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César Rodríguez Garavito 1 Abr 2013 - 11:00 pm

La ley, el amor y la política en el matrimonio igualitario

César Rodríguez Garavito

Al tiempo que el matrimonio de parejas del mismo sexo se impone en Estados Unidos, tambalea en el Congreso colombiano la legislación sobre el tema.

Por: César Rodríguez Garavito
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¿Por qué el contraste?

Las razones pueden ser resumidas en tres: la ley, el amor y la política. Para transformar cualquier institución social básica, como el matrimonio, es preciso alterar las reglas de juego que la ordenan (la ley), las relaciones de poder entre los grupos afectados (la política) y las percepciones y emociones (de amor, odio, miedo, etc.) que los ciudadanos tienen sobre ella. Aunque cada una de estas mudanzas es significativa por sí sola, se vuelven permanentes sólo cuando vienen juntas.

En Colombia, el movimiento LGBT ha llegado muy lejos en el primer frente, el del derecho. La Corte Constitucional ha dictado fallos históricos que han cambiado la vida de muchas parejas del mismo sexo, en casos litigados por Colombia Diversa, Dejusticia y otras organizaciones. En esto, la situación se parece a la de EE.UU. Varias cortes estatales, como la de California, han avalado el matrimonio gay, y la Corte Suprema probablemente tumbará una odiosa ley de 1996, que definió el matrimonio como una unión entre un hombre y una mujer.

Pero hasta allí llegan las similitudes. Porque en EE.UU. los avances jurídicos han ido de la mano de las victorias políticas. Los derechos que la Corte Suprema está próxima a confirmar han sido el fruto de dos décadas de marchas callejeras, lobby parlamentario y estrategias para organizar a los votantes LGBT. Fue esa movilización la que llevó al reconocimiento del matrimonio de parejas del mismo sexo en Nueva York y otros ocho estados. Por eso Obama salió en defensa del matrimonio igualitario el año pasado, Hillary y Bill Clinton acaban de hacerlo y hasta los congresistas republicanos hacen fila ante las cámaras para anunciar que cambiaron de opinión.

En Colombia, el movimiento LGBT ha sido tan exitoso en los tribunales como modesto en el Congreso y en las urnas. El movimiento y sus aliados no nos hacemos sentir en las calles, en los partidos o en el Congreso con la fuerza que sería precisa para contrarrestar el poderoso lobby de las iglesias y otros sectores conservadores. De ahí que se esté embolatando el fallo de la Corte Constitucional que ordena legislar sobre el matrimonio igualitario a más tardar en junio. Casi ningún congresista se da por enterado, por la sencilla razón de que la indiferencia no les sale políticamente costosa.

Pero, en el fondo, la aceptación del matrimonio igualitario depende de percepciones y emociones: qué se siente al ver a dos hombres entrelazando afectuosamente las manos en la calle, cómo se ve un beso de dos mujeres que se aman. Lo que pasó en EE.UU. muestra que, para cambiar de opinión sobre el tema, no hay nada más eficaz que el afecto: la experiencia de tener un familiar, un amigo o un colega querido que es gay o lesbiana. Cuando el movimiento LGBT logró que salieran del clóset cientos de miles de personas que sufrían en silencio —incluyendo hijos de los políticos que toman las decisiones—, les dio la vuelta a las opiniones. Hoy, los porcentajes de personas a favor y en contra del matrimonio igualitario (58%-36%) son el reverso de lo que eran hace sólo siete años.

El derecho a no ser discriminado puede echar raíces sólo cuando pase de las cortes al Congreso, y de allí a la vida familiar, a las conversaciones entre amigos y las relaciones de trabajo. Después de todo, el matrimonio igualitario no es producto sólo de la ley y la política, sino, sobre todo, del amor.
*Miembro fundador de Dejusticia.

