Por: Ernesto Macías Tovar

Los cafeteros "llevan del bulto"

La crisis cafetera no se atiende con paliativos menores o pañitos de agua tibia.

Ni a los cafeteros se les trata como a limosneros porque son productores especiales a los que se les conoce por su capacidad de trabajo y sus buenos resultados.

Lo más grave que les está ocurriendo a estos trabajadores del campo es que ni el gobierno ni la Federación están pensando en soluciones de fondo y definitivas al problema estructural que padecen. No en vano repudian el ofrecimiento oficial de un pequeño “subsidio” al precio del grano. Como tampoco están dispuestos a seguir escuchando la retórica populista del presidente Juan Manuel Santos, cacareando sus promesas de reducción de costos, programas de permanencia, renovación y diversificación de cultivos, entre otros; sin que nada se concrete. Dijo un dirigente cafetero del Huila: “el problema con este gobierno es que no tiene políticas para el sector”.

Muy triste e irónico que la grave crisis cafetera ocurra durante el gobierno de quien (Santos) vivió a sus anchas durante una década en Lóndres por cuenta de los cafeteros; y de un ministro de Agricultura (Restrepo) que disfrutó como el que más las mieles de las bonanzas cafeteras. Asimismo, que la falta de previsión a la crisis, originada principalmente en la pérdida de participación en el mercado mundial, haya sido bajo la presidencia del gremio de Gabriel Silva Luján, quien, también, estuvo encargado de las negociaciones del TLC con EEUU.

Silva Luján, además de haber incrementado de forma exagerada la burocracia y los gastos de la Federación con el dinero de los caficultores, como presidente del gremio viajó por todo el mundo supuestamente estudiando el comportamiento de los mercados y no advirtió ni previó que se venía una catástrofe sobre los países productores que no asimilaran la globalización. Por esa razón hoy solo tenemos el 6% del total del mercado mundial.

Pero, independientemente del cambio climático, factor imprevisible hasta cierto punto, la falta de políticas del gobierno arrojan como resultado la disminución sustancial de la producción cafetera en nuestro país, a pesar de haber incrementado durante la última década el área sembrada (925 mil hectáreas).

Y son los propios cafeteros quienes tienen un diagnóstico claro de solución al problema. Consiste en la ejecución de políticas de largo plazo, más no coyunturales ni mediáticas para salvar apariencias como las propone Santos. Ellos piden garantías de crédito blando para los productores; un periodo de reactivación con facilidades de pago y congelamiento de sus deudas etc.; el apoyo a la definición de mecanismos para un precio mínimo y estable; y, por supuesto, reclaman contener la revaluación que los ha castigado drásticamente.

El problema no es de poca monta, pues se trata de más de 560 mil familias cafeteras; y adicionalmente: los trabajadores de las fincas, la población flotante de cosechadores, los comerciantes y sus empleados, los transportadores, etc... Es decir, estamos hablando de por los menos dos millones de familias más que dependen de la producción cafetera. La crisis ya llegó, y si no hay políticas de fondo y claras del gobierno los cafeteros “llevan del bulto”.
@emaciastova

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