Juan David Zuloaga D. 29 Ago 2012 - 11:44 pm

Atalaya

La lengua del Tercer Reich (II)

Juan David Zuloaga D.

Les hablaba, en la entrega anterior de la Atalaya, de LTI: La lengua del Tercer Reich, libro del filólogo judío Victor Klemperer. Decía que era un diario íntimo de la lengua del nacionalsocialismo.

Por: Juan David Zuloaga D.
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De este libro descarnado es mucho lo que podemos aprender, pero, sin duda, algunas de las páginas más esclarecedoras las encontramos cuando hace su análisis sobre la mecanización lingüística de la vida, que ocurre cuando la metáfora técnica apunta directamente a la persona. Dicha mecanización quizás comenzó —o al menos se acentuó— con el régimen nacionalsocialista y, a mi juicio, no ha dejado de extenderse y de ejercer su petrificante, desolador, terrible y deshumanizador influjo...

También supo el filólogo judío mostrarse clarividente, pues en una de las páginas de su diario (29 de octubre de 1933) escribió a propósito de los campos de concentración: “Creo que en el futuro, cuando se pronuncie la palabra ‘campo de concentración’, se pensará en la Alemania de Hitler, única y exclusivamente en la Alemania de Hitler”.

Se trata, pues, de un estudio de la lengua del Tercer Reich desde dentro, es decir, habiendo tenido que sufrir los rigores, las inclemencias, la estulticia y la mendacidad de un régimen enfermizo y deshumanizado.

Nos interpela entonces este libro rico, estimulante, de Klemperer —cuyo apellido significa el llamador, el servidor de la comunidad que llama por la mañana a las puertas o ventanas de los devotos, para despertarlos y exhortarlos a realizar las oraciones matutinas— y nos invita, como su propio apellido, a despertar del letargo en el que tenemos sumidas a las palabras, a fijarnos en la manera en que esta mecanización de la lengua es también la mecanización del mundo, de la vida, del alma. Recordamos con esta refrescante lectura que cambiar la lengua es cambiarnos a nosotros mismos y es también comenzar a cambiar el mundo.

Valga decir que, pese a los dolores sufridos, pese a las humillaciones infligidas, es cauto en el análisis y justo en las apreciaciones, y a cada paso se pregunta si está exagerando el papel que le atribuye al antisemitismo dentro del régimen nacionalsocialista. Y pese a la cautela y a la ecuanimidad de sus razonamientos, tiene que concluir que no. Incluso al final del libro todavía nos habla de las dudas que tuvo para hacer un libro de sus apuntes. No sabía Victor Klemperer si tendría algún valor el escrito que pergeñaba; vacilaba. Se preguntaba si no sería una vanidad y una pérdida de tiempo sumergirse en los diarios que había ido acumulando. Pero he aquí que en la última página del libro nos cuenta de una conversación con una señora que le dio el impulso que le faltaba. Le contó que su marido había estado largo tiempo en la cárcel por comunista y que ahora se encontraba en un batallón de castigo, si es que aún vivía. Y ella también pasó un año en prisión —añadió llena de orgullo—, y aún seguiría allí si las cárceles no estuvieran atestadas y no la hubieran necesitado en la producción.

—¿Por qué estuvo usted en la cárcel? —preguntó Klemperer.

—Pues por ciertas palabras... (había ofendido al Führer, los símbolos y las instituciones del Tercer Reich).

“Fue una iluminación para mí”, nos confiesa Klemperer. “Al oír esta frase lo vi todo claro. Por ciertas palabras. Por eso y en torno a eso emprendería el trabajo en mis diarios. [...] Así se creó este libro, no tanto por vanidad, espero, sino más bien por ciertas palabras”. Eso dice Klemperer; eso confiesa: por ciertas palabras... Ciertas palabras que, al cabo, somos nosotros y son nuestra vida.

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Lamusil

Sab, 09/01/2012 - 08:21
La lengua alemana fue missbraucht, violada para fines nacionalsocialistas. "uno de los aspectos que estudia Klemperer en el libro, y que juzga propio de la condición alemana: la desmesura". La desmesura fue una de las condiciones de los nacionalsocialistas, pero no se puede juzgar como propia de la condición alemana. Cuidado! Los alemanes de hoy no son más desmesurados que los colombianos, de eso puedo dar fe. El ejemplo del abuso del idioma para los fines más macabros tiene que servir de alerta. Cualquier vehículo, en este caso el idioma, pueder ser mal utilizado. Pero la lengua alemana es el idioma más flexible, rico, variable y fascinante entre las grandes lenguas de la Europa "occidental", por encima del inglés y de las lenguas romances. Desmesura no es una condición alemana. Prost!
Opinión por:

grancolombiano

Jue, 08/30/2012 - 19:09
Palestina es el mayor campo de concentracion del mundo. Es la mayor carcel a cielo abierto...............Israel no les permiten a los Palestinos importar alimentos por sus fronteras.....los tienen cercados y han convertido a Palestina en un campo de concentracion.......................Los Judios de creen de una religion superior..............El Holocausto Palestino esta ocurriendo en la actualidad y nadie se quiere dar por enterado..........este articulo es pura basura y descarada propaganda sionista............
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