Publicidad
Lorenzo Madrigal 13 Ene 2013 - 11:00 pm

Leyes de bolsillo

Lorenzo Madrigal

Al Estado de Derecho no hay por qué convertirlo en algo desechable, sin importancia, acomodaticio. Sucede en Venezuela actualmente: ningún respeto ha merecido la Carta fundamental de diciembre de 1999, que ahora hacen lucir de bolsillo, pero, bien que mal, refrendada en plebiscito.

Por: Lorenzo Madrigal
  • 26Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/leyes-de-bolsillo-columna-396408
    http://tinyurl.com/mtm2da6
  • 0

El Tribunal Supremo, sujeto a la política gubernamental, ni siquiera ha respetado la bitácora chavista ni las palabras testamentarias del propio dictador constitucional, expresadas ante el riesgo del que podía ser su último paso por el quirófano, para cura o paliativo de su enfermedad.

Porque Hugo Chávez lo dijo expresamente (hoy no se sabe si puede hablar o pensar o si es una esfinge que gobierna): si algo me ocurre y es llamado a dirigir el país el presidente de la Asamblea Nacional, convóquese a elecciones y vótese, en mi nombre, por Nicolás Maduro.

No han acatado los subalternos la orden de su comandante. Más papistas que el papa, han resuelto, con el obsecuente Tribunal a la cabeza, que designar a otro, así sea el conductor elegido, es tanto como destronar a Chávez, endiosado por su partido y por la mitad y algo más de un pueblo fanatizado. Desaparecido el caudillo, exacerbado el odio de clases, la política del vecino país se traduce hoy en día en insulto a los opositores y en incitaciones a una lucha frontal.

Autorizados por la ira ante lo imponderable y en el cuasi funeral de quien ha gobernado ya catorce años (de todos modos menos que Juan Vicente Gómez y más, mucho más que Marcos Pérez Jiménez), los invitados externos al acto simbólico de una posesión imposible se sintieron autorizados para insultar a poco menos que la mitad del pueblo venezolano. Es el caso del así mismo dictador de Nicaragua, quien ha calificado a los opositores de su benefactor como “buitres”.

El ideal de un Estado de Derecho es el respeto a las leyes establecidas previamente y no tanto el sometimiento a las que establezca o impulse el propio gobernante, pues ello equivaldría a someterse a sí mismo. Legislar en beneficio propio o para sus intereses, así sean éstos políticos, es un típico acto merecedor de inhabilidad o impedimento, cuando no un hecho de corrupción, que desfigura la democracia.

Democracia de Venezuela, muy exaltada en discursos, pero figurada y hechiza como la fantasmal imagen del Libertador, que hizo construir Chávez, a modo de retrato hablado, digna de su gusto, y que deslustra las pinturas y decorados del Palacio de Miraflores. Sería mejor reconstruir y desempolvar las dificultades que tuvo Bolívar en su propia patria, hoy tan bolivariana, con el León de Apure y dar nueva claridad de por qué la sede del Libertador terminó siendo Santa Fe y el sitio de su muerte Santa Marta, en ésta, su segunda patria neogranadina.

 

  • 0
  • 0
  • Enviar
  • Imprimir

Última hora

Lo más compartido

  • Colombiano presentó una de las mejores tesis de maestría del mundo
  • Bogotá Sep 7 - 11:28 am

    Las pruebas de Sergio

    Las pruebas de Sergio
  • El conmovedor abrazo de una leona a su antiguo cuidador
Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio