Por: Danilo Arbilla

Lamentable

Nicolás Maduro perdonó al presidente chileno , Sebastián Piñera, por haberse reunido con Henrique Capriles, el líder opositor venezolano que cuestiona las elecciones a raíz de la cuales aquél ocupa la presidencia en Venezuela.

Dijo Maduro: “Yo salvo al presidente Piñera. Las circunstancias internas lo llevaron a recibir en la cocina de la casa del fascista (el senador chileno Jovino Novoa), a los fascistas venezolanos”.

Le fue mejor que al presidente  Juan Manuel Santos, de quien Maduro dijo que “ le había dado a Venezuela una puñalada por la espalda”, al tiempo de lanzar la acusación de que en Colombia se tramaba un complot contra su gobierno y clamar “ alerta al pueblo, alerta al Estado venezolano frente a la traición abierta de la derecha fascista contra la patria venezolana”. Santos dijo que tenían visiones diferentes con su colega y vecino, que se trataba de un malentendido - ¿ cuál?, ¿recibir a Capriles?- que debía resolverse“ civilizadamente” y con ”prudencia”..

Pero a Santos ,de todas formas, le fue menos mal que al expresidentes peruano, Alan García, que se reunión con Capriles en Lima. A García Maduro lo califico de ser el “ rey de los ladrones“ , añadiendo que “ Alí Babá y los 40 ladrones huyeron de allá ( ¿ del Perú?) porque (García) los quería robar...” .

Pero peor aún le ha ido al presidente español Mariano Rajoy. 

Con motivo del caso del avión de Evo Morales, Maduro se ensañó con el mandatario español y no cuidó palabras: “El día que el presidente Rajoy venga a sobrevolar nuestro espacio aéreo, nosotros podríamos bajarlo y revisarle el avión para ver si trae droga o si trae los euros que se roban del pueblo español”.

 Seguramente envalentonado por la callada  respuesta española – léase gobierno y oposición-, hace pocas horas Maduro insistió sobre el tópico : 

«Ustedes saben que la corrupta clase política que gobierna España, muy corrupta, el señor Rajoy, muy corrupto, es el padrino político y el brazo financiero de la derecha fascista venezolana». Y por si había dudas  acusó al presidente español de integrar «una red de mafiosos y de corruptos que tiene asqueada a España y a Europa entera»

Vistas estas andanadas,  debe estar ufano el presidente de México Enrique Peña Nieto, quien se apresuro a anunciar, por cualquier eventualidad, que no recibiría a Capriles, porque “ ha reconocido el gobierno de Maduro”. ¿ Y a la otra mitad de los venezolanos, o más si se cuentan bien los voto, no la reconoce?

Lo mismo para el peruano Ollanta Humala, que tampoco lo recibió. 

En cuanto a lo de la expresidente y nuevamente candidata Michelle  Bachelet, seguramente obedece mas un caso de afinidades ideológicas. Si coincide con Maduro   ¿ por qué va a recibir a Capriles?

 Lo del resto, en cambio , es lamentable. Lamentable, triste y descorazonador. Qué Santos sea mas duro al responder las criticas de Uribe,- a quien le debe el cargo- que a los insultos de Maduro.  O esa genuflexión de Piñera, de no recibir a Capriles en sede de gobierno. O el feo esquive que hace nada menos que el presidente de México.  Y ni que hablar de la conducta de los españoles: ¿ es que tan importantes son los negocios con Venezuela, para soportar tantos insultos? 

 Pensar que cuando el extinto Chávez llamo a García  “ ladrón de siete esquinas”, la respuesta del pueblo peruano fue harto elocuente: lo votó como presidente , rechazando al entonces ( ¿ entonces?)  “chavista”  Humala.  Con ese antecedente y más con la obligación contraída como presidente de la Unasur para que en Venezuela se contaran en serio los votos ,no debió rehuir el compromiso. Pero  si dejo caer y no respaldó  a su  Canciller, Rafael Roncagliolo, tras ser maltratado por  Maduro, difícil que recibiera a Capriles. Tal como lo señala con acierto el columnista peruano Mirko Lauer , Humala,  para empezar y como mínimo se ha perdido  una oportunidad para “ expresar simpatía por todos los participantes de una competencia electoral, algo importante para la democracia”.

Un mínimo pero elocuente gesto negado por todos. Decididamente lamentable.

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