Por: Antonio Casale

Los extranjeros

Reinaldo Rueda, Jorge Luis Pinto y Luis Fernando Suárez son seleccionadores nacionales de Ecuador, Costa Rica y Honduras, respectivamente. Son colombianos, pero ejercen como extranjeros y les va bien como a Pékerman en Colombia.

Reinaldo Rueda ha logrado cambiar el escepticismo por optimismo en Ecuador. Su equipo marcha segundo en la eliminatoria suramericana. Después de haber clasificado con Honduras a Sudáfrica 2010, Rueda parece encaminado a repetir mundial liderando a los vecinos.

Por su parte, Pinto y Suárez acaban de clasificar a Costa Rica y Honduras al hexagonal final de la Concacaf y ambos tienen serias posibilidades de clasificar a Brasil.

Lo anterior no deja dudas. En Colombia contamos con muy buenos entrenadores, estudiosos y ganadores. Pero no por ello podemos caer en el discurso nacionalista de que haber traído a un técnico extranjero para la selección es un insulto para los profesionales de estas tierras.

No podemos olvidar que uno a uno fueron cayendo los mejores entrenadores nacionales que estuvieron al frente de la misma base de jugadores. Mas allá de escándalos, todos perdieron su puesto porque en lo futbolístico nunca supieron maximizar a esta generación de estrellas. Ninguno fue valiente. Todos quisieron imponer su modelo temeroso, ninguno pensó en lograr que los jugadores actuaran de la misma manera que en sus clubes de Europa. Tenían miedo de perder el puesto y el miedo los sepultó.

En cambio, un DT extranjero, en donde sea, no tiene nada que perder, por eso, al llegar sin vicios ni prejuicios sobre el entorno, arriesga naturalmente. Al igual que en esos países, a donde llegaron tres entrenadores extranjeros, colombianos, a nuestra nación le ha venido bien la llegada de Pékerman, quien convenció a los jugadores y a la afición de que talento sobra y faltaba convicción. Don José no tiene por qué tenerle miedo a nada.

Los entrenadores colombianos son buenos, sí, pero por ahora se demuestra que no estábamos locos quienes desde hace diez años pedíamos a gritos uno extranjero, de postín; globalizado, como nuestros mejores jugadores, habitantes del mundo, más que de la parroquia. Ya era hora de pensar en grande, como lo hicieron hace rato países más pequeños como Costa Rica, Honduras y Ecuador. Reinaldo, Pinto y Suárez tampoco arriesgan su palmarés, pero lo pueden engrosar. Allá dirigen sin miedo.

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