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Darío Acevedo Carmona 29 Oct 2012 - 7:14 am

Inflación fariana

Darío Acevedo Carmona

Que el Estado colombiano debe tener la iniciativa y salir airoso en esta negociación de paz con las Farc tiene toda la lógica.

Por: Darío Acevedo Carmona
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Luego de la contraofensiva lanzada con las tropas a través de la política de Seguridad Democrática la guerrilla se ha debilitado de modo profundo, además, está comprometida en la comisión de delitos de lesa humanidad y carece de respaldo significativo entre la población. De manera que la idea, expuesta por varios analistas, en el sentido de que de este proceso tendrán que salir las nuevas y urgentes reformas sociales que clama el pueblo colombiano no deja de suscitar dudas razonables.

Resulta que en la mesa la guerrilla no puede ponerse en pie de igualdad moral, ni política ni militarme con el Estado colombiano. Los que así piensan, como Luis Ignacio Sandoval cuando dice que “Insurgentes, gobierno y sociedad aspiramos a un país sin guerra mediante una paz justa, sin rendiciones, sin vencedores ni vencidos” (El Espectador oct 18/2012) parten de ese equívoco e inflan el poder de las Farc. Ya lo hemos apreciado en las primeras de cambio, en la desafortunada declaración del presidente Santos en Popayán cuando aseguró que “no se les puede pedir a las Farc que se arrodillen, se rindan y entreguen las armas” (entrevista a CNN sep 28/2012) y en los discursos que tratan de vender una posición moralista a ultranza sobre la naturaleza justiciera y altruista de las Farc, que desconoce que una negociación es una experiencia de poder, de tiras y aflojes, de evaluación de posibilidades y conveniencias en vez de espacio para dictaminar si su lucha está basada en la justicia social y en un mandato del pueblo. No creo que sea humillante que reconozcan, en cambio, el fracaso de su proyecto, cinco décadas son suficientes para hacer el balance que en ningún sentido les favorece.

Una auténtica insurrección de las masas toma poco tiempo, véase lo ocurrido en Libia, Túnez y Siria. Ni la guerra popular prolongada de Mao en China duró tanto.
Si en el desayuno el almuerzo empieza a oler maluco estamos en el deber de afinar las dudas expuestas por muchos desde hace días. Desconfianza que no nace de un ánimo guerrerista sino de consideraciones basadas en experiencias negativas del pasado y en el rumbo diletante que le están imprimiendo las guerrillas a esta nueva ronda. Centenares de académicos e intelectuales así como decenas de columnistas están planteando cosas que en vez de ayudar perjudican las expectativas de paz. Decir que a la guerrilla no hay que exigirle la dejación y entrega de las armas es alimentarles la falsa idea de que estas todavía constituyen un elemento de fuerza y de presión. Insistir en que estamos ante un conflicto social y armado significa desconocer que no pudieron obtener el apoyo de la población. Y si esto no lo lograron, carece de presentación que las guerrillas obtengan en la mesa la revolución por decreto como se desprende de esta declaración “Una paz negociada implicará reformas substanciales que afronten la aberrante inequidad, consagren garantías efectivas para el ejercicio de la oposición, atiendan en su raíz los conflictos por la tierra, pongan fin a las violaciones de los derechos humanos y reparen debidamente a las víctimas.” La guerrilla defiende una visión del mundo y un programa que ni la sociedad ni el Estado colombiano tienen por qué aceptar. No representa los intereses del campesinado ni tiene propuestas para reivindicar y fortalecer la vida rural.

Se leen frases bastante insidiosas que dan cuenta de una turbiedad impresentable como las de Alvaro Forero Tascón que colabora al discurso fariano con razonamientos según los cuales hay que firmar la paz para evitar el resurgimiento del uribismo: “Firmar un acuerdo de paz sería la manera más contundente de derrotar a Uribe, porque con ello las Farc demostrarían que éste no las pudo derrotar… Firmada la paz, la importancia histórica de Uribe se reduciría enormemente...” (EE, oct 14/2012), Mauricio García Villegas sostuvo idea similar al comentar la desafortunada intervención de Márquez en Oslo: Eso fue lo que hizo Márquez: darles argumentos a los enemigos de la paz, agazapados en la extrema derecha… Resultado: quienes intentan hacer hoy la paz desde el Gobierno tienen menos argumentos para disuadir a esos enemigos de la paz. Eso no es lo peor; si esto fracasa, es probable que el uribismo vuelva recargado” (EE, oct 19/2012). Lo que devela una posición que está flotando en el ambiente de cierta elite capitalina consistente en hacer hasta lo imposible, incluso venderle el alma al diablo, con tal de que otros desaparezcan de la política nacional. Es decir, la paz para aplastar el uribismo que es peor que las Farc. Otros amigos de esa paz de los infiernos no tienen empacho en alabar la intervención de Márquez, como lo demostró en reciente columna María Elvira Bonilla, “Cuando hablar claro incomoda” (EE Oct 21/2012). Y, luego de la obscena vulgaridad de considerar a Uribe peor que las Farc, hablan de reconciliación sin ruborizarse y quieren que callemos nuestras críticas.

