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A una persona, de las que llamaban los abuelos de buen comer, le ofrecen unos apetitosos langostinos salteados a punto en aceite de oliva y ajo, que han sido previamente marinados en sal del Himalaya con un poco de champaña, el oferente se sorprende ante la negativa de aceptar este plato. La explicación es: acabo de almorzar un sancocho trifásico y de entrada pedí unos chicharrones carnudos.
Algo similar puede estar sucediendo con la inoportuna propuesta de reforma política del ministro del Interior. El presidente ha dicho que no está totalmente de acuerdo con la iniciativa. No sería una propuesta del Gobierno, de acuerdo con la Constitución los actos de gobierno son los que realizan el presidente y los ministros relacionados. Por otra parte, siguiendo el símil, la iniciativa no es tan apetitosa como los langostinos.
Los alcances de la propuesta de modificar la Constitución para introducirle cambios electorales, pueden ser benéficos, pero son inoportunos. Como la invitación a comer los langostinos después del sancocho. En el momento, el Congreso tiene como prioridad darle piso jurídico a los acuerdos entre el Gobierno y la guerrilla. Son numerosos los cambios legislativos que deben tramitarse, algunos de rango constitucional.
La guerrilla se desmovilizó y está concentrada para iniciar la entrega de las armas e incorporarse a la vida civil. En un acto de confianza con las instituciones, una guerrilla, no derrotada, accede a concentrarse antes de tener todas los seguridades jurídicas de que los acuerdos van a ser respetados.
El jefe de las negociaciones de La Habana, Humberto de la Calle, emplea un preciso calificativo para referirse a la propuesta de uno de los dirigentes del Centro Democrático (CD), en el sentido de revocar los acuerdos con las Farc si, y ojalá esto no suceda, llegan nuevamente al poder. De la Calle llama a esta posición perfidia. En una posterior declaración del jefe del CD, dice que no revocaría los acuerdos, sino unos pocos puntos, pero estos puntos son la esencia fundamental de lo acordado, se deduce que pensaría revocarlos, pero diciendo que no.
Pretender utilizar el mecanismo del fast track para tramitar la reforma política, además de inconstitucional es inconveniente, la vía rápida se pactó para tramitar las reformas necesarias para consolidar los acuerdos de La Habana, no puede utilizarse ese excepcional y discutido sistema para buscar otras aprobaciones, sería muy perjudicial para la institucionalidad que se emplee como un bus que lleve todo tipo de carga y pasajeros sin estar diseñado para este uso múltiple. La prioridad de las ramas del poder es finiquitar la estructura legal que garantice el fin de la guerra con las Farc y la entrega por parte de estas de las armas. La propuesta de la reforma electoral introduce ruido inconveniente e innecesario.
En un momento oportuno la propuesta debe analizarse y discutirse, cuando se hayan concluido las reformas necesarias para implementar el acuerdo del fin de la confrontación entre el Gobierno y la guerrilla de las Farc.
Algunos puntos de la reforma propuesta pueden armonizarse con la iniciativa de consulta popular contra la corrupción que lidera Claudia López. El diagnostico implícito es que la apropiación indebida del patrimonio público por parte de la clase política se origina en la forma de elección de esta que garantiza la perpetuación de los privilegios.
