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William Ospina 24 Nov 2012 - 11:00 pm

Los ciervos de la Luna

William Ospina

¿Les pregunta el juez a los contrayentes qué tipo de relaciones piensan tener cuando estén en la intimidad? ¿Se demoran los padres, a la hora de conceder la mano de sus hijos, en preguntas sobre la mecánica de los contactos físicos que se darán entre los enamorados?

Por: William Ospina
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¡Qué extraño es oír a un anciano legislador dejando volar su imaginación en plena sesión del Congreso, para calificar o descalificar lo que él imagina que serán los contactos entre las personas que quieren unir sus vidas a través de un contrato legal!

En primer lugar porque sabemos que un matrimonio es mucho más que un contrato sexual: es una alianza de dos personas, para los innumerables hechos de la vida común, que quiere verse amparada por garantías legales, y estos supuestos defensores de la moral pública paradójicamente tienden a reducir esos enlaces a cierto tipo de roce genital. Para ellos, si dos personas son homosexuales no pueden tener idealismo, ni veneración, ni solidaridad, ni ternura, ni negocios comunes, todo se agota en la fisiología y la gimnasia.

Esas cosas que describe con cierta delectación morosa el senador pueden ocurrir en cualquier tipo de parejas, y son incontables los tipos de parejas posibles, pero el virtuoso legislador quiere hacernos pensar que el Estado tiene derecho a levantar el velo que oculta la vida privada de los ciudadanos, y se alarga en laboriosas conjeturas sobre sus actos íntimos. Allí está al desnudo una de nuestras más mortales costumbres: permitir que el Estado se confunda con la Iglesia y no tenga respeto por las decisiones privadas de los ciudadanos; pretender oírlos en confesión cada vez que imagina que están abandonando la ortodoxia.

En eso algunas iglesias son extrañamente impúdicas. Allí donde ni siquiera los amigos tienen derecho a intervenir, ellas se complacen en tomar decisiones en nombre, no de sus fieles, sino de toda la sociedad. Se demoran imaginando minuciosamente situaciones que les indignan; no les preocupa concebir hechos, de pensamiento, palabra y obra, mientras puedan atribuírselos a otros y censurarlos; pretenden que el Estado sepa mejor que los ciudadanos qué hacer con su propio cuerpo; quieren decidir siempre por los demás, y procuran mantener a los otros, especialmente a las mujeres, en condiciones de minoría de edad, resolviendo por ellas si conciben o no y cuándo, si pueden disponer o no de sus cuerpos, si tienen derecho a proteger su bienestar y el de sus hijos como mejor les convenga, o si tienen que someterse al mandato de unas instituciones, casi siempre encarnadas en este tipo de señores llenos de viva imaginación y activos prejuicios, que hacen de su modo de vida un imperativo para todos los demás.

No creo que deban ser castigadas las opiniones, así sean tan ineptas y toscas como las que ha expresado el personaje; pero los ciudadanos tenemos que diferenciar entre los prejuicios ofensivos de un individuo y la autoridad de quien tiene la vocería de unos electores. Para hablar en nombre de la comunidad, hay que sujetar las palabras al espíritu de las leyes que rigen para todos.

Los viejos inquisidores siguen agazapados en las grietas de la ignorancia y de la indolencia civil para saltar de nuevo sobre los ciudadanos a imponerles sus cepos. Son los que le ofrecieron la cicuta a Sócrates, acusado de corromper a los jóvenes de Atenas sólo porque les enseñaba a pensar por sí mismos. Están en todas partes: vigilando si Leonardo da Vinci se acuesta con su discípulo Salaí, si Safo se besa con sus amigas, si el emperador Adriano consiente demasiado a su favorito, si a Miguel Ángel lo inspiran demasiado los cuerpos masculinos, si es peligroso que Shakespeare le dedique todos sus sonetos de amor a un muchacho, si William Beckford, si Barba Jacob, si Reinaldo Arenas; si la amistad entre Mary Wollstonecraft y Fanny Blood es algo más que una amistad, si Caroline Lamb sólo se disfraza de hombre para seducir a Byron en los salones de Londres, si las relaciones de Byron con su joven médico Polidori son puramente profesionales, si son tolerables los amores de Madame de Staël con sus amigas, si hay que enviar a Oscar Wilde a dos años de trabajos forzados y destruir su vida, para castigar el que se haya enamorado del joven lord Alfred Douglas.

Demasiado tiempo llevan esos viejos inquisidores metidos bajo las sábanas ajenas decidiendo si las personas pueden o no compartir sus cuerpos y sus almas con los demás. Y hasta los políticos deberían saber ya que, aunque el amor entre seres del mismo sexo es una de las más antiguas y respetables costumbres de la humanidad, en estos tiempos de desborde demográfico, cuando la reproducción no es el primer deber de la especie, es posible en casi todo el mundo enamorarse de una persona individual, sin preocuparse demasiado por el género.