@CesaRodriGaravi

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pmgomezm

Mar, 04/02/2013 - 20:46
concuerdo con César en que en el fondo la aceptación del matrimonio igualitario depende de percepciones y emociones, pero difiero con las que él menciona. En mi opinión, la institución del matrimonio debe percibirse como lo que es: un contrato jurídico y debe poder contraerlo cuaquier persona que pueda firmar un contrato válido sin importar el sexo, la raza, la clase, la finalidad, o si se aman o no. En el momento en que percibamos al matrimonio como es, como una alianza sexual y económica, desligada y bien separada de la idea del amor romántico, habrá una real transformación de la institución del matrimonio; porque, después de todo, el matrimonio igualitario (como el tradicional) será producto de la ley y la política, pero no del amor.
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Toribioa

Mar, 04/02/2013 - 16:20
Y quiero añadir que el principal derecho de los niños es no tener que decir "mis papás son una pareja del mismo sexo". Por ahí el otro día un forista decía que hay estudios que concluyen que esos niños lo dicen con orgullo, pero aclaraba que era en países súper desarrollados. Entonces no podemos ponerle la carga del experimento a los niños. Yo le decía a ese forista que habría que esperar a que fuéramos súper desarrollados, porque mientras un niño diga con incomodidad o con vergüenza que sus papás son pareja gay, pues se le está sometiendo a abuso.
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Toribioa

Mar, 04/02/2013 - 16:11
El columnista no habla del punto de la adopción, que en mi concepto es el tema importante. Que las parejas del mismo sexo hagan y deshagan con ellos mismos y con sus parejas, pero que las leyes no les permitan adoptar menores. Si les entregamos a los niños estaríamos cediendo abyectamente en el altar de una mal entendida modernidad.
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Angel Recio

Mar, 04/02/2013 - 12:32
Essos grupos tienen que cambiar el discurso y apostar por estrategias menos radicales orientadas a generar consensos en sectores moderados. Me parece que la defensa de su causa lo hacen con mucha radicalidad y enfrentando a sus contradictores con rabia, y eso en general no le gusta a la gente.
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Angel Recio

Mar, 04/02/2013 - 18:28
No me refiero a la moderación sobre las reivindicaciones en sí, sino a la manera cómo se logran esas reivindicaciones. Tengo la sensación de que los grupos por derechos LGTBI y de derechos de la mujer por la misma marginalidad en la que han vivido cuando salen a la esfera pública a reclamar lo hacen con sentimiento equivocado y es el de hacer ver que las mayorías están equivocadas y que su posición es la única correcta. Se presenta como una afrenta a las mayorías. Si se pensara en una estrategia de hacer ver que los derechos de las mayorías también están protegidas, es decir, que quien no quiera abortar no lo haga y quien no quiera la opción homosexual no lo haga, pero eso no implica reconocer que otros puedan optar por ello, algo así como igualdad en la diferencia.
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Angel Recio

Mar, 04/02/2013 - 18:28
No me refiero a la moderación sobre las reivindicaciones en sí, sino a la manera cómo se logran esas reivindicaciones. Tengo la sensación de que los grupos por derechos LGTBI y de derechos de la mujer por la misma marginalidad en la que han vivido cuando salen a la esfera pública a reclamar lo hacen con sentimiento equivocado y es el de hacer ver que las mayorías están equivocadas y que su posición es la única correcta. Se presenta como una afrenta a las mayorías. Si se pensara en una estrategia de hacer ver que los derechos de las mayorías también están protegidas, es decir, que quien no quiera abortar no lo haga y quien no quiera la opción homosexual no lo haga, pero eso no implica reconocer que otros puedan optar por ello, algo así como igualdad en la diferencia.
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Arkero

Mar, 04/02/2013 - 13:41
La moderación no funciona en temas de igualdad. Es como decir que ay que acabar con la esclavitud, pero sólo un poquito; o dejar que las mujeres voten, pero sólo un poquito. Una conquista parcial es inútil, así que hay que ir por todo o nada.
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Angel Recio

Mar, 04/02/2013 - 12:30
Creo que también hay que considerar el hecho de la forma como los grupos LGTBI, pero tambíen pro aborto y pro consumo de drogas han llevado sus causa, como una forma de enfrentarse con las mayorías. El dia en que estos grupos desarrollen un discurso moderado, lograrán convencer sectores moderados que en principio no los apoyarían, y de esa manera se cambiará la opinión pública y luego las mayorías políticas. Tengo la impresión de que hay mucho radicalismo, muchas ganas de enrostrarle al resto de la sociedad su condición, y el rechazo viene más por ahí que por otro lado. He visto en los foros, sobre estos temas que la gente se queja de la importancia que han logrado estos temas como el matrimonio igulaitario que en principio no interesa a las mayorías.
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schnitter

