Por: Mario Fernando Prado
Sirirí

Luis Fernando Londoño Capurro

Medio millar de personas se congregaron ayer en un acto de vallecaucanidad para tributarle un reconocimiento al presidente de Asocaña, Luis Fernando Londoño Capurro, quien deja las riendas de esta institución para asumir la Embajada de Colombia en la Argentina.

No le tocó fácil a Londoño Capurro al frente del gremio que más genera empleo en el suroccidente colombiano: Le correspondió hacer que se dignificara la labor de los corteros, que hoy en día gozan de excelentes privilegios no solo laborales sino también en beneficio de sus familias que ahora disfrutan de educación, vivienda y salud.

Además dio la cara ante las distintas instancias del Gobierno para que entendiera que la industria azucarera es vital para el desarrollo regional y que como tal debe ser merecedora de más comprensión y solidaridad.

Debe tenerse en cuenta que el llamado monocultivo de la caña ya no es solamente para producir azúcar: las plantas productoras de etanol y las de generación de energía han abierto un nuevo horizonte que, además de ser amigable con el medioambiente, representan nuevas alternativas de economía y eficiencia.

El sector azucarero colombiano está permanentemente amenazado por quienes consideran que los ingenios son un negocio de cuatro o cinco familias sin entender el inmenso esfuerzo que ha representado generación tras generación lograr ser competitivos a nivel mundial y obtener ejemplares calificaciones por el buen manejo de una agricultura respetuosa del entorno en que se desarrolla.

Marcó Londoño Capurro un punto muy alto en la dirigencia gremial de nuestro país, habida cuenta de que como se dijo en ese acto enfocó todo su esfuerzo en algo que se ha ido olvidando: el servir a los demás.

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