Respecto a la supuesta virtud de los virtuosos, que inventan tantas cruzadas contra todo lo que es distinto, recuerdo una fábula que escribí hace ya muchos años, y a la que ahora podemos llamar Los ciervos de la Luna: “Sobre la Luna hay muchos ciervos, pero sólo uno es rojo. Los ciervos blancos querrían destruirlo, porque temen que esa mancha sangrienta en la noche despierte a los demonios. Pero los demonios sólo fingen dormir”.

 

*William Ospina

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Adolfo Arrieta

Lun, 11/26/2012 - 09:52
Nos resultó marica William.
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mariana1449

Lun, 11/26/2012 - 07:33
Es inaudito que todo un expresinte del senado deman a la nacion porque lo secuestro el ELN... A no ser que el estado sea eleno...Horror de constitución tenemos en el pais.. Abajo el congreso y sus parasitos personaje...y lo mas doloroso mis impuestos los invierto en injusticia social
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mariana1449

Lun, 11/26/2012 - 07:31
Genial columna. La verdad en el senado y camara solo hay una serie de personajes que calientan silleteria y no construyen pais. Por eso es que insisto en la necesidad de formar sociedad politica y critica y a eso siempre le tendran miedo nuestros cretinos congresistas pues se acostumbraron a comprar votos con tamales... Hay que hacer un movimiento colombiano para elegir gente preparada, estudiosa que mire mas alla de sus narices. A estos bellos durmientes hay que retirarlos ya!
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jakemate

Dom, 11/25/2012 - 19:44
Es muy posible que el personaje de marras, cacique y señorón de las élites cartageneras, adolezca de lo que en la teoría freudiana se llama mecanismo de represión y que consiste en ocultar, aborrecer y atacar de manera consciente los irrefrenables impulsos de su subconsciente, precisamente para que tales tendencias no afloren y los pongan en evidencia de gustar y amar aquello que con tanta saña atacan. ¿No han visto que se tiñe el pelo, para aparentar una sospechosa juventud?
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eradelhielo

Dom, 11/25/2012 - 19:37
En lo que no estoy de acuerdo con usted, William Opina, es al decir que Gerlein tiene derecho a decir lo que dijo: entonces si tieen derecho a deci eso, para qué la ley anti descriminación?
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eradelhielo

Dom, 11/25/2012 - 19:39
Alguien dirá que es libertad de expresión, pero qué le importa a Gerlein como llevan a cabo su sexualidad los homosexuales? eso es DESCRIMINACIÓN.
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Ocossa

Dom, 11/25/2012 - 18:28
Zzzzzzzzzzzzzzzz....
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eradelhielo

Dom, 11/25/2012 - 17:15
Excelente columna. Totalmente de acuerdo con usted.
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milloncito

Dom, 11/25/2012 - 14:14
Lo que inspira el señor Gerlein, mas que desprecio, es compasión por ser otra víctima de la educación impartida por la Iglesia Católica que durante siglos ha obligado a sus fieles a ver con repugnancia lo relacionado con el sexo y a responder con odio y violencia a quienes piensen diferente. Esa talanquera de la repugnancia es lo que evita que estas personas sucumban a las tentaciones que los atormentan.
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iceve

Dom, 11/25/2012 - 13:41
Volamos o no, nos arrastramos o no, asumimos nuestra condición humana o no, comprendemos el significado de la palabra civilización o no, tolerantes o no y críticos o no y respetuosos o no, pero ante todo somos seres inteligentes y civilizados o no....????. Hay quienes asumen con orgullo su condicción de indigencia intelectual y ética como el senador Gerleyn y en este foro ni hablar.
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MayuPankara

Dom, 11/25/2012 - 13:25
Me tomé el trabajo de leer la columna para confirmar lo que ya sabía: el autor es un intelectualoide tramabobos y sus columnas están llenas de clisés como "la cicuta de Sócrates" o cosas de ese estilo. El recurso a citarse, por favor... Y que tal la cita, una ridiculez...
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andres2321

Dom, 11/25/2012 - 13:09
Espectacular columna como siempre. Literariamente bien. Todo sobre esos dinosaurios mentales quedó dicho.
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pensador

Dom, 11/25/2012 - 10:56
el oscurantismo medieval, en cabeza de monseñor ordoñez quien ve en la mujer el demonio hecho carnes, estos godos que de dia chillan pidiendo mas moral y en la tarde administran los moteles quitados a la mafia.
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bienpensada

Dom, 11/25/2012 - 11:22
Así es. Recuerdo hace años en una ciudad de Colombia que unos policías hacían redadas de noche a travestis, los violaban y después les pegaban dizque por "maricas" Freud lo explicó muy bien (y es lo que dice el último párrafo del artículo) " Persiguen su propio fantasma" " el problema no está afuera, el problema está en la cabeza de los perseguidores.
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sincorruptos

Dom, 11/25/2012 - 09:31
Asi ha sido la godarria desde que nacio. Menos mal esta en decadencia mundial. Viva Chavez.
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bienpensada

Dom, 11/25/2012 - 08:42
Jamás había oido a alguién regodearse tan estruendosamente, tan morbosamente, tan vulgarmente sobre el sexo y los excrementos...este señor Gerleín ¿de que tendrá hecha la cabeza? o el sexo? que asco! qué peligro! Me recuerdan esos papas que de día quemaban infieles y de noche armaban bacanales con los niños del pueblo...
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bcorreac

Dom, 11/25/2012 - 08:05
amen, william
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RLAG

Dom, 11/25/2012 - 07:55
Excelente señor Ospina. Gracias. De acuerdo Guardagujas, que sirirí ese.
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hernando rosado

Dom, 11/25/2012 - 07:03
La diferencia entre TORQUEMADA y este VARON electoral , es que el primero murio pobre y apartado , en cambio el hampon Gerlein , no sabe donde poner tanto billete , ganado EXCREMENTALMENTE...............
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Jorge Enrique Angel Delgado

Dom, 11/25/2012 - 06:09
Lindo tu artículo, pero estos personajes con su fundamentalismo no entienden ni aman la poesia. Es así, simplemente, pero además, como este personaje ha crecido en el mundo q sustenta el "realismo mágico", con su cara "blanca" piensa ser el único representante de la humanidad y como de rasismo se trata, seguro piensa q es algo así como "europeo" por consiguiente entendería lo q dice, cuando es al contrario: ni europeo ni entiende mucho lo q dice pues su idioma es tan medieval e inquisistorial..., una reliquía tampoco es pues no vale la pena de ser presentado en algún museo, realmente! Vivimos en un mundo en el q la educación es bien importante, pero no de cualquier manera pues quienes medianamente aprender a leer, pero solo mantras y repetirlas incesamente, estan locos pues no es otra cosa
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MayuPankara

Dom, 11/25/2012 - 05:19
Estos son los super-literatos colombianos? Este y Facio-Lince? Que risa. Payasos.
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MayuPankara

Dom, 11/25/2012 - 13:17
Yo también me leí Confederancy of Dunces, muy bueno, me reí mucho. Eso tiene autenticidad y originalidad. Estos son tramabobos, escritores comunes, tono afectado, pseudo-filosofos, por lo menos en sus columnas...
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lapatri

Dom, 11/25/2012 - 08:03
¿Y su obra? Ponga un enlace o regálenos los títulos de sus publicaciones. Muy impresionante debe ser si el Maestro Ospina le parece un payaso. Yo me enorgullezco de haber leído casi toda la obra de él y le cuento que -como a pocos escritores vivos- le caben los apelativos de novelista, ensayista, poeta, filósofo y pedagogo. Ah, ¿quién es Facio-Lince? Si está refiriéndose a Héctor, su apellido es Abad. Mejor dicho: "¡Leiga pa' que se instruiga!"
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lapatri

Dom, 11/25/2012 - 08:03
¿Y su obra? Ponga un enlace o regálenos los títulos de sus publicaciones. Muy impresionante debe ser si el Maestro Ospina le parece un payaso. Yo me enorgullezco de haber leído casi toda la obra de él y le cuento que -como a pocos escritores vivos- le caben los apelativos de novelista, ensayista, poeta, filósofo y pedagogo. Ah, ¿quién es Facio-Lince? Si está refiriéndose a Héctor, su apellido es Abad. Mejor dicho: "¡Leiga pa' que se instruiga!"
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Boyancio

Dom, 11/25/2012 - 04:34
Esa es,sumercé, la airada exclamación de un padre de la republiqueta sobre cuestiones de moral en cama, y no dice nada de los curas que se llevan a los niños al campanario, a tronarles su inocente punto de salida, y todo, para que sean de la Legión de María..
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Sebastián Felipe

Dom, 11/25/2012 - 03:12
(1) No solo "el juez a los contrayentes" "les pregunta", sino también el cura y el notario; es más, históricamente quien primero preguntó fue el cura, y el notario fue el último. (2) Es anacrónico en "los padres, a la hora de conceder la mano de sus hijos": ¿en qué época vive? Y marros más (no paso de poco más del primer renglón, de sesenta y tres).
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Guardagujas

Dom, 11/25/2012 - 06:05
¡Pero qué personajillo insufrible, pardiez!
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