Por: Ignacio Mantilla

Los primeros años de la Universidad Nacional de Colombia

Como lo he expresado en otros artículos, la Universidad Nacional está celebrando este año su cumpleaños 150. Y esta es una oportunidad  para continuar recordando algunos hechos importantes de los orígenes de nuestra sesquicentenaria institución.

Después de varias guerras civiles y muchas tensiones políticas, a mediados del siglo XIX nuestro país logró ponerse de acuerdo en una constitución de corte liberal, laico y federal pactada en Rionegro, Antioquia, el 8 de mayo de 1863. Esta constitución, tal vez muy avanzada para su época, abolió la pena de muerte en nuestro territorio, decretó la libertad absoluta de prensa, la libertad de palabra y pensamiento, adoptó el derecho de gentes y, muy importante, consagró la libertad de enseñanza bajo criterios científicos y modernos.

La Constitución de 1863 le dio el nombre de Estados Unidos de Colombia a nuestro país y desarrolló fuertemente los ideales liberales de los radicales de la época. Dicen que el muy conocido intelectual y escritor francés Victor Hugo calificó la Constitución de Rionegro como una “constitución para ángeles”, por su liberalismo extremo y confianza férrea en los hombres y las organizaciones. Tal vez, y precisamente por esto, esa constitución solo tuvo vigencia por 23 años, hasta que fue reemplazada por la Constitución de 1886. 

Bajo el marco conceptual de esta avanzada Constitución de 1863, políticos e intelectuales formularon en 1864 un proyecto de ley que pretendía organizar en nuestro país una universidad central que, con los preceptos de la libertad de enseñanza, se encargara de dar instrucción moderna a los jóvenes provenientes de los nueve estados que conformaban la Unión. Con esto se pretendía fomentar la unidad nacional basada en la preparación de profesionales e intelectuales al más alto nivel.

Es así como José María Samper, hace más de 150 años, animado decididamente por el diputado Manuel Plata Azuero, redactó el proyecto que terminaría convirtiéndose en la Ley 66 de 1867 por la cual se fundó la Universidad Nacional de los Estados Unidos de Colombia. El presidente de entonces, Santos Acosta, confirmó con su firma la decisión del Congreso, de proporcionarle a los ciudadanos de nuestro país una universidad nacional y pública. Aunque la fecha de fundación de la Universidad Nacional es el 22 de septiembre de 1867, momento en el cual se firma la ley en el Congreso, el inicio de las labores de la Universidad debió esperar hasta los primeros días de 1868.

El Gobierno de Santos Acosta, como un reconocimiento y homenaje a Ezequiel Rojas, fundador intelectual del Partido Liberal, lo nombró como primer rector de la institución. Sin embargo Ezequiel Rojas no aceptó tal honor debido a su pobre estado de salud. Por esta razón, el Gobierno le pidió a Manuel Ancízar Basterra, político, académico, escritor y periodista que asumiera la responsabilidad de este importante cargo para la nación. Ancízar, quien se había desempeñado como primer secretario de la Comisión Corográfica y había fundado un influyente periódico en la capital, llamado El Neogranadino, aceptó la responsabilidad, confiando en el absoluto respaldo del Gobierno a su gestión.

La Ley del 22 de septiembre de 1867 organiza a la Universidad Nacional con seis escuelas regentadas cada una por su propio rector (lo que hoy llamaríamos decano). Estas primeras escuelas, las más antiguas de nuestra Universidad son: la Escuela de Ciencias Naturales, la Escuela de Medicina, la Escuela de Ingeniería, la Escuela de Jurisprudencia, la Escuela de Literatura y Filosofía y la Escuela de Artes y Oficios. La Universidad inició labores en 1868 con la apertura de algunas de estas escuelas; lamentablemente solo hasta 1874 y después de muchas presiones por parte de las directivas de la Universidad, el Gobierno autorizó y entregó los recursos para abrir la Escuela de Artes y Oficios.

Además de las mencionadas escuelas, la ley entregó a la Universidad para su administración y uso la Biblioteca Nacional, el Museo Nacional, el Observatorio Astronómico Nacional y el Hospital San Juan de Dios.

En los primeros años de actividad de la Universidad, bajo la batuta del rector Manuel Ancízar, se logró conformar una organización administrativa adecuada en donde las escuelas funcionaban con libertad de enseñanza y apoyo permanente del nivel central.  

La Universidad recibió en su primer año 335 estudiantes: 36 para la Escuela de Medicina, 35 para la Escuela de Ciencias Naturales, 36 para la Escuela de Ingeniería y los restantes 228 para la Escuela de Literatura y Filosofía, que funcionaba como un preparatorio para continuar estudios profesionales en las otras escuelas.

El rector Ancízar enfrentó dificultades presupuestales, puesto que los recursos prometidos jamás llegaron completos. A pesar de múltiples cartas y solicitudes del rector, solo recibió el primer año $30 092, una fracción del presupuesto anual que se había prometido, insuficiente para cubrir los costos del primer año, hecho que provocó el aplazamiento, por un año, de la apertura de la Escuela de Jurisprudencia.

La Universidad no sólo experimentó la falta de apoyo financiero. También y en diversas oportunidades el poder político del país intentó violar su autonomía académica. Algunos congresistas creían adecuado determinar desde el Congreso los libros de texto con los cuales se debía enseñar a los estudiantes de la Universidad; situación que llevó al rector Ancízar a una controversia con el Congreso, en defensa de la libertad de cátedra. Aunque al final el asunto se solucionó en favor de la Universidad, todo esto, sumado a las dificultades antes mencionadas, provocó que Ancízar presentara su carta de renuncia a la Rectoría el 31 de diciembre de 1870, después de tres años de administración.

Hoy aquellas primeras escuelas se han transformado y fortalecido junto a nuevas facultades, centros, institutos, observatorios y sedes que componen este extraordinario patrimonio de todos los colombianos, referente de calidad académica y de autonomía responsable y faro de la educación superior de nuestra nación. Sin embargo, hoy, como en sus orígenes, la Universidad Nacional de Colombia afronta dificultades similares.

*Rector, Universidad Nacional de Colombia.

@MantillaIgnacio

Buscar columnista