Por: Columnista invitado

La película de la paz

Por: Alberto López de Mesa*

La desinformación dolosa y la desidia de los comunicadores ante los hechos que ocurren en varias regiones del país, consecuentes con el proceso de paz acordado entre el Gobierno y las Farc, me duelen como puñaladas en la conciencia. Por eso, lectores, los invito a apreciar esta película:

Desde una toma aérea, con una lente gran angular, vemos miles de excombatientes movilizándose hacia las zonas veredales destinadas por el Gobierno como una estancia de transición para la reinserción digna y sostenible de los exguerrilleros a la vida civil. Unos viajan por los ríos, en chalupas, en botes, en lanchas. Otros llegan por las trochas, en camiones, en buses y hasta en lomo de mula. Es un éxodo entusiasta porque a todos los anima la esperanza de un futuro promisorio.

En un paneo reconocemos a mujeres y hombres, muchos todavía con atavíos de campaña y con la piel bronceada por la intemperie, que resalta mejor la ilusión en la mirada. Todos saludan con sincero afecto a los soldados del Ejército y a los delegados del Estado y de las misiones verificadoras del proceso. Los abrazos, las sonrisas, el optimismo, todo expresa el ánimo pacifista.

Después pasaremos a un close up a una mujer que, impávida, le dice al reportero: “El país debe saber que las excombatientes estamos preparándonos para el ejercicio democrático porque nos corresponde incidir en el desarrollo justo de nuestras regiones”.

Otro joven busca la cámara y manifiesta: “Los centros educativos deben diseñar programas para homologar nuestros saberes, pues muchos tenemos aspiraciones distintas a ser panaderos o carpinteros”.      

El reportero recorre cámara al hombro las locaciones. Se ven los excombatientes de todo rango oficiando la pertenencia sobre el lugar. Los mayores sugieren, o más bien, exigen mejoras en las construcciones, procurando su seguridad y también que los espacios sean dignos y acogedores. Más allá, los más diligentes ya adecuan las cocinas y crean jardines con la flora que conocen.

La cámara vuelve a elevarse y se aprecia el ámbito rodeado de la esplendorosa naturaleza del Yarí.

En la edición deberá insertarse imágenes de los congresistas que se oponen al proceso con improperios e ideas vindicativas. También de los grupos que acechan entre el monte, listos a ocupar como sea los terrenos y rutas del negocio abandonado por las Farc. Como en toda epopeya, al filme le vendría bien una fanfarria sinfónica que exalte las glorias de la paz.

*Alberto López de Mesa, arquitecto y habitante de calle

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