Vie, 04/12/2013 - 18:00
a qué se refiere con 'enrostrarle al resto de la sociedad su condición'?
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Cosmos60

Mar, 04/02/2013 - 09:50
Aca se legisla no para el bienestar de la nación sino para la conveniencia politiquera de nuestros poco honorables senadores.
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gente común

Mar, 04/02/2013 - 08:26
La importancia de sacar adelante como legislación el matrimonio para la población LBGTI radica en descorrer velos de engaño, visiones excluyentes y sectarias y en demostrar que existen y con derechos seres humanos que no responden necesariamente a las escalas de valores que se quieren imponer producto de fijaciones y lucubraciones estrechas o prevalencias de doctrinas inculcadas que les impide un claro razonamiento.
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Amonoi

Mar, 04/02/2013 - 07:59
Colombia es un país de godos hipócritas, y a los godos les fascina imponer leyes a los demás para posar de éticos y moralistas, mientras por debajo de cuerda hacen de las suyas.
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o.fabian

Mar, 04/02/2013 - 17:27
ESTO! Colombia tiene, por razones historicas, una sociedad conservadora y colectivista. Como otros han mencionado, una sociedad con 80% de la población sin empleo estable no puede ser Liberal/Capitalista. Grupos LGBT y aliados tratan de obtener la crema del Liberalismo de Occidente sin cimentar las bases de una nueva sociedad Liberal. El sistema político y los intereses mantienen el status quo. Nada nuevo bajo el sol.
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Jotaria

Mar, 04/02/2013 - 07:00
Claro, las personas podrán hacer y cambiar las leyes a su antojo y acomodarlas a las circunstancias, aberraciones o caprichos pasajeros y de moda. Lo que no podrán cambiar es la naturaleza humana,de cuerpo y espíritu, varón y hembra para su perfección y permanencia de la raza humana sobre la tierra. Y cuando usted, apasionadamente, proclama el matrimonio igualitario, debemos entender incluidos en él, por ejemplo, los marsupiales y los ornitorrincos, con el debido respeto de estos últimos?
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schnitter

Vie, 04/12/2013 - 17:53
Pio92 me da la impresión que lo que menos le interesa a jotaria es aportar, solo descargarse y diseminar sus miedos y odios, no mas. la naturaleza humana es precisamente lo mas cambiante en este planeta, absurdo argumento
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Pio92

Mie, 04/03/2013 - 12:27
Un contrato se define como un negocio jurídico entre dos PERSONAS que sean CAPACES. El argumento de que permitir el matrimonio igualitario ampliará el concepto de matrimonio a matrimonio con animales es completamente ilógico jurídicamente, porque tu querido ornitorrinco no es ni persona, ni cuenta con capacidad. Me parece muy claro que una pareja del mismo sexo que consienta a firmar un contrato de matrimonio si cumple con estas dos. Su argumento es bastante absurdo y no aporta en lo más mínimo al debate.
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Arkero

Mar, 04/02/2013 - 13:45
¿Por qué la gente sigue repitiendo eso? usted tiene que saber que tiene la opinión de toda organización seria en su contra, que nada de lo que dice tiene base científica ¿Por qué lo repite?
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Jotaria

Mar, 04/02/2013 - 08:49
El siguiente paso será, dentro de su igualitarismo, que se acepten los matrimonios grupales, v.gr, 7 mujeres, un hombre, dos gays y 4 lesbianas, o las variaciones que desee el cliente. Lo contrario sería discriminación.
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karissa

Mar, 04/02/2013 - 06:10
Creo que cada cual es libre de hacer de su c... un candelabro y prestárselo al que quiera, pero... "Pan con pan comida de bobos" . Mis respetos a usted, señor columnista.
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librepensador

Mar, 04/02/2013 - 02:22
¡Bravo de nuevo! El columnista es uno de los mejores de El Espectador, lo que implica que también es uno de los mejores en Colombia.
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