Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria

Lo social y la política

El leer hace unos días el titular de El Tiempo "Uribe y el Polo. 2010: la pelea es por los pobres" me suscitó una preocupación: el tema social no es sólo patrimonio de estos dos actores. Debe, por el contrario, ser de todos los colombianos: de la empresa privada, de la sociedad civil y de todos los partidos y movimientos políticos. Y es que se siente cierto oportunismo con el tema, pues éste, tal y como lo demostró Lucho Garzón, da réditos, pues en estos cuatro años de Alcaldía, programas como ‘Bogotá sin Indiferencia' y muy especialmente ‘Bogotá sin Hambre' han contribuido a mejorar las condiciones de vida de miles de bogotanos. Creo sin embargo que hay que tener cuidado en no utilizarlo en cuestiones electorales.

Cuando se mira el contexto regional se puede ver que los pobres se han vuelto importantes, lo cual está muy bien; pero si ello se revuelve con populismo, como en el vecino país, la sociedad se polariza y hasta puede llegar a un caos civil entre aquellos que tienen más y aquellos que no tienen. Y es que invertir en lo social, como una forma de mantenerse en el poder, resulta peligroso.

Ojo entonces en no volver la campaña política colombiana un round entre ricos y pobres, como ocurre en Venezuela. Hay que trabajar y luchar contra la pobreza como fin del Estado y para ello hay que invertir en lo social como hay que invertir en agricultura, en infraestructura vial, en créditos para el desarrollo industrial, en seguridad, entre muchos temas. Tiene que ser parte de un modelo en el que lo económico y lo social deben ir de la mano y debe trascender de planes de gobierno a planes de Estado.

También es cierto que han sabido vender mejor unos temas sociales sobre otros pues, por ejemplo, programas de nutrición existen hace muchos años en el Gobierno Nacional a través del ICBF, pero probablemente no son eficientes en los departamentos y en las ciudades. Ello obliga a innovar y a ser más creativos y a trabajar con otros actores como las ONG que en estos campos hacen una gran tarea.

Probablemente a todo esto hay que agregarle el tema de comunicación que, como en otros campos, es fundamental. Uribe ha insistido tanto en materia de seguridad e insiste tanto en la mano dura, que nadie le cree cuando se refiere a lo social; y Lucho se ha posicionado claramente en lo social hasta el punto que se dejan de ver en este aspecto gestiones como la del alcalde Sergio Fajardo en Medellín.

Ahora, que Lucho sea el adalid de lo social, no implica que las banderas sociales sólo sean del Polo, pues hasta ahora han sido más de Lucho, elegido por el Polo, que del propio Polo.

No permitamos que para efectos de la campaña electoral, que lamentablemente ya parece establecerse, se popularice lo social, lo cual no significa que lo social no sea del pueblo ni popular. Exijámosle al gobierno actual un mayor compromiso y un énfasis real en los temas sociales, lo que supone un mayor liderazgo de los ministros, que finalmente son parte de un equipo en la formulación de políticas y en la ejecución de las mismas, bien sea en forma directa o indirecta. ¡Más eficiencia y menos chequecitos entregados cariñosa y populacheramente por el Presidente!

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