Por: Oscar Alarcón

MACROLINGOTES

No son muchos los que están ilusionados con el nuevo canal centroamericano por Nicaragua.

Aparte del presidente Ortega, que lo presenta como una realidad, una gran mayoría de nicaragüenses está segura de que es un cuento chino que no va a ninguna parte. El gran empresario, chino por lo demás, que está detrás del proyecto, no es más que un amigo del hijo del presidente (allá también hay Hijo del Ejecutivo), Laureano Ortega, quien ostenta la responsabilidad de ser asesor de inversiones. Wang Jing, pequinés por nacimiento y por su cara, fue presentado a finales del año pasado como un gran inversionista que llegaba con 1.500 millones de euros para modernizar las telecomunicaciones de Nicaragua.

Según el diario El País de Madrid, hasta ahora la empresa no ha desembolsado un solo dólar y lo único que se conoce de los planes de inversión es que el Gobierno le cedió unas oficinas en un edificio recién remodelado en la vieja Managua. El inmueble está vacío, sin rastros de actividad de una empresa que pretende hacer proyectos para el siglo XXI.
Ese mismo chino es quien fue presentado como el gran constructor del nuevo canal interoceánico por medio de la empresa Hong Kong Nicaragua Development Investment, fundada en esa ciudad china en tiempo récord y con Wang como presidente, director y único socio. Para gestionar todos los subproyectos del canal, el chino creó una empresa en las Islas Caimán, conocidas como paraíso fiscal, sin que se conozcan detalles de esa compañía que para el escritor Sergio Ramírez es una “empresa de maletín”.

Consideran que el tratado suscrito con el chino (es uno solo) se hizo a espaldas de los nicaragüenses, sin ninguna transparencia y sin ninguna clase de consenso nacional. Entre nosotros es más fácil que haya tercer canal (de TV) a que un cuento chino convierta en realidad el canal que competiría con el panameño en Centroamérica. Así que no le busquemos cinco patas al gato cuando no La Haya.

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