Por: Hernán Peláez Restrepo

Lluvia y goles

Esas fueron justamente las dos vivencias del América en su visita a El Campín. Lluvia a ratos, campo rápido y tres goles que ratificaron de paso el progreso de Millonarios en cuanto a equipo ordenado y aplicado, y desnudaron las fallas americanas.

Si el América quiere permanecer en la categoría, y son muchos ajenos a él los interesados en su presencia, debe reorganizar su manera de jugar. Me parece que algunos jugadores no están a la altura de las necesidades y especialmente se nota en la zona del medio campo, donde hay ausencia de organizadores, porque es claro que puede montarse una línea de volantes, los mal llamados de primera línea, donde la prioridad es quitar el balón al rival.

Allí surge el pero de los rojos, que es entregar la pelota con precisión y sorpresa para quienes están en zona superior. Si no se puede conseguir ese objetivo, al menos ceder el balón a jugadores de segunda línea de volantes, también mal identificada, para que estos, supuestamente con mejor criterio, pongan a sus delanteros con opciones.

Millonarios, en cambio, viene de a poco creciendo en juego de conjunto. Las victorias son soporte esencial para ir consolidando la idea de cómo jugar bien. Mejoró mucho en la salida y apoyo de sus laterales. Duque en el medio es una saludable sorpresa y el mismo Henao, con más roce, aporta para una delantera en la que Quiñones, de excelente pegada al balón por izquierda, sostiene y amarra el aporte del lateral contrario. Ayron del Valle está ansioso y eso se nota porque no aporta los goles. Creo que Duvier Riascos es el jugador para ese puesto, tanto tiempo buscado por los azules.

Su experiencia, adquirida en México, Cruzeiro y sobre todo Vasco da Gama, lo muestra como un elemento para definir y saber entrar y salir del área. Del Valle es más de área. El primer gol de Riascos delante de Bejarano reunió varios detalles de saber jugar.

Pero si se ve un jugador de bajo perfil y altísimo rendimiento, es Andrés Cadavid. El enmascarado, y no de plata, defiende, empuja, pone fuerza en sus lances y contagia con su entusiasmo y atención a sus compañeros.

Insisto, después del contundente triunfo ante América, el plantel orientado por Russo tiene esencia de equipo. Va por buen camino y ya se calibrará su ascenso con rivales de más peso.

América requiere no tanto mejorar, sino buscar jugadores capaces de generar juego. No es fácil para Torres la tarea, porque tendrá que arreglárselas con los que tiene.

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