Publicidad
Álvaro Forero Tascón 9 Dic 2012 - 11:00 pm

La inclusión

Álvaro Forero Tascón

El parque de la 93 de Bogotá está rodeado de pancartas gigantes que hablan de ser agentes de cambio. En el interior hay fotos enormes de indígenas y afrocolombianos, paredes con cientos de fotos de ciudadanos con frases que hablan de inclusión, de respeto a la diversidad.

Por: Álvaro Forero Tascón

 Hay paneles con palabras como oportunidad, voz, justicia. Y en las noches, para celebrar la Navidad, hay documentales y conciertos gratuitos de artistas como ChocQuib Town, que en sus canciones reflexionan sobre sus raíces pacíficas, de Totó la Momposina, de la cantautora peruana Susana Baca, de una agrupación indígena llamada Los Alegres Cancuamos, del Grupo Calipso y de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, entre otros.

Recorriendo el parque pensaba que no es casualidad que quien patrocine esa reflexión sobre la inclusión sea una fundación extranjera, en este caso la Fundación Ford, que lo hace dentro del marco de su celebración de 50 años de trabajo en América Latina. Por la misma razón se nombró una ministra afrodescendiente cuando lo sugirió el Black Caucus del congreso estadounidense durante las discusiones para aprobar el TLC. Por la misma que un senador norteamericano, preguntando por qué la guerra en Colombia la libraban sólo los más pobres, empujó a la creación del impuesto de guerra. Y por la misma razón que la presión del Congreso de Estados Unidos tumbó el mecanismo de cooperativas para contratar trabajadores por fuera del sistema de seguridad social.

Porque inclusión no es una palabra común en una sociedad acostumbrada a la exclusión, que entiende la segregación social, económica y racial como un hecho estructural heredado, cuyo combate no está dentro de sus prioridades políticas. Algunos que equiparan inclusión con igualdad le atribuyen la responsabilidad al pensamiento neoliberal, cuando en realidad la exclusión responde a muchas causas, empezando por los orígenes de la nación, y no sólo se manifiesta en barreras de acceso económico sino también en obstáculos culturales.

Pero nada limita más la inclusión social que las instituciones políticas. No las formales, que generalmente disimulan sus estímulos a la exclusión, sino las informales. El clientelismo es simplemente una forma de exclusión en que unos pocos se apoderan de las entidades públicas para explotarlas laboral y contractualmente en su beneficio político. Un político clientelista no trabaja por la inclusión, pues ésta es enemiga de sus privilegios. La inclusión es una bandera programática que compite en condiciones de desigualdad en un sistema clientelista. Y una bandera poco creíble, porque los partidos tienden a ser percibidos como los benefactores de grupos específicos de la sociedad y no de ésta en su conjunto.

Gustavo Petro es el político que más ha buscado posicionarse en la lucha contra la exclusión, por vía de la bandera contra la segregación urbana, pero la pugnacidad del contexto en que se está dando la discusión le resta posibilidades de ser percibida como una propuesta inclusiva. La Procuraduría General, que debería ser la principal promotora de la inclusión, y responder exclusivamente a la ciudadanía porque su función es representarla, hoy es símbolo de la captura por parte de los políticos, de la intolerancia religiosa e ideológica frente a los derechos de las minorías.

  • Álvaro Forero Tascón | Elespectador.com

  • 10
  • Enviar
  • Imprimir

Última hora

  • Decomisan cargamento de cocaína en Panamá que al parecer era de las Farc
  • Real Madrid tendrá escuela de fútbol en Atlántico
  • Norte de Santander y Arauca podrían quedar incomunicados

Lo más compartido

  • Tras más de un año de sequía, la lluvia volvió a La Guajira
  • Murió el actor Robin Williams
  • "Si quiere llamarme alarmista hágalo"
Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio