Por: Iván Mejía Álvarez

Con justicia

Santa Fe y Nacional inician hoy una dramática final que responde con plena justicia a lo que hicieron los dos equipos durante la fase regular, las dos mejores nóminas del campeonato, los equipos que más puntos han hecho durante todo el semestre.

 

Santa Fe vio como se le fue de las manos la final de la Libertadores. Una mala noche en Asunción, descuidos lamentables en la parte táctica, erráticas decisiones desde el banco, y luego a remar en Bogotá, donde a pesar de jugar muy bien, le faltó lo más importante: concretar lo que alcanzó a gestar. A sus jugadores les debe haber quedado ese amargo sabor de que lo tuvieron a la mano y no lo supieron aprovechar. Esa platica se fue y no volverá.

Pero, a un equipo altivo y orgulloso como esta versión moderna del elenco rojo, le queda otra oportunidad y es ganar el título del primer torneo y por ende no puede volver a cometer errores imperdonables. Bedoya, por ejemplo, tiene que mentalizarse para jugar al fútbol y olvidarse de las patadas, las agresiones y su inusitada violencia, que lo han convertido en el jugador más indisciplinado de la historia en el balompié colombiano.

Los otros futbolistas tienen que entender que este es un partido largo, a 180 minutos, para no cometer el error de Asunción de querer ir por el empate cuando les marcaron el primero y dar paso para recibir el segundo tanto.

Nacional, en cambio, debe aprender que marcar un gol no necesariamente significa regalarle la pelota, el campo y la intensidad del ritmo al contrario. Es común que los verdes bajen totalmente su accionar tras martillar primero, como lo hicieron contra el Pasto, y su fútbol quede aletargado, sin profundidad y dejando correr los minutos.

Nacional tiene elementos técnicos para jugar mejor, para hacer un buen fútbol, los mantiene muy escondidos y eso lo sabe su afición, por eso ha perdido convocatoria cuando juega en el Atanasio.

Sobre el papel, el duelo luce parejo, equilibrado, donde cada equipo debe sacar ventaja de su situación de local. Santa Fe define el miércoles en casa, pero debe gestionar con inteligencia el resultado en Medellín. No puede regresar a intentar gestas heroicas en El Campín.

Ah, finalmente, buena decisión de las dos directivas: impedir que los vándalos y criminales vestidos de verde o de rojo viajen por el país regando violencia.

Que se queden en sus casas e intenten gozar del espectáculo si su mente retorcida y enfermiza se los permite.

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