Por: Manuel Drezner

Luto en la música

En una semana dos de los principales compositores contemporáneos, el alemán Hans Werner Henze y el estadounidense Elliott Carter, han muerto, dejando un vacío en el mundo de la música ya que, a su manera, ambos fueron creadores de importancia y se puede decir que su obra es de las que tienen probabilidad de sobrevivir.

Esto se dice con reservas, ya que la dificultad de predecir la inmortalidad se refleja en la famosa frase de que es mas fácil ser historiador que profeta. Pero lo cierto es que los dos, tanto Henze como Carter, fueron figuras respetadas, como lo muestra la cantidad de grabaciones fonográficas de sus obras y la frecuencia con que ellas aparecen en conciertos en las grandes salas del mundo.

Henze, que murió a la edad de 86, tuvo una extraña trayectoria, en la que comenzó siendo miembro de las juventudes nazis y acabó como uno de los mas fervientes intelectuales de izquierda cuyas figuras más admiradas fueron el Che Guevara y Fidel Castro. Cuba correspondió a esa admiración nombrándolo ciudadano honorario y muchas de sus obras fueron homenaje a la Revolución cubana. En Bogotá tuvimos la oportunidad de escuchar su Cimarrón en un concierto en la Luis Ángel Arango y, aparte de sus connotaciones políticas, impresionó la claridad de la expresión y el vigor de esa que muchos consideran su obra maestra. Para protestar por el maltrato que su Alemania nativa daba a los homosexuales, se exilió en Italia y allí murió.

En cuanto a Carter, que alcanzó la increíble edad de 104 años, supo independizarse de casi todos los ismos de la música contemporánea. Creó un lenguaje propio, de gran complejidad, que hizo que su obra no fuera de fácil asimilación y que reflejaba a un intelectual de la música, que la conocía en forma profunda y usaba la misma profundidad para expresarse. La verdad es que, al contrario de lo que pasaba con Henze, la obra de Carter necesita de gran esfuerzo para asimilarla, pero ese esfuerzo es pagado con creces ya que uno encuentra obras muy satisfactorias y de mucha expresividad. Son pocos los músicos contemporáneos de quien se puede decir que han compuesto obras importantes, pero no cabe duda de que los nombres de Carter y de Henze perdurarán en los anales de la música mal llamada clásica. La desaparición de esos artistas no sólo es lamentable sino motivo de luto en el mundo de las artes.

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