Por: Armando Montenegro

Luces y sombras

En el completo informe del Ministerio de Defensa, Logros de la política integral de seguridad y defensa para la prosperidad-PISDP, de junio 2013, se observan avances significativos en temas cruciales y también algunos retrocesos en materias sensibles para la población.

Lo más destacado es que las estadísticas de homicidios, los indicadores más reveladores de la situación de violencia de un país, señalan que Colombia tuvo 15.038 asesinatos en 2012, la cifra más baja en más de 30 años. Este número equivale a una tasa de 32,3 asesinatos por cada 100.000 habitantes, la menor también en varios lustros (ciertamente menor que la de cualquier año del gobierno del presidente Uribe). Este nivel relativamente bajo se mantuvo en el primer semestre de este año, durante el cual se presentaron 7.352 asesinatos, un cifra ligeramente superior a la del mismo período de 2012.

A pesar de estos avances, la situación de Colombia todavía no es aceptable. Ninguno de los países desarrollados tiene tasas de homicidios superiores a cinco por cada 100.000 habitantes (la peor cifra entre ellos es la de Estados Unidos). Pero incluso entre los países emergentes, la situación de Colombia no es buena. Chile tiene una tasa por debajo de cuatro asesinatos por cada 100.000 habitantes y México, a pesar de las masacres y horrores de sus mafias del narcotráfico, mantiene una cifra bastante inferior a la de Colombia (24 por cada 100.000 habitantes).

En otra área crítica, el número de secuestros en 2012 fue 305, igual al de 2011, el más bajo en por lo menos tres décadas (con excepción de las cifras registradas en 2009 y 2010 que fueron las menores de la historia reciente). También se han venido observando buenos resultados en materia de hurtos a residencias y piratería terrestre: si se consolida la tendencia del primer semestre, en 2013 se lograrán las menores cifras de esos delitos en varias décadas.

En cuanto a hechos relacionados con la seguridad nacional que reflejan las acciones de la guerrilla, seguramente en plan de hacerse fuerte en la mesa de negociación, se observa que los actos de terrorismo crecieron más del 70% entre 2010 y 2012, eso sí, con una mejoría del 12% en el primer semestre de este año. El número de atentados contra la infraestructura alcanzó a 266 en 2012, después de haber llegado a 113 en 2010 y 196 en 2012. Las voladuras de oleoductos fueron 151 en 2012, más de cuatro veces que las de 2010 y casi el doble de las de 2011. En contraste con estos crecimientos, el número de acciones de grupos armados contra la policía y la población civil llegó a 159 en 2012 (161 en 2009) y, además, con una reducción de casi un 30% en los primeros seis meses de 2013.

Entre las áreas de mayor preocupación se encuentra el notable aumento de la extorsión en buena parte del territorio nacional. En 2012 se presentaron 2.330 casos de este delito, la cifra más alta desde 2004 y, dada la tendencia que se observó en el primer semestre, es posible que el resultado de todo 2013 sea todavía más elevado. También se encuentra que el número de hurtos a personas, un buen indicador de la situación de la seguridad urbana, registró un crecimiento del 11% en el primer semestre de este año. Es posible, como en el caso de las extorsiones, que, si continúa la tendencia observada en los primeros meses, en 2013 se superarán las cifras históricas de estos robos.

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