, que sustenta los hechos que han dado la vuelta al mundo. En cambio, líderes políticos, diplomáticos y organizaciones de derechos humanos de Europa y Estados Unidos piden que cese la persecusión. Cinco expertos independientes de las Naciones Unidas, en un comunicado conjunto, exigieron que los hombres gays sean liberados y que las denuncias de secuestros, detenciones arbitrarias, torturas y las muertes sean investigadas de manera imparcial.

Así como dijo Hannah Arendt sobre el antisemitismo, la homofobia es un insulto al sentido común. Sin embargo, seguimos viendo la violencia motivada por la orientación sexual e identidad de género en Colombia y alrededor del mundo. Esta forma de odio se alimenta de prejuicios que tienen sustento en ideas y sentimientos complejos, relacionados usualmente con visiones tradicionales de la cultura y de la religión. Por eso, cada vez que un político o líder de opinión nos estigmatiza como anormales, pervertidos, pederastas o pecadores, contribuye al clima de intolerancia que promueve y justifica la violencia.

*Investigador de Dejusticia - malbarracin@dejusticia.org @malbarracin

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