Por: Columnista invitado

La renovación liberal es femenina

Por: Alberto López de Mesa*

Por razones que en esta columna alcanzo a explicar, el domingo 30 de julio a las 7:00 de la noche, debí cumplir una cita en la sede del Partido Liberal. Cuando llegué, el salón principal estaba lleno de partidarios que lucían orgullosos chaquetas y casacas rojas. A esa hora se conocieron los resultados de las elecciones internas en las que 23 listas medían su fuerza electoral en la capital del país. Las votaciones, virtuales y presenciales, durante tres días, en las 20 localidades de Bogotá, mostraron una participación popular destacada respecto a los años anteriores, lo que debería ser motivo de alegría. Sin embargo, se veían muchas caras largas y gestos de estupefacción.

Aunque a mí poco me interesan las pasiones de los políticos, confieso que el ánimo adusto de algunos allí me intrigó y quise averiguar el motivo de tantos rostros amargas en un día de júbilo liberal.

Horacio Serpa Uribe, en su condición de director de la colectividad, ya octogenario y sin los bríos de antaño, se dirigió a los presentes felicitando la nutrida votación y reconociendo el triunfo de lista liderada por la Representante Olga Lucía Velásquez, que aportó el 50% de la votación sobre otras veinte listas, incluidos los prosélitos de su hijo Horacio Serpa Moncada.

Entonces entendí que esa mujer, joven y altiva, parada al lado del viejo político representaba una imprevista renovación, porque sin maquinarias ni cuotas burocráticas, más bien por su constancia y convicción ha venido conquistando un electorado que cree en su compromiso. Ahí mismo le oí decir a un joven que “ella les ha devuelto la confianza en la política, por honesta y porque cumple lo que promete”.

Ciertamente, Olga Lucía después de ocupar por 15 años cargos directivos en el Distrito, incursionó en la política en las elecciones del 9 de marzo de 2014, cuando salió elegida con la mayor votación para la Cámara de Representantes por Bogotá con más de 24.000 votos.

Este antecedente, más su empeño diligente en el Congreso, debería ser suficiente para que se le reconociera la renovación que representa, per se el Partido Liberal aún adolece del sectarismo secular infundado por la tradición de delfines y cacicazgos. Así que a esta mujer le va tocar apoyarse en los votos de conciencia que ha construido a pulso y desde su trabajo y sus ideas apurar la modernización que el país le pide a los partidos tradicionales.     

*Alberto López de Mesa, arquitecto y ex habitante de calle

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