Por: Daniel García-Peña

Las Farc estudian a Gaitán

El jueves pasado en la Universidad Jorge Tadeo Lozano se lanzó una nueva edición del libro Las ideas socialistas en Colombia, la tesis de grado de Jorge Eliécer Gaitán como estudiante de Derecho en la Universidad Nacional de Colombia, publicada originalmente en 1924 y muchas veces más desde ese entonces. Lo inédito: esta publicación es de Farc Ediciones.

La presentación estuvo a cargo, en primer lugar, de Gloria, hija de Gaitán, quien con fuerza y elocuencia afirmó que la lucha de toda su vida ha sido dedicada a que en Colombia se estudie más a Gaitán que a Marx y Lenin. A su vez, Pablo Catatumbo catalogó a Gaitán como el líder de masas más grande de la historia de Colombia y, luego de analizar varias de las tesis del joven Gaitán, destacó una sencilla, pero profunda y contundente: la democracia es el camino. Lamentó no haberlo leído antes, reconociendo que quizá no hubiera cometido tantos errores.

El evento tuvo un hondo sentido histórico. Se recordó que Manuel Marulanda fue gaitanista, que primero tomó las armas en 1949 para defenderse de la persecución oficial. Pero también fue ocasión para que se expresara el dolor que siempre le ha causado a los gaitanistas el hecho de que el Partido Comunista se hubiera opuesto a Gaitán en vida y tergiversado sus ideas.

El lanzamiento se realizó en el marco de la “Galería Unión Patriótica”, una exposición y documental de álbumes de memoria y narraciones visuales, organizada por Luisa Santamaría, hija de Gabriel Jaime Santamaría, fundador y máximo dirigente de la UP en Antioquia, asesinado. Tratándose de dos momentos distintos de la historia nacional, con sus respectivas particularidades, los lazos son muchos. El genocidio del movimiento gaitanista fue precursor del genocidio de la UP cuatro décadas después. Por otra parte, la mayoría de los integrantes de la UP eran hijos o nietos de gaitanistas.

Retomar a Gaitán y sus ideas no es asunto sólo del pasado, sino del presente y del futuro. Por una parte, las tesis planteadas por Catatumbo son muy oportunas en vísperas del nacimiento del nuevo partido político de las Farc, si quieren superar el dogmatismo y abrirse hacia sectores más amplios. La reconciliación entre gaitanismo y comunismo puede parecer tardía y extemporánea, pero es todo lo contario: abre puentes muy fértiles hacia la familia camilista, más cercana al gaitanismo, posible punto de encuentro entre Farc y Eln en sus respectivos caminos hacia la democracia.

Las ideas de Gaitán, y mucho más sus realizaciones, son sobre todo de inmenso valor para las izquierdas, los independientes y demás fuerzas del cambio en la coyuntura actual.

Buena parte del establecimiento espera tranquilo que el presidente reinante, sobrino nieto de expresidente, le traspase el poder el año entrante a su ex vicepresidente, nieto de expresidente y sobrino nieto de otro expresidente. Los mismos con las mismas. Mientras tanto, se palpa un gran repudio en la gente, en la opinión pública, en la calle, en contra de la clase política, la corrupción, los partidos y la política en general. Qué mejor muestra de la vigencia de eso que Gaitán llamó el “país político” y el “país nacional”.

Colombia en estos tiempos se debate entre quienes entendemos la paz como transformación democrática y quienes la ven como forma de mantener el statu quo o la quieren volver trizas.

Efectivamente, hay que estudiar más a Gaitán.

danielgariciapena@hotmail.com

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