Optar por la supremacía del Estado y de nuestra democracia no indica, como piensa la mayoría de progresistas y en general la izquierda, el desconocimiento de la necesidad de que se acometan urgentes reformas de carácter social para superar las lacerantes desigualdades. La diferencia es clara y debe marcarse, la puesta en marcha de esos programas debe hacerse en el ámbito y en las esferas de las luchas políticas y sociales y por caminos institucionales. Es muy lamentable que a estas alturas de la vida les estemos prestando argumentos a quienes están en mora de reconocer su derrota estratégica (pueden sobrevivir muchos siglos pero aislados de la sociedad), aceptar la justicia transicional, confesar sus crímenes de guerra, contribuir al establecimiento de las verdades y pedir perdón a la sociedad y muy especialmente a sus víctimas.

 

*Darío Acevedo Carmona

Doctor en Historia, Profesor Titular Universidad Nacional de Colombia

 

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AltoMagdalena

Mie, 10/31/2012 - 13:31
Otra cosa que habrìa que hacer con las Farc si se quiere que este proceso se acrque mìnimamente al concepto de justicia es despojar a esta organizaciòn, especialmente a sus jefes, de cualquier ventaja econòmica adquirida a travès de tantas dècadas de accionar criminal secuestrando, extorsionando, despojando propiedades, traficando con estupefacientes. Si estos bandidos se salen con la suya y siguen disfrutando de dineros mal habidos, esta farsa de proceso acaba de perder cualquier viso de legitimidad que pudiera haber tenido.
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elmonpa

Lun, 10/29/2012 - 20:29
Estaba convencido que para ser profesor de historia de la universidad nacional se necesitaba conocer la historia politica y economica de colombia o ser un erudito en la materia,pero el doctor acebedo me saco de ese convencimiento.Ni el mas profano en ciencias sociales escribe esas pachotadas como las escribe dicho profesor
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CARV

Lun, 10/29/2012 - 20:06
Este profesor, antes que académico y sagaz observador de inocultables realidades nacionales e internacionales, más bien parece ser pariente muy cercano y correligionario ideológico del inefable Pedro Carmona Estanga, quien -violando su condición de asilado- dicta 'conferencias' en las que descaradamente interviene en asuntos políticos tanto de su país como de Colombia. Pero centrándonos en el tema de esta columna, queda absolutamente claro que para el señor Acevedo lo que se intenta en Oslo y en La Habana sólo es un carameleo para 'mamarle gallo' a la Insurgencia mientras -según sus optimistas predicciones- se le da la estocada definitiva (tal como se diseñó lo del Caguán). Por otra parte, negar que en Colombia -con FARC o sin ellas- se necesitan granes cambios, es -simplemente- cinismo.
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jojecarte

Lun, 10/29/2012 - 19:10
De razón remarca "profesor titular", no sabía de los suplentes, pero por su mediocridad y su sesgo deben ser muy amañadas sus clases de historia acomodándolas a la verdad institucional.... pobres estudiantes¡
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Ar mareo

Lun, 10/29/2012 - 17:06
No me sorprenderia q haya hecho su doctorado en la Espanha de Franco. Como es posible q un doctor en historia tenga tan poca vision historica de la actualidad colombiana. En ninguna parte habla de pobreza, desigualdad, empleo, educacion. Omite q los delitos de lesa humanidad han sido cometidos por todos los bandos de la pelea, q en los ultimos anhos del conflicto ninguno de los bando (ni siquiera el gobierno, mucho menos los paras) ha puesto como prioridad a la poblacion civil, y q el gobierno podra ser legitimo, pero dificilmente representa los intereses de la mayoria.
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Marmota Perezosa

