Por: Rafael Orduz

Los infalibles

Públicamente aquí nadie se equivoca y, por lo tanto, nadie se disculpa ni admite errores. Ello ocurre en el terreno de mayor impacto cuando se oculta la verdad: el de los recursos públicos.

Lamentable, por ejemplo, que un tipo inteligente como Nieto Loaiza arme semejante esperpento de defensa en tiempo récord, además se jacte, y más lamentable aún que ni la agencia competente ni la Cancillería admitan nada, como si quien contrata la defensa ante la Corte no hubiera podido contribuir a delinear la estrategia de la misma. La táctica del peloteo sólo refleja la ausencia de gestión de la defensa.

Hace 20 años, en un debate realizado en El Tiempo durante la campaña por la Alcaldía de Bogotá, se les preguntó a los candidatos, Peñalosa y Mockus, si alguna vez habían sobornado a alguien; por ejemplo, a un agente de tránsito. Es posible que el primero jamás lo hubiera hecho; lo cierto fue que Mockus respondió que sí, que alguna vez en Melgar, apremiado por la urgencia, lo había hecho. Sorpresa: se disparó en las encuestas.

En tónica similar, hace tres años, Antanas reconoció de entrada que padecía de una enfermedad. La respuesta de muchos fue de gratitud y explica, en parte, su repunte temporal en las encuestas para la Presidencia.

Además de la configuración de “tormenta perfecta”, como dice Semana, hay un lío en el que el Gobierno se está metiendo: el de la negación, creer que se trata de un problema simple de comunicación, de poner al presidente a simular un carisma que no tiene (lo que no es grave, como se recuerda con los casos de Lleras Restrepo y otros).

El tema está cantado. El año pasado, casi se registra superávit fiscal por una simple razón: los bajos niveles de ejecución de los programas de gobierno.

La “confianza inversionista”, concentrada en hidrocarburos, representa más y más dólares que revalúan el peso, con paro de los cafeteros y la postración de sectores industriales como secuela.

El ritmo de restitución de tierras da para pensar que el proceso demoraría siglos: de un total de 2,2 millones de hectáreas reclamadas, los 11 fallos proferidos a la fecha involucran 447 hectáreas.

Identificar, reconocer los errores de gestión y enmendar. Tal debería ser la línea.

A propósito de credos y prácticas: El País de España publicó hace pocos días un reportaje sobre Iñaki Azcuna, de 70 años, burgomaestre de Bilbao, que fue declarado el mejor alcalde del mundo por la Federación Mundial de Municipios. Católico practicante, heterosexual. A propósito de creencias y gobierno, dos citas de Azcuna: “Ante la Virgen de Begoña soy el más católico. En el Ayuntamiento soy el más laico”. Fue la respuesta a un cura que criticó por qué apoyaba el matrimonio entre homosexuales. “Creo en la trascendencia de la persona, pero creo también en una trascendencia laica. A veces actuamos como lobos. Los corruptos, los mangantes y los tiburones que nos han llevado a esta situación son todos lobos; les ha importado un pepino la naturaleza humana y la sociedad y han ido a lo suyo, a tiburonear” (El País, 23.2.13).

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