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William Ospina 19 Ene 2013 - 11:00 pm

Los caminos de hierro de la memoria (I)

William Ospina

Hacia 1840, la extensa región que conformaría más tarde el Eje Cafetero colombiano era una selva casi impenetrable, entre el cañón del río Cauca y el valle del Magdalena, entre las últimas parcelas del sur de Antioquia y las primeras haciendas del Valle del Cauca.

Por: William Ospina
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Parecían tierras intocadas por la historia, pero sus pobladores antiguos, pantágoras, onimes, marquetones, gualíes, ebéjicos, noriscos, carrapas y picaras, exquisitos ceramistas quimbayas y refinados orfebres calimas, habían sido arrasados tres siglos atrás por la Conquista, por las espadas de Robledo y las herraduras de César, las lanzas de Jiménez de Quesada, las jaurías de Galarza y los incendios de Núñez Pedrozo.

Una densa vegetación de guaduales y guarumos, guarandás y guayacanes, guamos y guásimos, carboneros y palmas de cera amanecía en el bullicio de todas las aves del mundo; jaguares y serpientes, osos y venados silvestres, armadillos, guatinajos, zaínos y zorros, vivían bajo los millares de monos que saltaban entre los árboles. Pero esas selvas vírgenes guardaban la memoria de su pasado: incontables obras de arte y de religión, cementerios de indios revestidos de oro.

Parecían también selvas sin dueño, pero desde la Conquista la tierra de todos se había vuelto tierra de unos cuantos. Tras la Independencia los latifundios pasaron íntegros de manos españolas a manos de generales criollos o empresas extranjeras, y uno de los mayores estaba precisamente en aquella región de la cordillera central: eran las 200.000 hectáreas de la Concesión Aranzazu. Según las escrituras, en 1763 el rey de España se las había concedido a José María de Aranzazu; un siglo después sus herederos criollos y sus aliados ejercían allí un dominio implacable.

Explotaban minas de oro y mercurio, y defendían a sangre y fuego las fronteras de aquel país privado, sus selvas llenas de tesoros. Pero a mediados del siglo XIX éramos ya más de dos millones y medio de habitantes; las regiones pobladas estaban saturadas de gente, y comenzó la forzosa expansión de caucanos, santandereanos y antioqueños hacia las tierras vírgenes.

Si ya el latifundio de Felipe Villegas se había convertido en los municipios de Abejorral y Sonsón, ¿no era justo que las selvas de los Aranzazu se convirtieran también en pueblos y ciudades, en parcelas de miles de colonos y no en el feudo de una sola familia? Allí comenzó otra de las guerras colombianas que apenas se han contado: la de la Concesión Aranzazu contra los colonos que venían descubriendo de árboles y venados las tierras cultivables.

No creían que las montañas del centro del país fueran excelentes para la agricultura: venían buscando el oro que olvidaron los conquistadores. Lo mismo las minas inexploradas que el oro de las tumbas indígenas. Rosarios y escapularios, hisopos con agua bendita y cruces de mayo rezadas por obispos los protegerían de los ensalmos y maldiciones que sellaban las tumbas. Tomaban los poporos y los pectorales, arrojaban huesos y cántaros, y encima de las guacas abiertas alzaban chozas y enramadas.

Uno de los pioneros de la colonización había sido Fermín López Buitrago, quien recorrió temprano aquellas tierras fundando pueblos de un día y trazando caminos que después nadie pudo borrar. Fundó a Salamina, llegó a lo que sería Manizales, pero de todas partes lo expulsaban los dueños de todo, hasta que finalmente en Santa Rosa pudo fundar otro pueblo duradero. Siguiendo su rastro creció con las décadas la presión de los colonos: algunos sólo traían hambre, otros recuas de mulas y de bueyes. Siempre tropezaban con los esbirros de Aranzazu y de los socios González y Salazar, que esgrimían sus títulos, quemaban las chozas y los caseríos, y asesinaban a los colonos.

Colonos indignados mataron en el puente de Neira a uno de los hombres más ricos del país: Elías González, socio de la gran Empresa, dueño de tabacales en Mariquita y de salinas en Neira; un poderoso señor feudal que estaba construyendo por razones privadas uno de los caminos más difíciles del país: el que uniría por los abismos del Ruiz sus minas de sal en Salamina con sus haciendas de tabaco en el valle del Magdalena.

Para apagar la guerra el gobierno dividió por fin la Concesión. Dejó a sus dueños 90.000 hectáreas y repartió 110.000 entre los colonos. Así nacieron Marulanda, Filadelfia, Aranzazu, Neira y Manizales.

Vinieron más colonos, y acompañando aquel avance venían los mineros ingleses. Estaban aquí desde las guerras de Independencia; a cambio de sus empréstitos recibieron licencias para explotar las minas. Sabían que los españoles sólo habían extraído el oro que puede obtenerse con brazos y picas, pero ellos traían técnicas nuevas y poderosas porque Inglaterra estaba siendo transformada por la Revolución Industrial. Fue tal su influencia, que las nuevas fincas y pueblos ya obedecían al estilo de la arquitectura de las colonias inglesas de la India y del Caribe: no eran casas de piedra con patios cerrados y geranios en las rejas sino casas de tabla parada con grandes aleros y corredores de barandas pintadas de colores.

Habíamos vivido por siglos del oro, de la quina, del añil y el tabaco. Pronto se descubrió que aquel suelo recién colonizado era óptimo para el cultivo del café, una planta abisinia que había llegado a Santander de las Antillas, y que ya se cultivaba en La Mesa, en las vertientes de la Cordillera Oriental que miran al Tolima.

Y Colombia pasó de la economía de las grandes haciendas a la de los minifundios cafeteros. No era un cultivo apenas lo que nacía: era una época de nuestra historia.

 

*William Ospina

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luciernaga_amarilla

Mar, 01/22/2013 - 08:58
Es grandiosa su columna, creo que es su fuerte literario la investigación histórica y sus crónicas, seriá interesante ahora con la celebración de los 150 años de la fundación de Pereira, contarle a los colombianos cómo se repartieron las tierras, los interéses políticos de los partidos sobre esta región hasta llegar al escandalo del Bolivar desnudo.
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Ar mareo

Dom, 01/20/2013 - 20:51
Esa ultima frase le sobra (o no la debe explicar mejor), pues yo entiendo q la economia del minifundio es asunto bastante reciente (menos de 50 anhos), en los 80s eran 350 mil familias, hoy van en 550 mil
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ikaros50

Dom, 01/20/2013 - 18:46
Good,good,good WO
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titalivia

Dom, 01/20/2013 - 17:47
Que pena opinar en tu columna sobre otra columna que no soporta el debate, la del étor! Qué ya salió con lo bueno del dopaje. Esta es una sociedad de mentiras y es mejor que se dope como sugiere Héctor Abad facho lince, para que vivir o competir sobrio con semejantes analistas genios de la situación. Y ese señor es el jefe de redaxion sin acción de este periódico? Su padre se está revolcando en la tumba. Magna solución al problema de drogas, narcotráfico, bandas, micro bandas que tenemos y ahora también dopadeportistas.
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Boyancio

Dom, 01/20/2013 - 17:38
En cambio, muchos pueblos del Caribe de hoy, fueron formados por desplazados que huían de los encomenderos del despotismo místico, de la falta de respeto al color del cuero, y todo, por no tener ninguna clase de leyes que hicieran el reparto de los recursos cosa agradable, incluyendo la pésima educación, ¡qué se puede esperar, si la Iglesia era la encargada!
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Libélula lila

Dom, 01/20/2013 - 17:37
Ahora estoy sentado en el sof'á viendo caer copitos de nieve. Mi novia se quedó dormida oyendo el murmullo de mis recuerdos. Le estuve hablando, desde que terminé de leer este artículo, de esa carreterita estrecha que va serpenteando de Manizales, pasando por Neira, a Aranzazu, el pueblo de mis abuelos. ''Aliviaditos'', nos decía mi abuelita cuando llegábamos, pálidos, mareados por tantas curvas, a Aranzazu. Mas su mera presencia, y el olor a Menticol que la envolvía, nos recomponía enseguida. Una vez nos volvían los colores, mi hermano y yo salíamos corriendo rumbo a la plaza del pueblo a saludar al abuelo. Y allí estaba él, fumando sus cigarillos Piel Roja, hablando del campo con otros viejos. {...} (Un saludo espacial y especial para ti, Wílliam. Y gracias por tus palabras balsámicas.)
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Gaturria

Dom, 01/20/2013 - 14:47
Magnífica lección de historia de mi natal Eje cafetero.
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consensopúblico

Dom, 01/20/2013 - 10:27
Este paisaje de selva fragua el emborronamiento del choque entre nativos y colonos, luego la mezcla en el catre, poblamientos cuya motivación es varia, pero impera -con la supervivencia- la acumulación y la ganancia, la apropiación y la estirpe, la pretensión grecocaldense, el monocultivo y la vía hacia afuera, exportadora. El común postergado aun en las urgencias de la guerra de independencia. Empréstitos, guerras civiles, el eje cafetero da ombligo económico al país centralizado apenas, ya con las regiones perfiladas asimétricas , con desigual influjo. Consensuar la Nación en este dibujo literario que traza el ayer de la paz en el hoy candente del narcocultivo asomado al espejo cafetero...
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ccdc

Dom, 01/20/2013 - 10:05
Bonito pero no menos poderoso. Son parte de las pruebas de que en Colombia llevamos algo más de doscientos años en guerra contra unas cuantas familias que detentan el poder. El problema actual es que los seguimos eligiendo. El próximo presidente, será un Santos, o un Lleras?. O lo que es peor, será otro arriero venido a capataz?
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leftright

Dom, 01/20/2013 - 10:01
excelente articulo hoy los dos presidentes de la FEDERACION DE CAFETROS el munieco mentiroso,tramposo y traidos de juanmamerto santos ,y su bibliotecario del agro restrepo,acabaron con todo eso.en 2 anios lo que se demoro siglos en formar nuestros ancestros.
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JDNA

Dom, 01/20/2013 - 17:08
????????!!!!!!!!!!!!
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Johann Kaspar Schmidt

Dom, 01/20/2013 - 09:46
Qué escrito tan delicioso. Y qué época pasada la que nos espera en la próxima columna, ¡tiempos aquellos que no volverán!
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leinadsajor

Dom, 01/20/2013 - 09:22
Una columna que todavía estoy masticando, pero cuyo sabor se siente exquisito. (Como ha dicho que lee a sus foristas, recuerdo una columna escrita en octubre, llamada la tercera piedra desde el sol, quisiera recomendarle esta charla: http://www.youtube.com/watch?v=hhV1fJvwyhE)
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carmen arevalo

Dom, 01/20/2013 - 09:07
A propòsito de lo avasallante del capital, no se pierdan de ver uan entrevista que Canal Capital en Hagamos Memoria le hizò a Gloria Cuartas , es desgarrador ver como una aplanadora paso por el Uraba y se llevò por delante cuanto encontrò.La entrevista fue subida a internet en 18 de enero.
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Patecaucho Cibernético

Dom, 01/20/2013 - 13:49
Gloria Cuartas, a la que alias "Karina" acusó de ser complice de Lafar en el Urabá, la misma que, como muestra un video en Youtube, pide libertad para "Simón Criminal"...A propósito...¿cuál es la diferencia entre alias "Macaco" y alias "Simón Criminal"?...El Profesor Gaviria diría que es que "Simón Criminal" secuestraba,, torturaba, extorsionaba, traficaba, aterrorizaba, violaba y asesinaba...Era para que otros vivieran mejor...PUFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF.
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carmen arevalo

Dom, 01/20/2013 - 09:08
Es muy, muy impactante veanla.Toda Colombia debe ver esa entrevista.
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carmen arevalo

Dom, 01/20/2013 - 08:57
Asì es, con el minifundio cafetero, no solo naciò un cultivo, el èxito del minifundio cafetero en la producciòn y exportaciòn de cafè sentò las bases para que Colombia ingresara de lleno en el modo de producciòn capitalista, el minifundio cafetero puso en primer plano a un personaje que antes era exòtico: un nòmada , un hombre sin vìnculos con una gran hacienda que sòlo poseìa la fuerza de sus brazos y por cuya fuerza un patròn se disponìa a poner un precio.
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carmen arevalo

Dom, 01/20/2013 - 16:31
MARPET, igualmente para ti un abrazo.
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MARPET

Dom, 01/20/2013 - 10:50
Carmen, que buen comentario,simple,corto y acertado y sin palabras soeces, que diferencia, con el opinador medio. Me da la impresion que Ud. estudio en la Nacional. Un abrazo. Marpet.
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William Renneberg

Dom, 01/20/2013 - 08:18
Nocturno Esta noche ha vuelto la lluvia sobre los cafetales Sobre las hojas de platano sobre las ramas de los cambulos ha vuelto a llover esta noche un agua persistente y vastisima que crece las acequias y comienza a henchir los rios que gimen con su nocturna carga de lodos vegetales La lluvia sobre el zinc de los tejados canta su presencia y me aleja del sueño hasta dejarme en un crecer de las aguas sin sosiego en la noche fresquisima que chorrea por entre las bovedas de los cafetos y escurre por el enfermo tronco de los balsos gigantes Ahora de repente en mitad de la noche ha regresado la lluvia sobre los cafetales y entre el vocerio vegetal de las aguas me llega la intacta meteria de otros dias salvada del ajeno trabajo de los años Alvaro Mutis
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anaviky

Dom, 01/20/2013 - 07:46
Época en la historia de Tierra adentro, cuyos intereses se impondrían casi un siglo después a los intereses del Caribe blanco/azul. Pero habrá que esperar la clase del domingo próximo para ver si es lícito hablar del muelle de Pto.Colombia y la carretera hasta Galonsintapa. ¿Si o no donboyancio II?
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Boyancio

Dom, 01/20/2013 - 17:49
Anaviky, sumercé, todo honor y toda gloria, para los que apunta de pala y pico, una mañana de enero del año 1947, después de un tinto cerrero, iniciarían la trocha, que entonces la llamaron: " Condenación" y así, Galonsintapa pudo ver por primera vez una " chiva" y ya se podia sacar el tabaco que se vendía en el Carmen de Bolivar. Años después, llegarían los paisas con sus motosierras criminales para hacerse a las mejores tierras. Cuando los cachacales le dieron más importancia al Río Magdalena, a propósito, tenían prohibido las carreteras, pues el miedo a la reconquista española los tenía en churria sostenida hasta casi terminado el XIX siglo...¿cómo te parece?
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doloresthomas

Dom, 01/20/2013 - 06:36
¡Qué dicha leer algo así en un periódico! Frente a los opinadores simples (pienso en Zuleta Lleras y Bejarano, por ejemplo, que únicamente traen alcoholes potentes a la fiesta; pociones de mal sabor que embriagan, alebrestan y embrutecen), Ospina proporciona una mezcla exquisita de sensiblidad y sensatez. Desde el origen de una arquitecura aparentemente atípica, hasta la posible reflexión vinculada al presente debate sobre la propiedad de la tierra rural, columnas como esta entienden el fin de un espacio como este. Antes que expresar las propias como si fueran la última palabra, el buen columinsta permite que sus lectores formen sus propias opiniones sobre la base que él proporciona.
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MayuPankara

Dom, 01/20/2013 - 05:54
Hola, bueno, pues está interesante, pero con altibajos, cosas fuera de lugar como el momento en que menciona la Revolución Industrial. No está mal, pero dejen de idolatrarlo, tampoco es que digamos... Y que bien que no lo echaron, yo pensé que le habían quitado la columnapor haber dicho las verdades que dijo el otro día y que el Colombia es pecado decir. Saludos!
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