Lun, 10/29/2012 - 16:45
La seguridad democrática nunca existió......Fue un embeleco que inventó Uribacrim para embobar a los idiotas útiles como ud y desahogar sus odios y sed de venganza.....En la inseguridad narcocrática se gastó mas del doble del promedio de A. Latina.....El exceso se lo gastó en falsos positivos , falsas desmovilizaciones , sobornos , chuzadas y persecución a la oposición.......Prometió acabar con la guerrilla en 6 meses y después de 8 años la guerrilla estaba igual que hace 60 años y Uribasura es un cadáver político , una rata muerta de miedo acorralada por la justicia
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de los buenos dias

Lun, 10/29/2012 - 15:52
No sabia que Alvaro Uribe tenia tres hijos
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CARV

Lun, 10/29/2012 - 20:09
Uno de ellos es 'putativo'
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despierta

Lun, 10/29/2012 - 15:03
Y a quien no le da miedo que regrese Alvaro Uribe con sus buenos muchacho , la gamineria,la descalificación, la permisividad con la corrupción,las medias verdades y en fin todo lo que acompaña y caracteriza este personaje; a mi me aterroriza porque además llegaria para instalarse hasta el fin de los tiempos.
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JDNA

Lun, 10/29/2012 - 13:32
Ud. se hace el pendejo, o definitivamente lo es. Claro que un acuerdo de paz sería catastrófico para la doctrina delincuencial de Varito y sus secuaces. Porque no reconoce de una vez por todas que ese sujeto encarna el negro espíritu de la mano negra? Porque no reconoce que si las farc siguen existiendo como grupo insurgente armado, le siguen dando razones a la mano negra para seguir haciendo de las suyas? Tienen razón absoluta los Doctores Forero Tascón y García Villegas; es más, muchos otros columnistas con tres dedos de frente que reconocen el poder de corrupción y la maldad que engendra ese sujeto que habitó el Paracio de Narquiño por ocho largos años. A propósito: de qué diablos re ríe ud. en la foto?
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Gonzalvo

Lun, 10/29/2012 - 14:24
Dan grima los comentarios de Don ADN, que segado por su odio visceral por una persona no ve sino varitos en todos los comentarios , a falta de argumentos ataca la persona, dándole razón al columnista en parte de su razonamiento , que no es el de fondo, de que por querer desaparecer un personaje de la escena política , le dan la razón y argumentos a los terroristas, que son el verdadero enemigo y que no tienen legitimidad, puesto que no representan a nadie.
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Kakayronaldo

Lun, 10/29/2012 - 10:58
que tal este PRONTUARIO: de marxista-leninista-pensamiento Mao tse tung-linea de los cuatro-shenshis malvados, a ideologo de los descuartizadores o paramilitares!!!!!!!...huevo es la gallina lo pone
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durero

Lun, 10/29/2012 - 10:44
Nada sustancial, una descarga delirante de fanatismo guerrerista que trata de adornar con eufemismos tontos. es un panfleto violento que plasma ordenes que no menciona.
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Amonoi

Lun, 10/29/2012 - 09:47
El profesor Acevedo trata de justificar su visión de las cosas, pero todo se le queda en balbuceos. Es un imposible justificar lo injustificable. Lo verdaderamente cierto es que la clase política corrupta que dirige este país solamente se dedica a satisfacer su avaricia y su ansia de poder. Ellos solamente harán reformas tibias cuando les convenga para sostener su principado, así mismo harán la guerra o la paz según les convenga. Las guerrillas han sido magnificadas por los medios y los politiqueros que las utilizan a su favor, ¿cuantas personas han visto un guerrillero frente a frente?, haga la encuesta y entonces veremos cual es la real importancia de las guerrillas en la vida ciudadana.
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Cerokool

Lun, 10/29/2012 - 09:41
Atentamente, Alvaro Uribe Velez
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elespectado

Lun, 10/29/2012 - 08:31
tiempo perdido. "las ideologías enceguecen", dijo alguien.
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Estetoscopio

Lun, 10/29/2012 - 08:25
bla bla bla, que si pero que no, que mejor lo contrario, este pegote "tan neutro", buscando todavía la fiebre en las sábanas, tal vez no se ha enterado que esa falta de "reformas sociales" como eufemisticamente llama al abismo social que se vive, nos tiene convertidos en la tercera republiqueta más inequitativa del mundo, y que eso viene gestándose desde la masacre de las bananeras en el 28 del siglo pasado, por ponerle una fecha conocida, para no hablar del 9 de abril, y que en esos años no existía farc ni narcotrafico a los cuales echarle la culpa...definitivamente estos payasos columnistas confundiendo las causas con los efectos...que historiador de pacotilla...lamentable para los estudiantes a los que dice formar este "profesor"
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