Por: Elisabeth Ungar Bleier

La lucha por la transparencia

Hace 15 años, un pequeño grupo de colombianos asumieron un reto que en ese momento parecía más una quimera que un propósito realista y realizable.

Gracias a su convencimiento de que luchar contra la corrupción desde la sociedad civil no solo es posible sino que es un deber ético y una apuesta política inaplazable, fundaron Transparencia por Colombia, el capítulo colombiano de Transparencia Internacional.

En estos 15 años hemos tenido dificultades y frustraciones, pero el balance es positivo. Hoy es la organización líder de la sociedad civil en la lucha contra la corrupción y por la transparencia en el país; ha diseñado y difundido metodologías y herramientas para identificar y prevenir riesgos y prácticas de corrupción en la institucionalidad estatal de los niveles nacional, departamental y municipal, en el sector privado, partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil; ha desarrollado programas para fortalecer la cultura ética en los funcionarios públicos y en el sector privado; ha promovido y contribuido a cualificar el ejercicio del control social y el cuidado de los recursos públicos por parte de ciudadanos y organizaciones sociales, y ha incidido en la formulación de planes, programas, políticas, leyes y normas anticorrupción y de transparencia en el sector público y en el sector privado, monitoreando su estado de avance.

También ha diseñado herramientas tecnológicas para fortalecer la capacidad de los ciudadanos para pedirle cuentas a los gobernantes y a éstos para que rindan cuentas; ha hecho seguimiento a los compromisos internacionales de Colombia en materia de lucha contra la corrupción. Y ha facilitado la construcción de alianzas con organizaciones sociales y de espacios de diálogo entre actores estatales y no estatales —en los niveles nacional y territorial— promoviendo un clima de confianza y respeto mutuos y el debate público sobre temas relevantes para el país.

El mundo entero, y Colombia no es la excepción, está presenciando el surgimiento de una nueva ciudadanía que está harta con la corrupción y que busca nuevas formas de representación y participación. Nuestro reto es que los ciudadanos se movilicen en contra de la corrupción, exigiendo que las autoridades cumplan con su deber de prevenir, investigar y castigar a los corruptos, rechazando la cultura de la ilegalidad, del atajo y del dinero fácil; reduciendo a cero la tolerancia a la corrupción en la vida pública y en la privada. Y sobre todo, sancionando social y políticamente a quienes pretenden apropiarse indebidamente de los bienes, servicios y recursos públicos.

Pero sin duda, el mayor reto de Transparencia por Colombia en los próximos años tiene que ver con el apoyo que podamos ofrecer a la construcción y consolidación de la paz en nuestro país en el marco del posconflicto. Estamos convencidos de que la transparencia, la integridad, la rendición de cuentas, la participación ciudadana, el control social y la lucha contra la corrupción y contra la impunidad, definen la manera de concebir la política y lo público, facilitan el diálogo democrático, fortalecen las instituciones y son esenciales para alcanzar la paz.

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