Por: Harry Sasson
Remolachas asadas con naranja, rúgula y almendras

La dulce remolacha

Un lamentable mito rodea a las ricas remolachas: la creencia popular dice que se deben hervir largamente en agua (o en la olla exprés) y así es como las preparaban en mi casa. Es válido, cierto, pero la verdad es que con este método lo más sabroso, que son sus jugos, quedarán en el agua y la remolacha resultará vidriosa y simple.

¿No han notado la coloración del agua que se desecha tras hervir unas remolachas? Bueno, pues allí va lo mejor. Otro método, que ayuda a conservar mejor sus ricas propiedades, es tratarlas como si fueran papas asadas: se untan con aceite, se sazonan, se envuelven en papel de aluminio y se llevan al horno o –mejor– a una parrilla o directamente a las brasas.

Así, todos los ricos azúcares quedarán en su interior y su textura resultará mucho mejor. Esta es la receta que les propongo esta semana, como un delicioso acompañamiento lleno de textura y sabor. 

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INGREDIENTES

600 gramos de remolachas pequeñas

1 cucharadita de azúcar

1/2 cucharadita de comino

Segmentos de dos naranjas pelados y sin semillas

2 tazas de hojitas de rúgula

Aceite de oliva

Jugo de medio limón

Almendras fileteadas

Sal

PREPARACIÓN

Retire los extremos de las remolachas (las colitas y los tallos, no es necesario pelarlas). Úntelas bien con aceite de oliva, sal, azúcar y comino. Envuélvalas en papel de aluminio y llévelas al horno precalentado a 350º F durante 40 a 45 minutos, o hasta que estén tiernas. Puede verificar el término clavando un cuchillo: si este entra suavemente, están listas. En este punto puede refrigerarlas y terminarlas al día siguiente, regenerándolas unos par de minutos en una sartén caliente en sus propios jugos. Antes de servir, corte en rodajas y marine en jugo de limón y sal. Sirva acomodando encima las hojitas de rúgula y los segmentos de naranja y decore con aceite de oliva y almendras fileteadas.

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