Por: Uriel Ortiz Soto

¡Llegaron los Políticos!

Es la voz que empieza a escucharse en pueblos, corregimientos y veredas, ante la proximidad de la nueva contienda electoral para elegir nuevo Congreso de la República.

Pero hay otros epítetos que suelen endilgarles: “llegaron los corruptos, los hablantinosos, los promeseros y los incumplidos” para no mencionar los de grueso calibre que les lanzan muchas veces de frente.

En otras épocas a los políticos se les recibía con respeto, amabilidad y cariño, puesto que en sus valijas llevaban, no plata, ni mercados para repartir, pero sí proyectos de desarrollo para sus regiones.

Lamentablemente esto ya es historia del pasado, ahora ante tanta corrupción, lo que hacen es todo un engranaje de componendas, de dame y tome, negociando votos en toda una vulgar feria electoral. Lo más grave, a sabiendas de las autoridades y los mismos directorios y movimientos políticos, que son tan lazos para expedir los avales, siempre y cuando el candidato aspirante se manifieste económicamente. -Con algunas excepciones desde luego-.

La culpa de todo este despelote la tiene el mismo Estado, que prefiere ser complaciente con los empresarios compradores de votos, que, estructurar partidos políticos serios y responsables, para garantizar al ciudadano el desarrollo de unas contiendas: limpias, serias y eficientes, para bien de las comunidades. Lamentablemente esto tampoco se logrará para las del 2014.

Están tan desprestigiados los políticos que, en esta campaña, les tocará aterrizar de barrigazo, porque no hay quien salga a recibirlos. Según estudios realizados entre los Países de América Latina, Colombia es el de menor credibilidad en su clase política. La razón es muy sencilla: los micos convertidos en orangutanes, corretean por los pasadizos del congreso, alimentados por sus propios representantes y senadores. Si nos ponemos a enumerar los de la presente legislatura, ya debieron parir gemelos.

Para muestra un botón: sigamos el curso del mico que se está transformando en Ley de la República, para impedir que los “honorables Congresistas” sean juzgados por los organismos de control y todo quede en manos de ellos mismos, a través de la vergonzosa Comisión de absoluciones, perdón de acusaciones, que en sus más de treinta años de existencia, se ha caracterizado por su inoperancia y un vulgar teatro de inequidades para el País y nuestra Democracia que, gracias a todas estas canalladas se encuentra herida de muerte.

Pero atérrense queridos lectores de los micos que se están colgando del Proyecto de Ley de Reforma a la Salud: Cuando los dineros salen de erario, se convierten en privados y los magos de los chanchullos y peculados los envolatan por los laberintos de la corrupción. Hay algo más grave todavía, y es que los defraudadores de la salud de los meses y años anteriores, gracias a otro mico colgado por algunos desvergonzados Congresistas, muy seguramente que con la bendición de algunos sectores del Gobierno, quedarán exentos de toda culpa, para que continúen sin ninguna vergüenza robándoselos.

Considero que tenemos toda la razón: los continuos escándalos de corrupción tanto en Cámara como en Senado, mas la cantidad de Congresistas que se encuentran en las cárceles por diferentes delitos, fuera de los que están procesados esperando ser capturados de un momento a otro, da pie para pedir a cuatro gritos que por favor ya no más, y que en las próximas elecciones, si es que no llega la revocatoria esperada por las mayorías, se vote por un Congreso con verdadero sentido de responsabilidad. Que sean abanderados de procesos viables de desarrollo.

Los curuleros de siempre, - que no legisladores, porque de eso no saben un carajo-, buscan repetir su dosis de engaño a sus electores y al País. Para lograr tal objetivo, viajan a las provincias a dejarse manosear de sus ingenuos electores, que siempre les dan el voto por unas repartijas burocráticas, o unos pesos el día de las elecciones.

Primero, mandan a sus lugartenientes a olfatear el ambiente que, Por lo regular entran en contacto con los concejales del pueblo, y otros empresarios electoreros, con el fin de ir conformando los cuadros directivos y moldeando el presupuesto de acuerdo a las exigencias y costos electorales.
Los electores en esta oportunidad, tenemos el gran desafío de no ir a cometer los mismos errores de pasado, votando por pillos y ladrones, que lo único que han hecho,- con raras excepciones, es hacer quedar mal al País, con sus actuaciones delincuenciales.

Lo primero que tenemos que hacer, es exigir al candidato de nuestras preferencias, cual es su plan o proyecto que, pretende desarrollar en el Congreso de la República, para el caso de ser elegido. Proyecto que en mi concepto, debería tener el aval del partido político o movimiento al cual pertenece el candidato, para que se convierta en un veedor constante y permanente de su trabajo legislativo. Caso contrario, buscar la forma de revocarle el mandato mediante proceso abreviado.

Finalmente, considero que para los próximos comicios se le debe exigir a los aspirantes a Congresistas, que mediante acta adjunta a la expedición del aval, se comprometan a renunciar a los sueldos, salarios y pensiones extravagantes y a todas las canonjías a que hoy tienen derecho, y están desangrando el Presupuesto Nacional. Es decir, que todas estas prebendas que actualmente reciben por producir escándalos y vergüenzas, se reduzcan a sus justas proporciones.

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